San José, Costa Rica, Martes 14 de julio de 2009, 01:40:27.


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Luis Cobos, director español

"LA CRISIS NO LA PUEDEN PAGAR LOS ARTISTAS SOLAMENTE"

Karen Fernández Monterrosa
kfernandez@diarioextra.com

Luis Cobos, presidente de la Federación Iberolatinoamericana de Intérpretes o Ejecutantes visitó DIARIO EXTRA para aclarar la polémica en el caso de el cobro a las emisoras de radio.
Luis Cobos, presidente de la Filaie (Federación Iberolatinoamericana de Intérpretes o Ejecutantes), de la Giart (Grupo Internacional de Artistas de Europa) y de AIE España (la Sociedad de Artistas Intérpretes y Ejecutantes de España) estuvo de visita en nuestro país para tratar de encontrar una solución al conflicto entre las emisoras de radio y los artistas a fin de que los primeros cumplan con lo establecido en la Ley de propiedad intelectual.

En su conversación con DIARIO EXTRA Cobos inició aclarando que la propiedad intelectual es un derecho, no un impuesto y como tal debe ser tratado. “Los derechos son adquiridos por leyes, las cuales han sido ratificadas por los gobiernos, que suscribieron además tratados internacionales que los respetan”.

Indicó también que la polémica que se ha suscitado en Costa Rica está un poco confusa. Según lo que he podido leer, parecería que los que quieren cobrar los derechos son las disqueras y no es cierto. Una parte de esos derechos van a la producción, que es una parte esencial de la cadena creativa, pero ésta la hacen las disqueras y más gente, entre ellos los artistas.

“Muchos artistas son productores de sus propias obras y la producción implica una inversión, un gasto, un trabajo que como tal debe ser debidamente remunerado. Y otra parte, importante y sustancial va a parar a los propios artistas entre éstos los costarricenses a través de las entidades de gestión, y éstos a su vez tienen que dar parte de ese dinero a los artistas internacionales con los que tienen firmados contratos de reciprocidad“, explicó el director español.

Costa Rica es uno de los poquísimos países de su entorno y de sus características en el que las emisoras no están pagando este derecho y eso es algo escandaloso. En África, Europa y prácticamente toda Latinoamérica, con excepción de dos países están pagando los derechos de los artistas.

¿Qué fue lo que pasó en Costa Rica entonces?
-Lo que pasó es que en 1982, cuando la ley le otorga el poder a los artistas, no se constituyeron entidades que recaudaran este porcentaje y las emisoras siguieron operando sin atender el pago porque los topes culturales no se lo exigían. Y ahora parecería que los artistas se han inventado un derecho nuevo, pero no es así, es un derecho existente desde hace 27 años.

Es un derecho reconocido por las leyes y que vincula a Costa Rica porque aceptó los tratados internacionales como el Convenio de la Roma y se está viendo intoxicado por la promoción agresiva en contra de los artistas. Entendemos que los empresarios puedan pactar unas mejores condiciones económicas, pero no tratar de no pagarlos simplemente.

¿Quiénes son los principales perjudicados con este problema?
Los artistas jóvenes que tienen menos posibilidades, menos dinero y menos recursos para producir sus trabajos. ¿Quién va a emprender una producción, invertir dinero y llevar a cabo una serie de movimientos tanto artísticos, culturales como económicos si no produce un beneficio?
Sería como si a la empresa para la cual trabaja una persona no le pagara.

Hay que entender que esto es una remuneración. Es algo para beneficio de los costarricenses y de los músicos, lógicamente en el tanto se establezca el sano equilibrio para que no sea lesivo para las empresas radiodifusoras y no sea imposible para los artistas ejercer su profesión. Esto constituye el salario de los artistas y sobre todo los chicos jóvenes.

