PRISMA
¢627 MIL PARA ALMORZAR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Bajo ninguna circunstancia o justificación puedo entender que el gerente de una institución pública gaste ¢627.177 para “invitar” a almorzar a un grupo de compañeros. Es imperdonable que en época de crisis cuando el mismísimo gobierno de Oscar Arias nos llama a socarnos la faja para apaliar la situación económica por la que atravesamos alguien nos salga con semejante “domingo siete”. ¿Será que algunos funcionarios públicos se desconectan de la realidad, o más bien se hacen “los chanchos” a la espera de que nadie los descubra?, No lo sé; pero sinceramente este tipo de actitudes son las que ponen a la gente con los pelos de punta.
Yo comprendo que los multimillonarios gasten la plata que les de la gana, o que vean normal pagar una cuenta de ¢600 mil en una sentada a almorzar, ¡pero señores! con el dinero de los costarricenses no se juega, si quieren pavonearse con sus jefes y amigos háganlo, pero con su propio salario, no se expongan a que los ciudadanos continúen aumentando la desconfianza en los funcionarios públicos.
Díganme la verdad, si fuera su dinero, ¿pagarían semejante cantidad de plata en un almuerzo? O harían lo que hacemos la mayoría de los ticos... nos comemos medio cantonés o un casado con huevo. Ahí es donde está el punto, hagan con su sueldo lo que les “ronque”, pero la platita de los ticos deben multiplicarla para cobijar a la mayor cantidad de gente pobre.
Que lástima que una persona inteligente como Ennio Rodríguez, gerente general del Banco Hipotecario de la Vivienda (Banhvi) se vea involucrado en una situación que hasta el funcionario público más inocente debería prever que ocurriría. Comprendo perfectamente que cuando tienen largas jornadas laborales o andan de gira deben almorzar, pero por qué hacerlo en uno de los restaurante más finos y caros de este país, y de paso “embarcar” a otros jerarcas del sector vivienda para que se sentaran en la misma mesa al mejor estilo “romano”. A estas alturas de la vida no me salgan con el cuento de hadas de que no sabían que era un lugar tan caro, porque hasta el más ingenuo sabe que en el menú están los precios. ¿Y dónde queda la malicia de los demás? A ninguno se le ocurrió preguntarle a don Ennio si la invitación era con dinero personal o con la plata del Banhvi, que pena que hasta la propia ministra de Vivienda, Clara Zomer fuera pasada “por inocente” en pleno mes de noviembre.
En este caso el dinero no se perdió, ya que el funcionario corrió para reintegrarlo a la institución, pero que hubiera pasado si el diputado libertario, Carlos Gutiérrez no “destapa el tamal”, sencillo... nunca nos hubiéramos dado cuenta, quizá como esa “facturita” hay cientos en las instituciones gubernamentales, porque cada una maneja un rubro al que le llaman gastos de representación, y por eso lo ocurrido podría ser completamente legal, pero aquí es donde vamos al otro tema; una cosa es lo legal y otra muy distinta lo moral, bajo todas luces gastar la plata de los pobres de esa forma es una inmoralidad de grandes ligas.
De momento la Junta Directiva del Banhvi suspendió ocho días al gerente Ennio Rodríguez mientras “aclaran los nublados del día”, pero en realidad el bisturí hay que meterlo más profundo para sacar lo podrido de una vez por todas. ¿Cómo? Poniendo un tope a los almuerzos y cenas de “trabajo”, podría ser entre ¢5 mil y ¢10 mil por “sentada”, el que se pasa que lo pague de su salario, estoy seguro que con esa medida se tendrán que acostumbrar a comer igual que el resto de costarricenses, ninguno se atreverá a pedir champaña, y de paso Costa Rica se ahorraría miles de millones de colones al año.