HONDURAS A LA ESPERA DE QUE TERMINE EL CONFLICTO
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Simpatizantes del depuesto presidente de Honduras, José Manuel Zelaya, frente al Parlamento en Tegucigalpa, exigieron su pronta restitución. EFE
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Tegucigalpa. (EFE) - Honduras espera la llegada de los verificadores internacionales del Acuerdo Tegucigalpa-San José en medio de fuertes discrepancias entre el presidente depuesto, José Manuel Zelaya, y el de facto, Roberto Micheletti, sobre la interpretación del pacto en lo referente a la restitución del derrocado.
Al ex presidente chileno Ricardo Lagos y a la ministra de Trabajo de EE.UU., Hilda Solís, nombrados por la OEA para conformar una comisión de verificación y que llegan hoy, les espera una ardua labor, con las dos partes enzarzadas en una discusión sobre los plazos y qué pasaría si el Congreso no restaura a Zelaya.
Para Zelaya, si el Legislativo, a quien el acuerdo solicita que decida si debe o no volver a la presidencia, vota en su contra o incluso si no lo ha restituido para el jueves, cuando debe conformarse un gobierno de unidad, el pacto quedaría roto.
Sin embargo el gobierno de facto asegura que Zelaya, quien fue arrestado y expulsado del país por los militares y destituido por los diputados el 28 de junio, está obligado a aceptar la decisión del Parlamento, incluso si es que no vuelve a la presidencia.
“Todos aceptamos que es vinculante, sea cual sea la decisión” del Legislativo, aseguró Arturo Corrales, miembro de la comisión de Micheletti y representante de éste en la comisión de verificación.
“El consenso de ambas comisiones fue que lo que el Congreso decida lo respetamos las partes, las comisiones (de Micheletti y Zelaya) y los protagonistas de este acuerdo, y asimismo, la comunidad internacional”, añadió Vilma Morales, portavoz de la delegación del gobernante de facto.
El acuerdo alcanzado el viernes por ambas partes establece que el Congreso debe decidir sobre la restitución en consulta con otras instituciones del Estado como la Corte Suprema de Justicia. Los integrantes de la comisión de Micheletti reconocieron que el gobierno de reconciliación debe ser acordado entre ambas partes, pero aseguraron que el acuerdo solo establece que para el jueves deben estar elegidos sus ministros y viceministros, no quién lo dirigirá.