Jeaustin Campos, timonel morado
“EL ENTRENADOR DEL SAPRISSA ES UNA BOMBA DE TIEMPO”
Desmiente a Juan Luis Hernández y afirma que en el fútbol nacional a los técnicos no los miden con la misma vara.
KENNETH HERNÁNDEZ CERDAS
khernandez@diarioextra.com
Foto: Gesline Anrango
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Jeaustin Campos afirmó: “Hace menos de ocho meses éramos el mejor equipo de este país y lo seguimos siendo”.
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Tibás.- Al técnico del Saprissa lo miran con lupa, lo que haga, para bien o para mal, genera noticia y más cuando la tormenta arrecia.
Bajo tal argumento, DIARIO EXTRA buscó a Jeaustin Campos, el hombre al que las luces enfocan en tiempo de poca bonanza para el saprissismo.
En la intimidad de su oficina, el timonel habló sin ataduras sobre su relación con Centeno, su estadía en el banquillo y cómo afronta las críticas que le apuntan a diario.
¿Qué resume del momento que atraviesa?
- No hay equipos en el mundo que no hayan tenido un momento difícil, es importante estar preparados para salir del túnel. A como hay noches, hay días, invierno y verano. Aprendo más en estos momentos que cuando se gana porque hay que encender luces y buscar la mejoría.
¿En tres años es la época más apretada?
- Siempre hemos pasado momentos similares, es que ahora el fracaso de la Selección nos hace más sensibles a todos y el sentido de frustración es mayor. Y se nota en la afición en general y en la saprissista, que es mayoría.
¿En la calle cómo lo vive?
- Es que hay dos tipos de gente, la que está “emperillada”, que se envenena y se deja llevar por algunos programas deportivos que son nocivos, y la otra, la normal, que uno se topa y la gran mayoría me felicita. Uno diría más bien que en estos momentos no hay que salir, pero por el contrario, hay un respeto y admiración, algo que es muy difícil en nuestro país. Acá un día se le hace una estatua a alguien y al siguiente se le escupe.
¿Va a un supermercado o al cine normal?
- Nunca es normal, aunque sí te digo que en este momento es cuando más he recibido apoyo de la gente, los chicos me piden autógrafos, hay quienes se toman una foto conmigo... Es tranquilo.
¿No anda con una bolsa en la cabeza?
- No, para nada y nunca lo haré mientras tenga mi conciencia tranquila y le dedique siete días a la semana, 25 horas al día a mi trabajo. No le debo nada a nadie, ni mucho menos pagar alguna factura. El fútbol es así.
¿Algún familiar le pidió renunciar?
- La gente cercana confía en la capacidad y la que está afuera debería confiar también. En mi carrera tengo diez campeonatos de los 28 del Saprissa. Yo me he puesto diez meda-llas y eso va más allá de gente que quiera aprovecharse del momento que vive el Saprissa.
¿Afecta a su esposa e hijos todo lo que se dice de Jeaustin Campos?
- Mis hijos en la escuela tienen gente muy respetuosa y mi esposa está un poquito preocupada pero porque salgamos del bache, es la preocupación normal, muy diferente a lo que la gente puede imaginarse. Yo no estoy metido en un búnker.
¿Algún hecho de violencia?
- Hay gente fanática pero no para tanto, más bien estoy a gusto de la reacción normal de las personas.
¿Es cierto que el domingo pasado Juan Luis lo sacó del “Fello” Meza para protegerlo?
- La primera mentira es que quieran manchar a la Ultra, no se lo merece, afuera no había nadie, yo salí con mi esposa en el carro de unos amigos. Salimos y antes de montarme al carro firmé un par de autógrafos y listo. Es injusto que se quiera aprovechar o crear una situación, yo tengo familia, hay medios
irresponsables que sacaron la noticia sin verificar si era cierto.
¿Salió solo, porque la versión es que lo llevó a un centro comercial, donde cambió de carro?
- Antes de salir del camerino yo dije que quien quisiera irse en carro particular podía hacerlo. No tenía de quién cuidarme porque la gente ni sabía si iba en bus o no. Me subí al carro de un amigo, no pasó absolutamente nada. No quiero ahondar en eso, es lo mismo que dicen de mí y Walter Centeno.
¿Cuál es la verdad entre usted y Centeno?
- Me da risa que haya gente que quiera aprovecharse de la situación y de una manera irresponsable lo hace público. Gente que escuché de medios de comunicación diciendo que ya sabían, eso es una farsa. Yo con Walter me llevo super bién, éramos muy amigos y digo era porque una vez que yo me convierto en el jefe hay que guardar distancias, normales y lógicas. Yo hablo con él e intercambiamos criterios como lo hago con todos los jugadores.
