PRISMA
MUCHACHAS, VIOLENCIA, Y CASTIGOS EXCESIVOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
¿Por qué los estudiantes están violentos? ¿Qué está haciendo Costa Rica para evitarlo? ¿Quién tiene la culpa? Estas son solo algunas de las preguntas que todos nos hacemos, pero muy pocos respondemos, porque por andar buscando culpables dejamos de atacar un problema que está carcomiendo a nuestra juventud y por eso en vez de estar formando hombres y mujeres para que se encarguen de velar por el futuro del país, más bien están creando gente violenta que busca obtener lo que quiere por las buenas... o por las malas.
Que tristeza enterarnos que una chiquita de 14 años tendrá que pasar dos meses detenida por arrancarle la mitad de la oreja a una compañera de 13 años durante un pleito ocurrido en el Colegio Anastasio Alfaro de Montes de Oca. Esto es algo que debe llamarnos a la reflexión para tomar medidas urgentes, cómo es posible que nuestras niñas tengan semejante grado de violencia, con quiénes se están juntando, lo estarán aprendiendo en nuestra propia casa, o será el resultado de la agresividad que ven todos los días en televisión, internet, y en cuanto “juego” les cae en las manos.
No sé; lo cierto del caso es que la Fiscalía Penal Juvenil acusó a la colegiala por el delito de lesiones graves, e inmediatamente ordenó recluirla en el Centro de Menores Zurquí, ubicado en San Luis de Santo Domingo de Heredia, indudablemente este castigo no solucionará el problema, más bien -desde mi punto de vista- para lo único de servirá es para “desgraciarle” la vida a una muchacha que apenas se empezaba a formarse en la secundaria, y ahora seguramente perderá el curso lectivo y su vida tomará un rumbo que nadie desea para sus hijos o familiares.
Esto de las leyes es bien extraño, parece que no se aplican con uniformidad. Resulta que a una muchacha por agarrase con otra la dejan detenida dos meses, pero a los narcotraficantes que son capturados con 300 kilos de cocaína les imponen como medida cautelar firmar cada 15 días, o a los jamaiquinos que hace poco atraparon con un carro robado y armas de asalto, los dejaron en libertad “hasta nuevo aviso”. ¡Qué raro!
Estoy de acuerdo en que lo ocurrido entre las estudiantes es una agresión violenta, pero la sanción tiene que ser “proporcional”, y por supuesto ambas deben recibir atención sicológica para que sus vidas se enrumben por el camino del bien. En verdad ¿qué solucionamos con “encerrarla dos meses”? Yo creo que nada... ellas lo que necesitan es orientación, consejo y mucho amor, así es como se corrige a los jóvenes, pero si en lugar de eso se les da látigo, lo único que están haciendo es multiplicándoles el odio contra todo y contra todos.
Ojalá los especialistas del Patronato Nacional de la Infancia, (PANI), y del Ministerio de Educación Pública, (MEP), “me paren bola” y se metan de oficio en este caso, ya que a esta chiquita le están aplicando un castigo exagerado. Ese tipo de “jaladas de pelo y mordiscos” se dan todos los días en los distintos colegios del país, por supuesto que siempre una es más “mañosa” que la otra, o tiene más fuerza, pero al final de cuentas debe verse como un pleitito entre chiquillas que requieren atención profesional inmediata.