PRISMA
COMISIÓN PERMANENTE PARA MEJORAR NUESTRA EDUCACIÓN
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Como decía el gran escritor, poeta y “libertador” cubano, José Martí, “el pueblo más feliz es aquel que educa mejor a sus hijos, aquel que los instruye y los forma en sus sentimientos”, sin embargo esa visión no es una idea original, porque el problema de la educación mundial es algo que ha desvelado a los seres humanos a lo largo de toda la historia.
Desde los orígenes del pensamiento humano, con los grandes filósofos como Sócrates y Platón. O cuando las escuelas cristianas adquirieron preponderancia en la conservación y transmisión del conocimiento, con la concepción académica de los teóricos modernos y contemporáneos, la educación ha sido un asunto de mucha relevancia y amplia polémica. Lo anterior se explica por si solo. La educación reúne un significado relevante por cuanto es a través de ella que formamos el tipo de ser humano que queremos y la sociedad costarricense que buscamos construir. Dependiendo del tipo de educación que se tenga, se puede alcanzar el progreso y desarrollo de un país o, por el contrario, podemos sucumbir en la ruina y degradación a toda una sociedad.
En nuestro país el tema no escapa a la discusión. Cada cuatro años, para las campañas políticas, se convierte en la gran preocupación, desatando los más diversos criterios y comentarios. En el mejor de los casos se habla de nuevos planes, programas, presupuestos y objetivos.
Pero sus resultados nunca han sido productivos porque las “transformaciones” han sido superficiales, nunca de fondo, únicamente generaron distorsión, caos entre educadores y educandos. Pero el problema continúa igual.
Particularmente creo que nuestra educación no necesita de un ministro, dos viceministros, ni de una veintena de asesores. Desde mi punto de vista la situación se solucionaría si se forma una comisión permanente que investigue, luche y se comprometa con el mejoramiento de la educación nacional. Una comisión que no responda a los intereses de tal o cual partido político, en la que participen diversas fuerza políticas, académicas y sociales con funciones continuas, sin plazo definido, autónomas, con financiamiento propio y que cuente con el respaldo del gobierno de turno -cualquiera que sea-.
El actual ministro de Educación Pública, Leonardo Garnier, ha demostrado tener la capacidad necesaria para poner orden en el MEP. Y por lo que conocemos es una persona inteligente y visionaria, ojalá tome esta idea para que se nombre una comisión de esa envergadura, entonces sí habrá esperanzas para mejorar la educación. Esto, lo digo, porque la enseñanza es, y debe ser, un proceso, educar no es cuestión de un día, ni de un año, sino de muchos años. Con planes bien elaborados, maestros y profesores actualizados, y por supuesto bien pagados, la educación necesariamente va a mejorar.