PRISMA
EL CELIBATO Y EL PADRE ALBERTO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
La situación por la que está atravesando la Iglesia Católica con el tema del celibato es algo que desde hace muchos años tenía que ser resulto, sin embargo las autoridades eclesiásticas se meten en una coraza para no darse cuenta que la realidad en el Siglo XXI es muy diferente a la de nuestros antepasados, y por eso si no se renuevan seguramente muy pronto se quedarán sin sacerdotes, o cada día serán menos los que quieran entregarse por completo al compromiso del religioso.
Lo que ocurre con el padre de Miami, Alberto Cutié, es lo mismo que sucede con decenas de curas en Costa Rica y el resto del mundo, así como lo leen, no se hagan los sorprendidos porque todos conocemos por lo menos un caso en el que el cura de la comunidad se involucró en una relación sentimental, y zazzz, cuando menos pensó la mujer resultó embarazada... y ahora sí, “como tapo la torta”. En realidad esto no es nuevo, aún más hace muy pocos días -cuando se destapó que el ex sacerdote y hoy presidente de Paraguay, Fernando Lugo, tuvo varios hijos antes de “colgar los hábitos”- en DIARIO EXTRA publicamos la historia de dos curas costarricenses que han procreado 5 hijos con distintas mujeres y aun siguen efectuando la misa y entregando la comunión como si nada hubiera pasado, y la reacción del Obispo -de aquel entonces- fue que no había problema que continuaran en el sacerdocio porque “ellos se habían arrepentido y prometieron no volver a hacerlo...” como dice mi hija “ya p' qué”. ¿Y el celibato? No entiendo... cómo es eso que el Obispo diga que “le hice saber al sacerdote que no podía tener una doble vida...” ¿y los hijos y nietos dónde los deja? No... no, la doble vida existe desde que rompió el juramento.
Y es que si nadie los obliga a convertirse a clérigos, ¿para qué lo hacen? Son ustedes los que juran ante Dios casarse para siempre con la Iglesia y no tener relaciones de pareja, aquí el tema no es si es malo o es bueno, particularmente considero que todo ser humano debería tener la posibilidad de casarse y procrearse, lo que está mal es el engaño, es la mentira, es esconder situaciones que en cualquier momento serán descubiertas porque “entre Cielo y Tierra no hay nada oculto”, por eso el padre Alberto y los demás que se encuentren en circunstancias parecidas fallaron al compromiso solemne con Dios, eso es lo que no se vale.
No sean hipócritas, decídanse de una vez por todas si quieren ser sacerdotes y además casarse, díganlo abiertamente, soliciten que se reformen las leyes “eclesiásticas” para que se lo permitan, exijan que les den la opción de elegir entre sacerdote con familia, o con celibato, pero si optan por “casarse con la Iglesia” cumplan y dejen de mentirle a los fieles, porque lo malo está en la doble moral y no tanto en tener pareja e hijos. Particularmente considero que es más lamentable tener vicios, sin embargo muchos sacerdotes toman licor y fuman y nadie dice nada.
Estoy completamente de acuerdo con el popular sacerdote Alberto Cutié, quien dijo: “Nunca voy a pedir perdón por amar”, sin embargo nadie le está solicitando eso; lo que debe hacer es pedir perdón por mentir, por engañar a los fieles, por traicionar a la Iglesia Católica al tener aventuras amorosas con una mujer cuando él se comprometió a mantener el celibato, no confunda; porque como dice el pueblo: “una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”.
Las máximas autoridades católicas deberían poner las barbas en remojo y reconocer que la exigencia del celibato es anticuada e inviable, no es razonable que en el siglo XXI continuemos con leyes dictadas en el siglo XII. ¿A ustedes qué les parece?