
Como justificar la extinción de un bosque tropical (I)
El estudio de impacto ambiental del proyecto minero Crucitas
Jorge Arturo Lobo (*)
Me refiero a la respuesta que el señor John Thomas, gerente general de Industrias Infinito (Proyecto Crucitas), hizo en Página Abierta del 21 de julio al análisis del señor Allan Astorga, quien expone las razones por las que la SETENA debía haber pedido un nuevo Estudio de Impacto Ambiental (EIA) a la empresa minera por haber realizado modificaciones substanciales al proyecto original.
El señor Thomas acusa al señor Astorga de omitir importantes informaciones sobre la modificación del proyecto que muestran, a su juicio, que el proyecto disminuyó su impacto ambiental. Su argumento básico es que el área de la extracción minera se redujo de 126 a 50 ha., conservando más bosque. Si de una competencia de omisiones se trata, el señor Thomas lleva las de ganar. Omitió el aumento de profundidad de la extracción de 15 m. a un “promedio” de 65 m. No mencionó el impacto sobre los acuíferos regionales, ligados a la red hídrica local, incluyendo el río San Juan. Pasó por alto la introducción del uso de explosivos. Consideró poco importante el aumento de la cantidad de residuos mineros y del tiempo de duración del proyecto. No se acordó del peligro del drenaje ácido como un elemento más significativo a partir de la modificación del proyecto.
Es evidente que el proyecto no “disminuyó” su impacto sobre el ambiente. En el mejor de los casos cambió un tipo de impactos por otros, posiblemente más peligrosos y duraderos.
Para el señor Thomas lo único importante es el área superficial del tajo minero. Las ciencias ambientales nos dicen que esa variable no es la única importante.
Pero las opiniones del Sr. Thomas sobre el beneficio forestal de la modificación del proyecto son todavía más curiosas. Por la manera como presenta sus argumentos, pareciera que “sólo” serán impactadas 50 ha. de bosque. La implementación del proyecto minero bajo el nuevo diseño presentado por Industrias Infinito en noviembre del 2007 significará la eliminación completa de cobertura vegetal y del suelo de un área de 227.6 ha., según los permisos otorgados por el MINAET (Crucitas Legal y Ambiental, MINAET). Por esto es que el señor Thomas evita referirse al área total desforestada por el proyecto, que no es sólo el área del tajo minero. Esta área comprende una extensión aproximada de 192 ha. de bosques maduros intervenidos y secundarios, siendo el resto del área un mosaico de vegetación compuesta por áreas en regeneración secundaria y pastizales arbolados.
Es evidente que el proyecto no disminuyó su impacto sobre el ambiente. En el mejor de los casos cambió un tipo de impactos por otros, posiblemente más peligrosos y duraderos
Según los mismos inventarios hechos por el EIA, la eliminación completa de la vegetación de esta área significará la muerte de una importante población de árboles de una rica composición de especies, incluyendo miles de individuos reproductivos de especies de bosques primarios, dentro de las cuales hay 24 especies amenazadas, raras, en peligro de extinción o vedadas.
Además de los individuos adultos de las especies de árboles de bosques maduros o primarios, la eliminación de la cobertura vegetal de esta área significará la pérdida de todos los individuos juveniles de estas especies de árboles, las especies de plantas de sotobosque no leñosas (helechos, hierbas, etc.), las plantas epífitas (orquídeas, bromelias, etc.) y muchos otros grupos de plantas, cuya diversidad no está registrada en ninguno de los inventarios de los diferentes Anexos del EIA, que se limitan siempre a especies leñosas.
Bajo este error de contabilización el número de especies de plantas dentro del área del proyecto es mucho mayor a las 280 especies de plantas informadas en el EIA.
Finalmente, tendremos la eliminación del suelo y con ello de todas las poblaciones de organismos que mantienen vivo este importante elemento del ecosistema. Todos los estudios realizados acerca de los efectos de la desforestación sobre el suelo muestran que la recuperación de su riqueza biológica es lenta, especialmente en suelos cuya fertilidad depende de la capa orgánica superficial, que desaparecerá por completo con el proyecto minero. ¿Hay datos en el EIA sobre este impacto o sobre su restauración? No, ninguno.
Y qué hacer con la desaparición completa de ecosistemas acuáticos, como las quebradas y humedales dentro del área del proyecto minero, entre otros aspectos omitidos por el EIA? A ello me referiré en la segunda parte.
* Biólogo, PhD. Miembro de la Comisión Especial del Consejo Universitario de la U.C.R. sobre la minería química a cielo abierto.

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