• Italiano no quiere que lo lleven a su país
SE EMBARRÓ EXCREMENTO PARA QUE NO LO DEPORTEN
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
ILUSTRACIÓN: German Meza
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Para que no lo deportaran, el italiano Antonio Isai se obró en su pantalones y embarró el excremento en su cuerpo, en una sala de abordaje del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, Alajuela.
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Tres veces han tratado de deportar al italiano Antonio Isai, quien fue capturado en el país ilegal y no se ha podido.
El hombre busca la forma para evitar, a todo costo, que lo monten al avión con destino a su patria.
La última vez que trataron de deportarlo realizó algo impensable.
En la sala de abordaje del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, ubicado en Alajuela, Isai se hizo popó en los pantalones.
No fue que se obró del susto, cagó mas bien al propio para quedarse feliz de la vida en Costa Rica, pues teme regresar a Italia.
Pero el asqueroso asunto no terminó ahí.
Como si fuera crema hidratante para manos y cuerpo, el italiano se bajó los pantalones y los calzoncillos y, frente a turistas y ticos se embarró sus excrementos por todo el cuerpo.
Lo logró, fue imposible que lo montaran al avión.
Isai trabajaba en una pizzería ubicada en la avenida central hasta que cayó sin papeles en uno de los efectivos operativos de la Policía de Migración.
La tarde del lunes estaba todo listo para devolver al europeo.
El avión de Iberia iba despegar a las 6 de la tarde. La escala era el aeropuerto de Barajas en Madrid, España, de ahí salían en otro avión iba hacia Roma.
Pero por alguna causa, que presumimos no es andar en buenos pasos, el italiano hace lo imposible porque no lo deporten.
Fuentes policiales confirmaron que, cada vez que lo escoltan hasta el aeropuerto, Isai repite, hasta el cansancio que él no se monta a un avión, que él no regresa a Italia.
El problema es que los tres intentos fallidos de sacar al extranjero equivalen a una suma que ronda los 3 millones de colones, gasto en que incurre el estado por las cabezonadas del europeo.