San José, Costa Rica, Martes 6 de octubre de 2009, 13:31:05.


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NIÑOS AGREDIDOS BRUTALMENTE

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Horror y vergüenza deberíamos sentir los costarricenses al enterarnos que en lo que va del presente año 1.784 menores han llegado con algún tipo de lesión hasta el Hospital Nacional de Niños, de los cuales 6 han fallecido por la gravedad de las heridas provocadas en la mayoría de los casos, por sus propios “papás”. ¡Qué clase de “ogro” puede ser un sujeto que “le vuela garrote” a su propio niño!, no sé que le está pasando a la humanidad, pero este es uno de los indicadores que nos deben llamar a la reflexión para replantearnos el tema de la descomposición social y buscar alternativas que nos hagan volver al camino de la paz y la tranquilidad.

Señores, sinceramente; talvez se me va la mano, como dicen algunos de los defensores de los derechos humanos, pero da cólera y tristeza enterarnos de semejantes atropellos contra los niños. No tengo explicación para lo que está ocurriendo, únicamente se me ocurre pensar que existen un montón de desgraciados asesinos, de esos chiflados que no saben ni donde tienen la cabeza, porque una persona normal como usted o como yo, jamás le “pegaría una trompada a un bebé”.

Lo que está pasando en Costa Rica tiene alarmados a los médicos del Hospital de Niños, y al resto de la población. Imagínense ustedes que la mayoría de los chiquitos que llegan agredidos al hospital han sido pateados en su abdomen, les pegan en la cara, les apagan cigarros en sus manos y pies, los agarran y los revientan contra las paredes. Otros llegan con marcas de mordiscos, patadas, sangrado en ojos, caras fracturadas, y dientes arrancados a golpes. Esa es la clase de brutalidad que están sufriendo nuestros chiquitos.

Por supuesto que al conocer semejantes atrocidades los médicos “pegaron el grito al cielo” para que las autoridades tomen las medidas pertinentes y detengan semejante “masacre infantil”, porque hay casos en los que “todo el mundo” sabía que el niño era agredido y nadie hizo nada hasta que lo mataron. En otros los “papás” agresores son reincidentes... así como lo leen, “apalean” al niño y ni siquiera los encierran un día.

Es terrible tener que comentar este tipo de barbaridades, pero peor sería quedarnos callados porque las agresiones de esta clase duran el resto de la vida. Las secuelas emocionales son imborrables. Max Figueroa, jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología, explicó que muchos de estos ataques marcarán a los personitas cuando sean adultos. “Nos preocupa que estas agresiones se estén dando en niños tan pequeños, esto genera un serio conflicto en lo que es el apego a otras figuras y eso lo que nos va a generar son adultos que van a disfuncionar, van a ser personas que no van a lograr ser felices, ni tener familias felices y en muchos casos podrían convertirse en agresores”. Por eso es que el tema es más grave de lo que todos se imaginan.

Pero como siempre les digo, no todo está perdido, por dicha existe gente responsable como los doctores del Hospital Naciones de Niños, quienes además de denunciar los casos que les llegan, anunciaron una campaña que busca frenar la agresión infantil. Para lograrlo el director Médico, Orlando Urroz, presentó la campaña preventiva “no más lágrimas”. La idea principal es educar a los adultos para que aprendan a detectar los signos de agresión en los niños, tanto físicos como emocionales, la información adicional para que entre todos acabemos con las agresiones a los niños la pueden buscar en las páginas electrónicas del Hospital Nacional de Niños www.hnn.sa.cr y la del Colegio de Médicos y Cirujanos de Costa Rica www.medicos.sa.cr.

Abramos los ojos y ante la menor duda acuda a la autoridad más cercana, no permitamos que un niño más sea golpeado. Algunas de las señales que podrían alertarnos de que algo no anda bien en los niños son las peleas, tristeza, el aislamiento, el bajo rendimiento escolar, la angustia y la falta de apetito. Ya lo saben... los niños son de todos, por eso particularmente prefiero que me digan “sapo” a ser cómplice del asesinato de un inocente chiquito.


 
 
 


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