San José, Costa Rica, Martes 24 de noviembre de 2009, 11:24:01.


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ENFERMEDADES FINGIDAS

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Es cierto que todos somos de la muerte, igualmente en cualquier momento nos podemos enfermar, pero lo que pasa en Costa Rica es algo verdaderamente insólito. Aquí muchas personas se incapacitan hasta por “pereza”, esto es una barbaridad que nos debería poner a pensar si realmente las personas se están incapacitando por necesidad o por vagabundería, porque a mí no me vengan a decir que en estos días no hay más de un haragán que se “incapacita por enfermedad”, cuando verdaderamente lo que tienen es ganas de ganarse un sueldo sin hacer nada.

Los datos de la Subárea de Asesoría de Prestaciones en Dinero de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), establecen que de enero a setiembre de este año 2009, se extendieron 373.896 incapacidades, eso quiere decir que los “trabajadores” se enfermaron el doble de veces que en el mismo periodo del año pasado. Perdonen señores, pero sin ánimo de que me digan sabio, estoy casi seguro que buena parte de estos hombres y mujeres no merecían una licencia para faltar a trabajar porque su padecimiento seguramente se quita con una “dosis de motivación”. O sea, que por una u otra razón convencieron al doctor para que les extendiera una incapacidad que no necesitaban. ¡Eso es robarse el sueldo!
Por eso es urgente que las máximas autoridades de la CCSS realicen una evaluación de los controles existentes sobre el otorgamiento de incapacidades, para establecer de una vez por todas quienes verdaderamente necesitan ausentarse de sus trabajos por enfermedad, y quienes son “amiguitos o amiguitas” de los doctores y por eso pasan semanas ganando dinero sin hacer nada. Lo más lamentable de esto es que “pagan justos por pecadores”... porque al duplicar las medidas de control, indudablemente que a algunas personas que verdaderamente están enfermas se les negará la incapacidad, pero así es la vida y la única manera de vigilar el gasto innecesario de los dineros de todos los asegurados, es teniendo un “detector de mentiras”, o por lo menos los doctores deberán agudizar su “sospechómetro” para poner en evidencia a los “enfermos de mentirillas”.

Para que tengan una pequeña idea de la gravedad de lo que ocurre, les cuento que este año la CCSS pagó ¢19.975 millones por concepto de incapacidades, eso es el doble de lo que pagó en el mismo periodo del año anterior. Pero eso no es todo, a esa enorme cantidad de dinero habría que sumarle lo que pierden las empresas por no tener a sus empleados al cien por ciento. Por supuesto que la aparición de la influenza AH1N1 motivó que más gente tuviera que ser aislada para evitar que la situación se saliera de control, pero igual... muchos llegaban al doctor estornudando para ganarse unos días libres.

No sé qué estará pensando hacer la CCSS para controlar el exceso de enfermedades fingidas, pero los mismos trabajadores deberían tener muchísimo cuidado porque los patronos se terminan dando cuenta quienes se enferman de verdad y quienes son puro teatro. En serio... cuide su trabajo porque los jefes -sin ser médicos- saben cuando un empleado está enfermo o no. Hay más de uno que se incapacita hasta tres veces al mes por el mismo dolor de muela, eso no se lo cree nadie, mientras que los trabajadores responsables con su empleo y con ellos mismos, en muchas ocasiones no se incapacitan ni una sola vez en un año, a ellos es a los que dan ganas de darles una semana de vacaciones regaladas cada cierto tiempo, porque salen más “baratos” que los que se “enferman de pereza o estrés”.


 
 
 


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