Hay una contradicción, primero Juan Luis dice que usted no le habla a Centeno y después afirma que lo montó en su carro.
- Imaginate cómo puedo estar yo de contrariado. Él pensó que Walter le celebró el gol en la cara, él (Juan Luis) es un señor que ya tiene su edad y seguro no le gustó, a mí tampoco me hubiera gustado. Seguro lo tomó personal y empezó a tirar por ahí.
¿Usted y él son amigos como para contarse secretos de camerino?
- Yo, por ejemplo, soy amigo de Óscar Ramírez y no le preguntó si le habla o no a algún jugador, es un irrespeto hacerlo, manejamos las distancias. La gente de la nueva generación manejamos mejor ese tipo de temas.
¿Dónde nace el rumor de las diferencias entre Centeno y Campos?
- Que le pregunten a la gente que lo hizo, con él no ha habido inconveniente ni problema. En estos momentos él está sacando la cara. Si yo tuviera algo personal, lo saco del equipo, mínimo no juega; él es titular porque se lo ha ganado y es uno de los capitanes.
LO VEN CON LUPA
A uno como periodista en la calle le preguntan “¿ya echaron a Jeaustin?”. ¿Qué piensa de ello?
- La afición no tiene la culpa, el bombardeo de algunos medios de comunicación y algunos programas deportivos son los responsables. La afición es un libro abierto y opina por lo que escucha y lee. Yo respeto lo que opine la gente.
¿Tiene prensa en contra?
- No, lo dijimos antes de empezar la entrevista. El entrenador del Saprissa es una bomba de tiempo, es el que más vende, olvidémonos de otros. Yo tuve un problema y fui sancionado dos partidos, el de Alajuela tuvo un problema similar y ahí está. El Saprissa es el equipo donde está la información, la venta de diarios, espacios, la atención de todos.
Días atrás salió en Internet un juego donde lo pateaban a usted, hasta lo llamaron “Yustina”. ¿Qué le pareció?
- Acá a los saprissistas nos están haciendo una trampa, los antisaprissistas quieren ver a este servidor afuera porque es el que más los ha hecho sufrir o los tuvo debajo del zapato; desafortunadamente hay saprissistas que se dejan llevar por la pasión y caen en la trampa. El fútbol da para todo.
Un sector lo tilda de prepotente, arrogante...
- Me gustaría saber por qué, nunca he ridiculizado a un rival, he sido respetuoso de adversarios; que he sido provocado y cometido errores es otra cosa, pero por decir la verdad. Yo tengo callos en las orejas. Nunca me he creído más que nadie, ni menos que nadie.
¿A fin de cuentas lo del chicle lo sacó del banquillo?
- Es que al final no quise discutir ni apelar, es un punto y aparte, es el peso que tiene el entrenador del Saprissa. Lo tengo muy claro, como sé que no se mide con la misma vara que al resto de los 11 equipos, lo tengo clarísimo. Hay colegas que han hecho cosas y no pasa nada.
¿Ya se acostumbró a que lo vean con lupa?
- Eso me divierte mucho, soy una persona de retos, uno ni siquiera es noticia y termina siéndolo. He aprendido a vivir con ese “pequeño” detalle.
¿Le dio miedo jugar el clásico sin seleccionados?
- No es el caso de tener miedo o no, el Saprissa ha dado muchas ventajas, cam-biamos la fecha del clásico y hasta inventaron que llamamos a la Caja para que nos cerraran el estadio. Nos apegamos a los reglamentos y que sea la Unafut la que decida. Por mi parte no voy a dar más ventajas porque aquí nadie agradece.
¿Son los saprissistas llorones, como afirmó el cartaginés Jorge Barbosa?
- ¿Si me investigan a mí por un chicle diría que Alajuelense es un llorón? No, tienen todo su derecho. Ahora este jugador no merece estar en el fútbol de Costa Rica, él no es un profesional; merece ser castigado, eso no es llorar sino ser ético. El día de mañana un jugador mío hace eso y merece todo el peso de la ley.
¿Cuánta cuerda le queda en el banquillo morado?
- El fin de semana cumplo tres años. He ganado cuatro torneos, un subcampeonato de Concacaf y otro de Uncaf. ¡Imagínese cuánta cuerda me queda! Hay técnicos que pasan y no se ponen ni la medalla del Niño Jesús de Praga. Yo no me pongo límites.
“Acá no sacamos conejos de ningún sombrero, es a puro trabajo”.
“A mí no me hace más o menos una corbata, si fuese arrogante vestiría solo con traje porque quiero lucirme”.
“El mejor Saprissa todavía está por venir”.