PRISMA
CHIQUITOS VENDIENDO DROGAS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Quizá algunos dirán que quién soy yo para juzgar, pero sinceramente hay sinvergüenzas que merecen estar cuatro metros bajo tierra, y si es posible más para que no exista ningún riesgo de que regresen. Así que “al que le cae el guante que se lo plante” porque el narcotraficante que tenga el corazón para utilizar niños en la venta drogas no merece vivir entre seres humanos, mucho menos en un país como Costa Rica.
Lo ocurrido recientemente en Alajuelita es verdaderamente lamentable... resulta que la policía detuvo a un niño con cara de inocente por vender drogas en las escuelas y colegios de ese cantón. ¡Qué sensación más fea sentimos al ver aquel chiquito con sus pantoloncitos cortos, tenis, camisetita y gorra, sentadito cabizbajo en la delegación policial de la comunidad!, ni siquiera tiene 15 años y ya estaba esposado a una silla para evitar que se fugara.
Los padres de familia que llegaban a dejar a sus hijos a la escuela no entendían por qué un niño frecuentaba la zona todos los días pero no ingresaba a las aulas, las sospechas fueron creciendo hasta que alguien se armó de valor y denunció lo que estaba pasando, fue ahí cuando la policía metió manos en el asunto hasta capturar al chiquillo que distribuía la droga en los centros de estudio. El niño... con la inocencia que los caracteriza confesó a los agentes antidrogas que las dosis que portaba en la bolsa de su pantaloncillo y ofrecía a escolares y colegiales eran de Anthony, “el de La Tabla”. Coincidentemente ese sujeto recibía un escopetazo en la cabeza en el sector de Concepción Abajo de Alajuelita, o sea que por casualidad o seguimiento alguien descubrió lo que estaba haciendo ese sinvergüenza con los niños, e inmediatamente lo mandó a liquidar.
¡No sé ustedes que piensan!, pero yo considero que los “contaminadores de niños” hay que desterrarlos del mundo. Pero bueno, allá cada quien con su manera de pensar, por supuesto que los respeto a todos, pero seguiré firme en mi posición, aunque los defensores de los derechos humanos consideren que soy un desalmado. A ellos les repito que los derechos humanos que hay que proteger son los de las víctimas y no los de los delincuentes.
Continuando con el tema y para tranquilidad de muchos, les cuento que el famoso “Anthony” fue ejecutado a quemarropa, y que las autoridades confirmaron que antes de que lo asesinaran discutió con unos sujetos que no estaban de acuerdo en que reclutara niños para repartir drogas en los centros educativos. Ven que hasta la mafia tiene “reglas”.
Sinceramente me alegro que en la zona haya un narcotraficante menos, por supuesto que también me gustaría montones que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) le de seguimiento al chiquito que repartía drogas a cambio de un dinerito, ojalá no lo dejen “perderse” y más bien le ayuden a sus familiares para que lo manden a la escuela... pero no con piedras de crak, sino con cuadernos y lapiceros para que estudie y logre superar una situación en la que nunca tuvo que involucrarse.
A los narcotraficantes les digo que no sean tan ingratos, no se vale tener “liga menor” para traficar y vender estupefacientes. Recuerden que esos chiquitos pueden ser sus hijos, no le hagan a los demás lo que no les gustaría que le hicieran a su familia.