PRISMA
MUCHO GRADUADO Y POCO TRABAJO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Algunos estudios efectuados en nuestro país indican que aproximadamente el 20 por ciento de los nuevos graduados de universidades públicas y privadas están insatisfechos con la carrera que cursaron, y no es para menos, se imaginan la “quemada de pestañas” que se dieron para concluir una carrera universitaria y cuando por fin ven cumplida su meta y salen al mercado laboral en busca de un empleo que les de el dinero suficiente para subsistir... salados porque “estamos completos, quizá en otra oportunidad”, es la respuesta que reciben en las diferentes empresas cuando llegan a solicitar trabajo.
Es lógico que los nuevos profesionales se frustren y tengan ganas de sentarse a llorar, porque pese a llenar todos los requisitos para ser aptos y buscar un trabajito de acuerdo a sus capacidades, los médicos deben laborar como taxistas, los farmacéuticos como misceláneos, los dentistas como choferes de autobús y los periodistas como mensajeros, ya que de lo contrario no obtendrían dinero ni para el gallo pinto del desayuno diario, mucho menos para pagar el préstamos que hicieron para financiarse los estudios.
Esta es la realidad que vive Costa Rica y mientras se buscan algunas soluciones que en definitiva vengan a apaciguar la crisis, los muchachos terminan frustrados y los padres de familia haciéndole frente a una responsabilidad que en vez de disminuir aumenta, porque ahora además de correr con los gastos propios de la manutención del muchacho, deben pagar el préstamo que hicieron para financiarle la carrera, todo porque no existe una planificación adecuada, y algunas universidades gradúan muchachos en profesiones en las que no hay trabajo.
No creen que es mejor ayudar a los empresarios para que crezcan y en vez de ponerles tantas trabas e impuestos, motivarlos para que abran más plazas, aunque en principio pareciera que el país está dejando de captar ingresos que serían utilizados en el desarrollo, la verdad es que se solucionaría un grave problema social. Menos impuestos, más empresas y empleos, pero aquí ocurre a la inversa, el entrabamiento es de tal magnitud que las empresas se van sin ni siquiera abrir las puertas. ¿De qué nos vale la mano de obra calificada si no hay empleo?.
Paradójicamente, en tiquicia sucede todo lo contrario a lo que indica la lógica y lo que hacen los grandes países. El Gobierno carga de impuestos a las empresas, y las transnacionales deben hacer un sin fin de trámites si quieren instalarse, o sea, en lugar de atraer inversión extranjera, lo que hacemos es espantar la existente, no hay incentivos, algunos no quieren entender que es mejor cobrarle a las compañías pocos impuestos a cambio de que le den trabajo a los ticos, con solo eso la economía de dinamiza.
Esas son las políticas antiguas que se continúan utilizando en este país, pero ni modo; por eso en lugar de seguir renegando debemos multiplicar esfuerzos para encontrar un lugar donde ganarnos el arroz y los frijoles que debemos llevar a nuestros hogares. Así que manos a la obra, porque lo importante es no perder de vista el hecho de que quienes se encuentren mejor preparados tendrán mejores oportunidades, y aunque el mercado laboral en este momento está golpeado por la crisis económica mundial, en cualquier instante quedará alguna plaza, y zazz... por fin encontré lo que buscaba. ¡Suerte!, “el peor esfuerzo es el que no se hace”.