Nosotros los músicos lo que hacemos es llenar el mundo de música para reflexionar, para entristecerse, para enamorarse, para alegrarse, para muchísimas cosas y si se nos pide que no cobremos eso, ¿cómo vivimos y hacemos frente a nuestras necesidades?
¿Cambió la legislación con el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos?
-No, se ha tratado de mezclar esto con el TLC con los EEUU, pero este en lo que afecta a la propiedad intelectual es en el tema de las patentes y la propiedad industrial de otra manera pero, sobre este tema lo único que dice es que se respeten los pactos internacionales y nosotros estamos totalmente de acuerdo con eso porque los gobiernos tienen la responsabilidad de aplicar, cumplir y respetar los puntos que suscriben, sean de los mismos gobernantes u otros. Los artistas no están pidiendo un trato especial, pedimos ser como todos los demás.

Una persona que compre sus discos y los use para amenizar una fiesta en su casa, ¿tendría que pagar algo?
-No, puede hacerlo con toda garantía y libertad, siempre y cuando no cobre una entrada y se comercie con ello.

Estamos hablando que en los sitios donde se cobra como las discotecas, bares o fiestas públicas deben cancelar 1,5 % de la taquilla. Pero esta no representa mayor monto tomando en cuenta que en una fiesta se pone música para alegrar la vida durante tres o 4 horas usando cientos de grabaciones.

En el caso de los organizadores de espectáculos públicos como conciertos, donde se cobra un tiquete y durante la espera se entretiene al público con otra música, ¿deben pagar un porcentaje?
-Sí, tienen que pagar un porcentaje, pero si nos vamos materialmente a las cifras absolutas son pequeñísimas. En el mundo hay una serie de tarifas que van desde el 25 % en algunos casos de emisoras especializadas como Estados Unidos y otros lugares, hay un 12%, un 7%, un 4% que es bastante común. Y aquí venimos a estar por debajo de las más bajas que es un 3% y ni siquiera se les está pidiendo eso a las emisoras, se les está pidiendo solamente la mitad para ser razonables en un país que empieza a modular un derecho, que no hay tradición, ni cultura de pagarlo, pero es muy difícil llegar a un acuerdo cuando no quieren pagar nada de nada.

Por la crisis económica que afecta al mundo, muchas emisoras están pasando momentos difíciles ante la falta de publicidad, ¿hay posibilidades de un trato especial con ellas?
-Al ser un monto porcentual, nosotros también padecemos la crisis. Si ellos recogen menos pagan mucho menos. Lo malo sería que con base a una autorización gubernativa se les indulte a pagar un fijo, pase lo que pase. Si todos estamos en crisis, facturemos menos y paguemos menos, pero la crisis no la podemos pagar los artistas solamente. La crisis la pagamos todos. Los artistas estamos dispuestos a pagar la crisis con todos los demás. No pedimos un trato especial, queremos ser como los demás. Tenemos que tener en cuenta que la crisis llega aquí, pero en Costa Rica prácticamente hay pleno empleo. En España tenemos un 20 % de desempleo en este momento y ¿por qué España con ese nivel de desempleo puede pagar las tarifas de la radio que son mucho más elevadas y Costa Rica, con pleno empleo no?
Una cosa es que alegremos la vida a la gente, a los que les guste lo que hacemos y otra cosa es que rehusemos pagar los impuestos.

Tomando en cuenta que los usuarios consideren que si las emisoras no programan la música que les gusta, simplemente la consiguen por ahí o la bajan de internet... ¿Podría aumentar la piratería con este conflicto?
No hay que desencadenarlo, porque ya está ocurriendo. La gente te baja música gratis. Debemos ocuparnos de crear una cierta consciencia social y que los poderes públicos articulen y regulen leyes, pero lo que los artistas queremos dejar muy claro es que nosotros no vamos contra el público. Los artistas no quieren penalizar a los consumidores, queremos que se regule a las páginas y a los proveedores que propician esto, que son ellos los que tienen que pagar, no el público. Y los que tienen que pagar tampoco son los oyentes de la radio, son las empresas, que tienen que formalizar sus negocios para que hagan posible y factible la supervivencia económica de las emisoras y paguen los derechos. ¿Por qué en más de 80 países esto es posible y en Costa Rica no? ¡Qué me lo explique alguien!
Los artistas quieren ser transparentes y queremos que los demás, los usuarios, las emisoras, también lo sean. No son solo los artistas costarricenses, ellos están reciprocicados y representan al resto de los artistas del mundo. Ellos se han ajustado y han hecho un esfuerzo para ajustarse a las normas que los organismos han desarrollado y ahora las radios deben hacer un esfuerzo y compartirlo.

