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El cura José Alejandro Segura Godoy está destacado en la iglesia de San Vito de Coto Brus. |
Segura le dio la cara a este medio de comunicación al cuestionarlo sobre su paternidad. Habló claro. Explicó que, en su momento, le confesó el error que cometió a un obispo. El consejo de su superior fue darle los apellidos a su primogénita.
“Yo sospeché que algún día tenía que hablar de esto porque fue ya ejerciendo el ministerio. Yo mantengo comunicación con ella (la hija), no sé exactamente hace cuánto se fue para Estados Unidos. La mama de ella fue amiga mía antes de ser sacerdote y, en el año 93, yo llegué de nuevo a Pérez Zeledón y nosotros reiniciamos la amistad, compartimos, salimos” contó el padre Segura.
En un paseo ocurrió la relación con la que embarazó a la amiga.
“Un día pasó esa intimidad y quedó embarazada. Ella dijo que no había peligro, yo le creí y quedó embarazada. Muchos piensan que la muchacha se le mete a uno, pero uno no es un ángel caído del cielo, es hombre de carne y hueso y entones, de pronto, usted se ve en una amistad y de pronto se le enreda la vida” reconoció el sacerdote.
Fiel al consejo de Monseñor, Segura le dio el nombre a su hija.
“Yo fui hablar con Monseñor y me dijo: ‘Hágase responsable, dele el apellido’, entonces yo me hice responsable y se lo le di. Con ella no volví a tener intimidad porque esa fue la condición que Monseñor me puso: ‘por favor, usted termine esa relación, sino no puede ejercer el ministerio’, me dijo, entonces, ya se acabó” explicó. Ahora la hija del padre se encuentra viviendo en el extranjero con su madre y la pareja de la mujer.
“Ella tuvo su pareja, luego decidieron irse para Estados Unidos, esto me duele porque uno no ha podido ejercer la paternidad. Lo que la iglesia no está de acuerdo es la vida doble permanente, si usted tuvo una caída, un desliz, se equivocó; diay, qué vamos hacer. Yo hasta donde he podido he cumplido, no sé si en cualquier momento pueda fallar otra vez” agregó.
Sobre los cuatro hijo de su hermano sacerdote, Rigoberto Segura, el padre también habló claro. No lo negó.
“Rigo tiene dos hijas mayores de edad, la de veinte hasta tiene gemelitas. La situación trajo un terrible sufrimiento para la familia, ya se sabía la situación de Rigo” confirmó.
Los dos siguen ejerciendo el sacerdocio, Rigoberto en la iglesia de Chacarita, Puntarenas.
“A mi hermano también le pusieron un ultimátum, ‘o termina esa relación, se sale usted de ese enredo o tiene que dejar ese ministerio’” indicó.
En Pérez Zeledón se rumora que el padre Rigoberto no ha abandonado a la mujer, pues con ella tiene las cuatro hijas.
“Él no está conviviendo con ella, solo ayudándoles, visitándolas, compartiendo con la familia por que tiene las hijas” recalcó.
Pese a que extraña a su hija y lo que conlleva el ser padre y verla crecer, Segura dice estar de acuerdo con el celibato.
“Estoy de acuerdo, es una disponibilidad, los obispos y los sacerdotes estamos más disponibles, por ejemplo yo estoy aquí más libre para servir una parroquia de 30 filiales. Si tuviera esposa y tuviera hijos seria un lío, más que a uno lo trasladan de un lugar a otro. Yo estuve en Palmar Norte, Puerto Jiménez, Pérez Zeledón, Palmares” así explicó su posición.
Para ser sacerdote, el padre Segura, como cualquier otro religioso, hizo sus votos, los cuales dice que ha cumplido, pese al error.
“Con conciencia uno dice: yo renuncio a formar una familia, vivir en la pobreza, obediencia, esas son las condiciones y bueno, pobreza con una casa tan bonita como esta, con carro sin embargo no es mío. La pobreza es estar libre de los bienes materiales aunque tenga la computadora y el teléfono. Ahora lo de la opción de renunciar a casarse lo hace uno libremente, ya, en el camino, uno puede caer, como le pasó a monseñor Fernando Lugo, el de Paraguay, que se enredo y tuvo tres hijos, como le ha pasado a varios sacerdotes que son buenos pastores, y de pronto…” señala.
El cura indicó que, como ser humano, todos estamos propensos a fallar.
“La parte humana es tan débil y la iglesia es humana y divina, en la parte divina no va haber fallos pero en la parte humana es distinto, por eso e que fallan los matrimonios, hay adulterios, fallan los religiosos y los sacerdotes estamos propensos a fallar también” dijo.
El padre Segura dice que, al igual que su hermano, se ha comportado valiente como hombre, en todo momento.
“Yo terminé la relación con la muchacha, la relación se acabó, llegó el parto, yo fui a reconocer, me costó mucho porque yo iba con mucho susto y, diay, a poner la cara, qué le queda a uno; creo que es mas valiente uno, diciendo: sí, es cierto, esta chiquita es mía, preferí hacer eso que negarla Yo diría que en esto de los apellidos, por lo menor Rigoberto mi hermano y yo hemos sido muy honestos. En el sentido de darles el apellido, usted puede averiguar de otros compañeros que tienen sus tortas y no han sacado la cara” espetó el padre.
El padre aclara que el momento de la relación con su amiga, no fue un asunto meramente sexual, sino se dio por la amistad.
“Eso se dio por la amistad que estaba creciendo, uno no es tan irresponsable de ir a tener algo íntimo con alguien nada más por un rato de placer, eso es utilizar a la mujer. Había esa amistad y esa amistad no era un amor como para ir al matrimonio, como para decir dejo el sacerdocio y me voy casar, sino una amistad que de pronto paso y se dio, se dio lo inesperado” aclaró el padre.
Pese a la distancia, el padre Segura tiene contacto con su hija quinceañera. “La llamo por teléfono, de vez en cuanto, porque también sale carillo. Este mes le mandé 500 dólares porque quería comprar una computadora. Casi no hablamos de mi sacerdocio, porque sería tocar fibras muy intimas muy sensibles. Ella ve a la pareja de su mamá como su papá, y a mi también me dice papi” finalizó.