LOS CONFLICTOS ENTRE HERMANOS
Lic. Marielos Hernández N.
Psicóloga
Algunos conflictos que se dan entre hermanos tienen su antecedente en la forma particular en que fueron criados. Hay padres y madres que refuerzan la competencia entre los hermanos, pensando que eso les hará ser competitivos y fuertes. Sin tomar en cuenta que la mayoría de las veces ocasiona una gran distancia afectiva entre hermanos y por otro lado la autoestima lastimada de uno versus el egocentrismo de otro, entre muchas posibles variantes.
La convivencia entre hermanos es un primer ejemplo de socialización que tenemos como seres humanos y sociables. Si en medio de dicha convivencia hace su aparición la violencia, la intolerancia, el individualismo o el abuso y no hay una intervención activa de parte de los adultos a cargo, estaremos presenciando lo que podría ser a futuro una relación que lejos de brindar afecto, más bien nos recuerde dolor.
Ser hermanos no significa que esté garantizada la buena relación y simpatía mutua, sobran los ejemplos en que los miembros del grupo familiar se sienten mayormente comprendidos por sus mejores amigos o por su pareja, que inclusive por sus hermanos o hermanas.
De hecho las relaciones fraternas son muy diferentes entre unos y otros hermanos, la empatía puede surgir con sólo un integrante o con varios, y esto no significa que el afecto sea menos sino que encontraron mayores características que coinciden con la personalidad de cada uno.
Algunos momentos particularmente dolorosos a lo largo de la vida, pueden generar reacciones que antes no habíamos percibido y que nos pueden hacer sentir como si estuviéramos frente a extraños o incluso como si estuviéramos siendo traicionados por personas de nuestra propia sangre.
Un ejemplo bastante común es el que se observa cuando muere la madre o el padre y se juega una herencia, bienes materiales o la ausencia de quien antes mediaba resolviendo conflictos, unificando a la familia, entre otras funciones.
Las relaciones familiares tienden a variar con el tiempo y dependiendo de las circunstancias pueden mejorar en la medida en que tomemos un lugar activo para ser tolerantes e ir orientando las relaciones hacia formas más aceptables. Esto a veces implica manejar una distancia que haga saludable la relación, pues no podemos obligar a otros o a nosotros mismos a que de la noche a la mañana nos llevemos excelentemente.
A veces la dificultad mayor es lograr perdonar a nuestros hermanos por eventos que nos lastimaron mucho y que nos hacen ser desconfiados o temerosos.
Las relaciones fraternas no son sencillas, requieren dedicación, comprensión y a veces mucha tolerancia y perdón.
Sin embargo, contar con hermanos y hermanas que nos acompañen durante las dificultades, que nos transmitan esa dulce sensación de tener con quien contar, hace que valga la pena el esfuerzo por mejorar dicha relación indistintamente de lo que sobrevenga o de lo que en el pasado haya sucedido.
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