¿Qué estarían dispuestos a dar los artistas?
-Los artistas estamos dando nuestro trabajo. Nuestro futuro. Estamos rellenando tiempos de programación, llenando de creatividad un país porque somos parte de la identidad de los pueblos. Una sociedad que valora más los objetos y las cosas está enferma.

¿Qué pasaría en el caso hipotético de que como se ha indicado las emisoras no quieran pagar ese porcentaje y entonces no programen la música?
-Los derechos no son solamente de Fonotica, esta es una entidad que representa la producción y aquí en Costa Rica representa a los artistas. Ambos ostentan un derecho compartido y están representando a la música del mundo y si las emisoras son capaces y creen que no van a tener problemas de música e inventarse otra, pueden hacerlo. No es obligatorio pagar si no hay uso, si no se usa nada de música, pues no se paga música pero si se usa pues hay que pagar lo razonable y lo muy por debajo de lo razonable que se está aplicando en el mundo, a países con igual tamaño y potencial económico que Costa Rica. Estamos haciendo una retrospección de lo que corresponde pagar a Costa Rica por su relación con sus países homólogos y las tarifas están muy por debajo del entre 3 y 4% que está el promedio. Se ha pedido en la negociación la sexta parte y tampoco, por eso parece a priori que hay ganas de ganar tiempo y de no negociar.

Es absolutamente improbable que la radio renuncie a la música. Una radio de programación musical, sin música, no tiene objeto. Si le dijéramos a cualquier industria que el pago de su materia prima es un 3 %, lo firmaría con los ojos cerrados.

¿Qué ha notado de las emisoras?
Hago un llamado a las emisoras de Costa Rica porque de facto, están programando muy poca música costarricense. Cuando los productores o músicos vamos a las emisoras a que nos programen la música que nos interesa promocionar, las radios nos cobran y nosotros lo aceptamos, pero ellos no quieren aceptar que tienen que pagar por el uso generalizado.

O sea, que eso de que las emisoras promocionan la música sí, la promocionan pero cuando a mí como músico me interesa promocionar un disco este mes, la radio me cobra por promoción y lógicamente tienen que incluir en su programación la música que le gusta al público. Por lo tanto es un asunto de ida y vuelta, si los músicos, artistas y productores aceptamos que la radio es un negocio y pagamos por la publicidad radiofónica de nuestros temas ellos tienen que aceptar que la programación básica y fundamental genérica de la música conlleva un beneficio a los artistas y los productores.

La producción es el elemento esencial de la cadena creativa porque sin ella, nuestra música no llegaría al público, no importa si la ejercen los mismos músicos, las disqueras o quien sea que la ejerza, por eso con estas actitudes los pequeños artistas son los más perjudicados porque no van a tener oportunidades pues nadie querrá invertir.

Los derechos de propiedad intelectual son el salario de los artistas y los creadores y la declaración universal de los derechos humanos consagra el derecho al trabajo y por consecuencia y analogía el derecho a tener una remuneración por ese trabajo.

Lo que tienen que pensar los radiodifusores de Costa Rica es que llevan muchos años ahorrándose ese porcentaje, porque desde 1982 deberían estarlo pagando y en 27 años nunca lo han hecho. Eso se puede considerar un plus o un beneficio. No es que haya aparecido un derecho nuevo, es que se está ejerciendo hasta ahora cuando existe desde esa fecha. Ese derecho está en las provisiones de las emisoras que aunque no tengan que cumplir un requisito ahora, ellos saben perfectamente que existe, porque pertenecen a organizaciones internacionales también. Estamos aquí para tratar de balancear y poner paz en esto y para que las emisoras también sepan que los artistas están dispuestos a negociar y que no se trata de imponer, sino de dialogar.

Costa Rica no se puede permitir que sus artistas estén por debajo de la media internacional, porque son un país que tiene un folclor, una música y tiene una importancia internacional.


 
 
 


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