San José, Costa Rica, Lunes 15 de junio de 2009, 02:18:57.


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• Tiene 12 hijos, 60 nietos y 30 bisnietos

ELADIO VÍLCHEZ, UN PADRE DE HIERRO

Betania Artavia
Bartavia@diarioextra.com
Fotos: Adolfo Alvarado

A sus 82 años don Eladio Vílchez no falta a su trabajo en la tienda de artesanías que fundó hace 45 años en Heredia, donde ofrece desde los canastos barveños hasta las vasijas que se elaboran en el local.
Don Eladio Vílchez es un padre de hierro porque tiene 81 años pero eso no ha sido obstáculo para que deje de trabajar. Cada día antes de las 7 de la mañana llega a abrir su tienda de artesanías en Heredia, fundada por él hace más de 45 años.

Este padre de hierro, casado con doña María Hernández, tiene 12 hijos, 60 nietos y 30 biznietos. Comerciante de vocación, incursionó desde joven sin tener ninguna preparación o educación formal, todo lo que sabe lo ha aprendido a lo largo de los años y con eso ha ido sacando adelante su familia con gran éxito.

“Tuve una pulpería, una cantina, después un parqueo, el molino que todavía funciona y un día que fui a misa a la iglesia de La Merced me encontré una venta de artesanías y me llamó la atención, compré varias y las traje para venderlas en el parqueo, y a la gente le gustó, eso hizo que pensara en poner la tienda de artesanías”, explicó.

Este establecimiento es un punto de referencia en la Ciudad de las Flores porque todos en algún momento han ido a comprar vasijas donde Vílchez para una tarea, un trompo de los viejos para enseñárselo a las nuevas generaciones que solo conocen los de plástico o hasta un pasito.

Don Eladio siempre está allí con su mirada dulce y un saludo para todo el que ingresa a la tienda, no importa si compra mucho o poco. Todos los niños que llegan al negocio salen con un confite y con ganas de volver porque, además de comprar lo que necesitan, también aprenden sobre cómo se trabaja el barro.

También podían admirar el tucán que fue característico del lugar hasta hace dos meses, cuando a “Panchito” se lo llevaron funcionarios del Ministerio de Ambiente y Telecomunicaciones, pese a que don Eladio se comprometió a hacer los cambios necesarios para conservarlo porque fue su compañero durante más de 25 años.

“Ahora no sabemos dónde está 'Panchito', eso nos tiene muy dolidos porque los chiquitos llegan y preguntan por él y no sé qué decirles. Además nos hace falta, era uno más de la familia y cuando llamé para que me dijeran cómo recuperarlo nadie me dio razón de él”, comentó un poco preocupado por el futuro del ave.

DEDICADO A AYUDAR

Don Eladio, además de ser un comerciante respetado no solo por sus canas sino también por su honestidad, es impulsor de varios proyectos de ayuda social en la provincia. Primero trabajó con las familias de los privados de libertad, antes que se quemara la cárcel de Heredia.

“Les llevábamos la misa y el rosario y les ayudábamos con la entrada de clases y la Navidad para que los chiquitos tuvieran todas las cositas que necesitaban, aunque sus padres estuvieran en la cárcel. Después que se quemó la cárcel de aquí llevamos el programa a las de Cartago y Alajuela”, recordó.

Actualmente es parte del grupo de voluntarios que colaboran con la clínica del dolor para ayudar a atender a las personas que por una enfermedad terminal ven pasar sus últimos días en condiciones difíciles para ellas y sus familias.

“Yo por mi cuenta tengo sillas de ruedas, muletas, oxígeno y varias cositas para cuando hay alguna persona muy pobre que no puede tenerlas y las necesita para algún familiar enfermo, se las presto y si cuando viene a devolverlas puede dar una limosna para seguir ayudando a otros, bien, pero si no tiene también, el propósito es ayudar”, explicó don Eladio.

Comentó que muchas personas llegan a buscarlo a la tienda de artesanías para dejarle paquetes de pañales o dinero para este proyecto personal de ayudar al que lo necesita.

“Esto es algo que a mí me nace, si Dios me ha prestado la vida y me ha tenido con salud es para que ayude también, y este programa es una forma de ayudar al que lo necesita. Yo lo hago calladito porque lo que una mano da no lo debe saber la otra, pero es algo que se ha extendido y muchas personas vienen y me dejan cosas para ayudarle al que está enfermo y necesitado”, comentó.


 
 
 


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