INDEFENSION EN TRATADOS COMERCIALES
Carlos Federico Smith
Siempre he sido defensor del libre comercio. He apoyado aquellos tratados que, en alto grado, permiten ir abriendo gradualmente los sistemas económicos cerrados al comercio internacional, aunque a veces dichos tratados se alejan del óptimo en cuanto a la apertura de una economía. Se que esos tratados resultan de negociaciones comerciales comercio internacional administrado, se le suele llamar- más que de una verdadera convicción acerca de las virtudes del libre comercio, pues de aceptarse conducirían, como mejor opción conceptual, a una apertura unilateral del país. Mi aprobación a esos tratados de libre comercio se ha dado en tanto conducen a una mayor apertura, lo cual es mejor opción que el sistema tan cerrado en que previamente estaba el país.
Pero me preocupa mucho la actitud que asumen nuestras autoridades comerciales en torno a dos importantes acuerdos comerciales que actualmente se negocian: concretamente el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea y otro con China. Ambos podrían ocasionar un grave daño a nuestro país, pues mientras abren la entrada a ciertos productos del exterior, dejan en clara indefensión a nuestros productores domésticos, a causa del proteccionismo que impide que esos empresarios nacionales puedan comprar los insumos usados para producir esos mismos bienes, a precios mundiales libres de aranceles.
Para entender la idea, permítanme usar un símil. Suponga que la selección nacional va a llevar a cabo un partido internacional de fútbol con China, pero que, mientras la selección de este último puede alinear los mejores jugadores del mundo, a Costa Rica se le permite tan sólo usar jugadores locales, quienes, si bien los aprecio mucho y no creo ser injusto con ellos, probablemente no son al menos tan buenos como los mejores jugadores del mundo que podrían integrar la selección china. Una comparación alternativa podría también ser que, en el encuentro, China pueda usar los mejores tacos del mundo, los alimentos más nutritivos, los mejores kinesiólogos, médicos, técnicos y todos los equipos necesarios para jugar que existen en el orbe, mientras que a los ticos sólo se les permite usar tacos antediluvianos de cuero amarrados con cordones, ser asistidos por médicos y técnicos aficionados y usar sólo productos tecnológicamente rezagados.
Como sea, es casi seguro que perderemos ante los chinos. Lo mismo está sucediendo con las negociaciones comerciales. Mientras que los productores chinos o europeos podrán exportar a Costa Rica los bienes terminados a costos mucho menores, pues pueden adquirir los insumos usados en su producción a precios internacionales más bajos que los que tiene que pagar el productor costarricense, este pobre diablo tiene que pagar precios muy altos por sus insumos, pues el país tiene aranceles proteccionistas muy elevados que encarecen su costo.
Este es el caso, por ejemplo, del azúcar, sólidos lácteos, papa industrial, maíz blanco, puntilla de arroz y otros insumos que el chino o el europeo compran baratos y que el tico se ve obligado a comprar caros. Por ello nuestros negociadores lo están haciendo mal: deben permitir y facilitar la competencia en toda su extensión y dejar de proteger a algunos que tan caro nos salen costando a todos los costarricenses.