PRISMA
LOS 40 AÑOS DEL BANCO DE LOS TRABAJADORES
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Los bancos del Estado fueron creados para fomentar progreso y de paso ayudarle a los pequeños y grandes empresarios a desarrollar proyectos que impulsen a Costa Rica por el camino del éxito, dándole igualdad de oportunidades a quienes tienen únicamente una maquinita de coser, pero en su mente anidan la esperanza de prosperar y desarrollarse hasta construir un imperio de la costura. Sin embargo, a través de los años la banca nacionalizada fue perdiendo su norte, pensando más como banca comercial privada -cuyo único fin es generar ganancias- dejando a un lado la labor social y de paso enterrar los sueños de muchos ticos que tienen las ideas pero no poseen los recursos económicos para hacerlas realidad.
Capítulo aparte a escrito el Banco Popular y de Desarrollo Comunal, que desde su creación el 15 de julio de 1969, se ha proyectado como la entidad financiera por excelencia de la clase trabajadora de Costa Rica. La labor de esta institución ha permitido satisfacer las necesidades de miles de personas durante cuatro décadas, desde familias que soñaron con tener una casita hasta emprendedores, que hoy ven crecer sus negocios en un mercado competitivo.
Y es que el Banco de los trabajadores no solo se ha acercado a brindar soluciones financieras, sino también sociales, con miras a forjar y fortalecer el concepto de economía social. A través de su exitosa labor, ha podido ampliar su campo de acción y así darle la oportunidad de progresar a aquellos hombres y mujeres que lo ven como la única alternativa para que sus proyectos se conviertan en realidad, mejorándoles sus ingresos y de paso la calidad de vida.
Los trabajadores costarricenses debemos sentirnos orgullosos de contar con un banco como el Popular, que en sus 40 años de historia no a abandonado los principios que lo vieron nacer como son el apoyo económico a los sectores que menos tienen, gracias al banco de los trabajadores hoy miles de ideas son realidad, cientos de empleados se transformaron en patronos, y miles de familias cumplieron su sueño de tener un techo digno, y una mejor calidad de vida, esto los convierte en un banco diferente con espíritu social.
Es hermoso saber que un enorme banco se preocupa por la gente que “nadie alcanza a ver”, su misión va más allá de multiplicar dinero. Apoya a los sectores más frágiles de la sociedad costarricense, por eso vemos a sus funcionarios tratando con cariño a los adultos mayores, jefas de hogar, discapacitados, jóvenes emprendedores, y por supuesto a las comunidades más pobres del país como las zonas indígenas, donde recientemente -con el financiamiento del Banco Popular- inauguraron un supermercado para que nuestros hermanos pueden adquirir los artículos necesarios para la subsistencia a precios justos, eliminando los intermediarios que por años se aprovecharon de la necesidad ajena.
No se trata de hablar por hablar... las cifras que están disponibles para todos los trabajadores indican que el 20% de las utilidades anuales del Banco Popular es destinado al impulso del desarrollo social, en palabras más sencillas, esto significa que ¢20 de cada ¢100 son dirigidos para estimular el progreso de empresas pequeñas, y de los otros grupos que generalmente no tienen posibilidades de acceso a la banca tradicional porque no cumplen con la enorme cantidad de requisitos que ahí solicitan. ¡Esto es solidaridad con los necesitados!
Por todo lo que hace y ayuda es que hoy al cumplir 40 años de existencia no nos queda más que enviarle un abrazo cariñoso a todos y cada uno de los 3.116 funcionarios que trabajan unidos en el Banco Popular para ofrecer soluciones financieras que ayuden al desarrollo de Costa Rica, ojalá que sigan guiados por gente con la visión humana como quienes los dirigen hoy, porque el fin primordial de los bancos es el desarrollo social, y no convertirse en maquinitas de multiplicar dinero. ¡Banco Popular... El mega banco de los trabajadores costarricenses!