PRISMA
¡LA RISA ES UNA MEDICINA!
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
La risa es la mejor y más barata de las medicinas y combate, cuando menos, el mal humor. Los niños lo descubren de forma espontánea pocas semanas después del nacimiento. Esa primera sonrisa despierta en nosotros la mayor de las ternuras y los mejores sentimientos. Durante toda la infancia, la risa lo acompañará y llenará nuestro hogar de uno de los sonidos más bellos. Cabe preguntarnos entonces si, como padres cuidamos que nuestros hijos cultiven el maravilloso “sentido” del humor.
¿Procuramos que aprendan a reírse sin dañar a otros? ¿Cuidamos de que puedan ver en sus errores y en los nuestros una oportunidad de mirar las cosas con perspectiva? ¿Pasamos tiempo con ellos divirtiéndonos?
El sentido del humor es necesario en la vida familiar tanto como la disciplina, la educación o los valores. Las relaciones entre padres e hijos que permiten y dedican tiempo a las diversiones, el buen humor y la risa son más sanas, menos tensas y más cordiales. ¿Verdad que es así?
El sentido del humor es eminentemente humano. Nos permite ver los problemas en su dimensión correcta, ni sobrestimados ni subestimados. Saber reírnos de nuestros errores y asperezas facilita reconducir situaciones que, de otro modo, aumentarían las tensiones y los conflictos. La risa es una de las expresiones que más beneficios aporta a la persona:
Es la expresión de alegría la que activa la producción de endorfinas, transmisores químicos que aportan al cerebro alivio y bienestar. Libera tensiones y provoca una respuesta emocional única orientada a la alegría y al bienestar. Aumenta la captación de oxígeno. Crea un ambiente positivo y cordial. Nos ayuda a poner los problemas en perspectiva, en su verdadera dimensión.
Pero la alegría y el buen humor también se educan. A los niños les encanta reír y les gustan las bromas. Está probado científicamente que las familias que logran pasar tiempo divirtiéndose juntas crean vínculos de relación más estrechos y duraderos. Por qué no lo intentamos... de todas maneras reírse es gratis.
Por último, es importante recordar algunos juegos y actividades que nos permitirán educar el sentido del humor en nuestros hijos, por ejemplo podríamos empezar por una guerra de cosquillas. Batallas de almohadones. Jugar al escondite dentro de casa. Hacer ejercicio físico juntos. Esperar a papá o a mamá escondidos por casa y darle un susto. Ver juntos películas de risa, en serio... todo esto ayuda a mejorar las relaciones interfamiliares y por supuesto que nos aumentan la autoestima y nos dan felicidad.
Atrevámonos a ser divertidos, seamos capaces de reírnos de nuestros propios errores y de nuestras propias incapacidades mostrándole a los hijos cómo crecer y mejorar como personas sin perder el sentido del humor, de vez en cuando es importante olvidarnos de la oficina y actuar un poco “ridículos”, deje de jugar de serio porque lo único que está logrando es acumulando estrés y dañando a su familia.