• Zent de Matina, Limón:
RESCATAN A FAMILIA EN MEDIO DE MONTAÑA
CARLOS VARGAS SOLANO
cvargas@diarioextra.com
Fotos: Carlos Rodríguez, corresponsal
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Más de cinco horas pasó la familia atrapada en un islote en el río Zent.
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Las aguas turbulentas del río Zent empezaron a agigantarse hasta cubrir casi todo lo que había a su paso. La tarde gris desprendía un fuerte aguacero que amenazaba con adueñarse de una familia que se refugiaba en un islote, en medio de la incertidumbre y la muerte que parecía llegar.
Los gritos de auxilio se confundían con los hoscos rugidos de la correntada y los gemidos de las piedras arrastradas. Nadie en la comunidad indígena de Palmeira, en Zent de Matina, escuchaba esos llamados exasperados que se perdían entre la arboleda.
Minutos antes, Leonel García, su esposa, sus dos hijos y una hermana, caminaban rumbo a su vivienda cuando la cabeza de agua los sorprendió. García venía de Matina, donde había ido a comprar la comida mensual de su familia. De camino, su esposa e hijos fueron a toparlo a caballo para que cargara los sacos que traía.
Al verse acorralado por la furia de la naturaleza, García se aferró a la vida y con tal de salvar a su familia se lanzó al agua y logró llegar hasta la orilla. Bajo la incesante lluvia y entre la tupida montaña, el hombre corrió durante más de una hora, unos 12 kilómetros, hasta llegar a un teléfono y así poder llamar al 9-1-1.
“Mis dos hijos, mi esposa y mi hermana quedaron atrapados en un pequeño islote y está lloviendo fuerte en la montaña por lo que el cauce puede seguir aumentando, vengan rápido temo por mi familia”, la voz temblorosa de García se escuchaba al otro lado del auricular y de inmediato se activó la emergencia.
Era la tarde del miércoles y pocos minutos después de la llamada un grupo de socorristas de la Cruz Roja de Batán estaba listo para adentrarse a la montaña.
Guiados por García, los socorristas recorrieron el difícil trayecto montañoso y, ya cuando la oscuridad bañaba el lugar, lograron llegar hasta donde estaba la familia. Para entonces el río aún seguía crecido y los afectados continuaban emitiendo sus gritos de auxilio, cansados, hambrientos, con sus ropas empapadas y envueltos por un frío violento luego de más de cinco horas de estar atrapados en el islote.
Sin perder tiempo, los socorristas se introdujeron al río y con equipo especial lograron rescatar, uno a uno, a los afectados.
Miguel Batista, cruzrojista, indicó que el rescate fue muy delicado y el trabajo se extendió casi hasta las diez de la noche. Afortunadamente los rescatados lograron regresar a su vivienda.