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QUIEN SOY HACE LA DIFERENCIA Y EL HIJO A PUNTO DEL SUICIDIO

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Hoy compartiré con mis amigos lectores una historia que los motivará a replantearse sus vidas y a darse cuenta si realmente están actuando como buenos papás, porque muchas veces hacemos cosas sin medir las consecuencias o el daño que le generamos a nuestra propia familia. Resulta que una maestra decidió honrar a cada uno de los estudiantes que estaban a punto de graduarse del colegio diciéndoles la diferencia que había marcado cada uno de ellos.

Ella llamó a cada uno de los muchachos al frente de la clase. Primero, les dijo como ellos habían hecho diferencia en la vida de ella, y en la clase. Luego les colocó una cinta azul, impresa con letras doradas, la cual leía, “quien soy hace diferencia.” Después de todo, la maestra decidió hacer un proyecto para la clase, para ver que impacto tendría el reconocimiento en una comunidad y les dio a cada uno de los estudiantes tres cintas azules, instruyéndoles para que fueran y extendieran esta ceremonia de reconocimiento. Luego ellos debían seguir los resultados, ver quién honró a quién, brindando finalmente el reporte a la clase en una semana. Uno de los muchachos de la clase fue donde un joven ejecutivo en una industria cercana, y lo honró por ayudarle con la planeación de su carrera. El le dio una cinta azul, y la puso en su camisa. Luego le dio las dos cintas extras y le dijo, “estamos haciendo un proyecto de clase en... “reconocimiento”, nos gustaría que usted encontrara a alguien a quién honrar y le de una cinta azul. Mas tarde, el joven ejecutivo fue a ver a su jefe, quien tenía una reputación de ser una persona amargada. Le dijo que él lo admiraba profundamente por ser un genio creativo.

El jefe pareció estar muy sorprendido. El joven ejecutivo le preguntó si el aceptaría el regalo de la cinta azul, y si le daba permiso de ponerla en su camisa. El jefe dijo, “bueno, ¡claro!” El joven tomó una de las cintas azules y la puso en la chaqueta de su jefe, sobre su corazón. Y él le preguntó, ofreciéndole la última cinta, “¿Podría tomar esta cinta extra, y pasarla honrando a alguien más?” El muchacho que me dio estas cintas está haciendo un proyecto en la clase, y queremos continuar esta ceremonia de reconocimiento y ver como esta afecta a la gente.

Esa noche, el jefe llegó a su casa y se sentó con su hijo de 14 años. Dijo, “hoy me pasó algo increíble”, estaba en mi oficina, y uno de mis empleados vino y me dijo que él me admiraba, y me dio una cinta azul por ser un genio creativo. ¡Imagínese! ¡él piensa que yo soy un genio creativo! Luego él me puso una cinta azul que dice, “quien soy hace diferencia.” Me dio una cinta extra y me pidió que encontrara a alguien más a quien honrar. Cuando estaba manejando a casa, pensé acerca de a quien podría honrar con esta cinta, y me acordé de ti. Quiero honrarte hijo. Mis días son agitados y cuando vengo a casa, no te pongo mucha atención. Te grito por no tener buenas notas y por el desorden en tu cuarto. De alguna forma, esta noche, solo quería sentarme aquí y hacerte saber que haces la diferencia en mi vida. Junto con tu madre, eres la persona más importante en mi vida... eres un gran muchacho y te amo…
El muchacho sorprendido empezó a llorar y llorar, sin poder parar de sollozar. Todo su cuerpo temblaba. Miró a su padre y entre lágrimas dijo, “papá, hace un rato me senté en mi habitación y escribí una carta para ti y mamá, explicando porque me había quitado mi vida, y les pedía que me perdonaran”. Sí, me iba a suicidar esta noche después de que ustedes estuvieran dormidos. Yo no pensé que a ustedes les importaba. La carta está arriba. Creo que no la voy a necesitar después de todo… Su padre subió al segundo piso y encontró una carta sincera llena de angustia y dolor.

El jefe regresó al trabajo como un hombre cambiado. No estaba amargado, pero se aseguró de hacerle saber a todos sus empleados que ellos hacen diferencia. El joven ejecutivo ayudó a muchos otros jóvenes con la planeación de sus carreras, uno de ellos era el hijo del jefe, y nunca olvidó de hacerles saber que ellos hacen diferencia en su vida.

Por supuesto que todos los compañeros de clase aprendieron una lección muy valiosa. “Quien eres, hace diferencia”. ¿Usted que espera para unirse al grupo diferente?


 
 
 




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