PRISMA
“NIÑOS”, SEXO Y LICOR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Pareciera que nuestros niños cada vez son más precoces, y estoy casi seguro que los responsables de que esto ocurra somos los mismos padres de familia. Como es posible que en muchos hogares tengan internet y televisión por cable sin ningún control, es cierto que son excelentes herramientas para el desarrollo del conocimiento, pero tengamos mucho cuidado porque también pueden conducir a nuestros muchachos y muchachas a caer anticipadamente en el sexo y los vicios.
Resulta que una reciente investigación determinó que el 59% de los muchachos de 13 años ha visto pornografía, pero eso no es todo, el mismo informe indica que los “niños” inician su actividad sexual a los 13 años, además, consumen alcohol, tabaco y drogas. El colmo es que muchos afirman que probaron el tabaco desde que tenían 5 años, ¿ustedes se imaginan...? ¡a esa edad es más grande el cigarro que ellos!
Por eso es importante hacer un alto en el camino para determinar los verdaderos motivos por los cuales está aumentando dramáticamente el número de niños y jóvenes que consumen drogas, ingieren licor, ven pornografía y tienen actividades sexuales antes los 15 años. Estoy seguro que a todos nos causa mucho dolor ver como el sexo y los vicios van cubriendo Costa Rica. El tabaco, las drogas, el guaro, la prostitución y la delincuencia están destruyendo nuestra sociedad y no hay una mano potente que ponga freno a estos grandes y serios problemas.
Sin duda alguna la alcahuetería de los adultos tiene buena parte de la responsabilidad de que los jóvenes estén al borde del precipicio. Los muchachos cuentan como una gran hazaña que se tomaron tres “tapis” o “birras”, incluso, muchos son acompañados por sus “papás”, eso le hace gracia a más de uno, pero la verdad es que debería llenarnos de tristeza, porque alguno de ellos podría convertirse en el “chicherillo” del mañana. Es lamentable que mientras el consumo de licor disminuye en la población adulta, aumenta considerablemente entre los jóvenes, eso es culpa de todos, porque muchas veces los padres de familia invitan a sus hijos a tomarse “una cervecita para compartir”, sin percatarse que los están iniciando en el fatal vicio del alcoholismo.
Por qué en lugar de perder el tiempo en las “tonterías” de la vida, mejor no les enseñamos a aprovecharlo en retiros espirituales, ir a la piscina, recoger la basura de las calles del barrio, practicar deportes, o tantas otras cosas buenas que no necesariamente implican deteriorarse la salud. De todas formas seamos sinceros, a nadie le hace falta lo que nunca ha probado, aún más, nadie se muere porque no toma licor o no tiene sexo, mientras que sí se mueren a causa de los vicios y el sida.
No es que juegue de mojigato o que piense que mis hijos no van a conocer sobre estos temas, el problema que ocurre es que para que apresurarles el conocimiento. Los jóvenes ven truncando sus sueños por “probar antes de tiempo”, eso sucede porque quieren jugar de adultos y no tienen orientación, ni consejo oportuno, piensan que “la Luna es de queso” y cuando la tocan se dan cuenta que la realidad es otra y... como decía mamá “ya p’que”…