A VOTAR SE HA DICHO
Carlos Federico Smith
No he logrado saber a cuánto ascenderá exactamente el pago ofrecido a los trabajadores de JAPDEVA, si aceptan permitir que los muelles del Atlántico sean concesionados. Por algunas cifras que han salido en los medios, la oferta de compensación monetaria está en función de los años laborados de cada trabajador, pero bien podría oscilar entre unos 20 y 80 millones de colones, según sea el caso.
Pero, tenemos que ir aclarando ciertas cosas: Primero, estas no son platas del gobierno. Son de todos los costarricenses, en donde el gobierno es un simple intermediario que recoge los fondos que tendría que aportar la empresa a la que se le otorgaría la concesión. Parte de tales fondos se usarían para compensar a los actuales trabajadores. En segundo lugar, además de este pago cada trabajador recibiría lo correspondiente a sus derechos laborales, que en algunos casos podría ser otra suma millonaria adicional. También la oferta formulada por el gobierno contempla la recontratación de algunos de ellos por la nueva empresa (aproximadamente un 25% de quienes hoy laboran), así como que a un porcentaje similar se le otorgaría trabajo en entidades estatales y que a cerca de un 20% se les ayudaría para que montaran pequeñas empresas. Me imagino que para esto habrá algún programa de los bancos estatales -se habló de constituir un fondo de ¢3.000 millones- aunque, para mejores resultados privados y sociales, se podría acudir al aporte organizativo que podría brindarles una entidad inteligente, como es FINCA- Fundación Integral Campesina- o bien EDESA Empresa para el Desarrollo, banco madre especializado en promover el financiamiento para pequeños empresarios.
Lo más asombroso de todo esto es que la dirigencia sindical reitero, “la dirigencia”- se opuso ad portas a tan jugosa oferta a la “puritica” salida de la reunión- y, ante el pedido de que se sometiera la aceptación de la propuesta al voto secreto de los trabajadores involucrados, como “muy democráticos” que son, se opusieron. Este acto de rechazo podría constituir una enorme torpeza de los líderes sindicales, porque si nos basamos en nuestra experiencia política ciudadana, a los ticos nos encanta votar, decisión que me imagino se intensifica cuando lo que está en juego directo e inmediato son claros intereses propios: sus bolsillos y los ingresos de sus familias.
Algo enfermizo parece caracterizar a estos malos dirigentes sindicales al creerse dueños de los muelles del Atlántico. Se supone que estos son públicos, propiedad del estado; que los dueños somos Usted, yo y todos nosotros. Esa arrogancia de los líderes fue exaltada cuando dijeron hace varios meses que si no se pagaba alrededor de medio millón de dólares como compensación a cada trabajador, no estaban dispuestos a que dejar que los muelles se dieran en concesión. El achaque aumenta al actuar ahora como si también fueran los dueños de las conciencias, almas y bolsillos de los trabajadores, por el simple hecho de que son miembros de sus sindicatos. Deben ser los trabajadores quienes decidan en votación secreta, sin que medie la presencia de líderes que han hecho del liderazgo sindical su modus vivendi, si aprueban o no lo que, por medio del gobierno, le ofrece como compensación el pueblo costarricense.