San José, Costa Rica, Jueves 23 de abril de 2009, 15:37:55.


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SE ACABÓ

Ignacio Azurdia Molina, cédula 3-423-573 (iazurdiamolina@gmail.com) *

Se acabó una temporada para olvidar, se acabó el ridículo más grande que ha hecho la Liga Deportiva Alajuelense desde hace muchos años. Estamos en la cúspide de la crisis que acecha a la institución desde varias temporadas. Una crisis marcada por fracasos deportivos, alguno que otro trofeo, inconsistencia en el banquillo, jugadores mercenarios y/o con bajo rendimiento, problemas financieros, incapacidad de ganar una final frente al archirrival, bajas taquillas, entre otras cosas.

Con Marcelo Hugo Herrera y sus colegas al mando, el equipo ha perdido 8 partidos de 14 jugados, empatado 3 y ganado 3. Es el colero de su grupo y penúltimo (el último es la UCR) de la tabla general. Ésta es la peor Liga desde hace tiempo. Este equipo tiene actualmente el peor registro de victorias en un torneo con el formato actual. La producción de goles es paupérrima: 13 tantos en 14 partidos. Con 19 anotaciones en contra es el segundo peor récord, sólo superado por las 21 recibidas en el Torneo de Clausura 2005. Y esta es la primera vez en la historia que no se clasifica a la segunda fase.

El hecho de que la planilla conste de muchos jóvenes no justifica tal ridículo. El primer torneo a manos del Popeye sorprendió gratamente al llevar a un equipo plagado de jóvenes a ganar el partido de ida de la final, pero ingratamente perdiendo ridículamente el partido de vuelta por 3 a 0. Se vio una Liga, si bien no espectacular, jugando con ganas. Una Liga motivada. Pero, ¿se vio ordenada, se vio dinámica, se vio solvente? En algunos tramos sí, pero realmente ésa no fue la tónica de la Liga de la temporada pasada. El factor fundamental para llegar a la final y ganarle al Saprissa en el Alejandro Morera Soto fue claramente mental. Pero ese mismo factor (sumado a horrores tácticos y de rendimiento individual), paradójicamente fue el que falló en el partido de vuelta en Tibás.

A partir de ese fracaso la Liga Deportiva Alajuelense ha venido en picada. ¿Cómo cambió tanto el accionar del equipo cuando no sufrió grandes cambios cuantitativos, y también cualitativos, de una temporada a la otra? Eso sí, cabe destacar que la decisión del cuerpo técnico y la Junta Directiva de dejar ir a Quintanilla por un jugador como Juárez, o darle salida a Argenis con la llegada de un Nicolás Hernández, fue ridícula y risible. Si bien Quintanilla no era una estrella en el equipo, respondía mucho mejor que Daniel Juárez.

En esta temporada el equipo se ha visto raquítico, con desórdenes garrafales en su planteamiento táctico, algunos jugadores mostrando unas carencias técnicas absurdas y también un muy bajo rendimiento.

El Popeye fue contratado para guiar y consolidar un proceso con un grupo en su mayoría de jóvenes. Para formarlos y convertirlos en jugadores capaces de ser campeones a mediano y largo plazo. ¿Será que ha cumplido ese objetivo? ¿Se ve bien encaminado el denominado proceso? Ariel Rodríguez ha pasado de ser un referente a ser un fantasma en la cancha, Jean Carlos Solórzano, si bien ha mejorado técnicamente, ha sido mandado a la guerra en la primera línea del equipo sin ningún pivote (Windell Gabriel lo fue en la temporada pasada); convirtiéndose en un jugador innecesario en la cancha. Marcos Ureña ha jugado poco y en posiciones poco habituales en él; Diego Estrada, siendo definitivamente el jugador con mayor potencial en el equipo, ha pasado más tiempo en la banca que en el campo de juego. Y cuando ha jugado, ha sido ubicado en una posición ajena a su naturaleza futbolística.

Asimismo ha castigado a jugadores como Wardy Alfaro por un fallo en el partido contra el Islanders en Puerto Rico por la Liga de Campeones de la Concacaf, y lo ha sustituido por un Patrick Pemberton que cometió más errores que el primero, pero que se mantuvo a pesar de ellos. Eso sí, no todo podría ser malo. Supo ubicar a Elías Palma en el centro de la defensa, viéndose aprovechadas mejor sus capacidades defensivas. Christian Oviedo se ha consolidado como el mejor jugador de la institución durante su mandato. Y más aún con una banda de capitán que le luce bastante bien. Rudy Dawson también ha mejorado sustancialmente en la defensa con la continuidad dada por el entrenador argentino. ¿Pero es esto suficiente para calificar de buena manera su trabajo de prácticamente todo un año?
Cabe recordar que donde más ha fallado el cuerpo técnico ha sido en el ámbito táctico. Partido tras partido Marcelo Hugo Herrera y compañía nos han demostrado que no son estrategas ni tampoco muy buenos formadores. Son más que todo motivadores. Algo que se vio en la temporada pasada, pero curiosamente en ésta no se ha notado mucho. La gran mayoría se sigue viendo débil al cobrar un tiro libre, un tiro de esquina o un tiro a bocajarro frente al marco. O sea, ni en la parte técnica ha mejorado considerablemente el equipo.

Entonces, ¿qué ha hecho el Popeye Herrera por este equipo? Circulan rumores de un salario abultado que éste y sus colegas reciben. Pero, ¿por qué? ¿Por tenernos de últimos en nuestro grupo y de penúltimos en la general? ¿Qué nos ha dado Marcelo? Un subcampeonato que varios de sus antecesores nos dieron y por eso se fueron. Unos pocos jóvenes consolidados frente a un montón más que no juegan o no se les ve mejoría. También nos dio, quizá lo más rescatable, ese gane contra Saprissa en el Morera para quitarnos su paternidad. Pero sin olvidar que luego llegamos a dar vergüenza por el desenlace de esa serie final.

Recordemos que el entrenador no sólo arma las alineaciones, los ubica en el campo, les da pautas y una idea de juego; también tiene que saber manejar un camerino y su idiosincrasia. Saber manejar el rendimiento de los jugadores. Entonces partiendo de que Marcelo es flojo y caro (poniendo en entredicho lo último porque no se sabe si los datos que circulan son verdaderos) lo que quedaría de opción es esperar que él se “nutra” de experiencia y de cualidades tácticas mientras a la institución le va pésimo en varias áreas; por no decir del inminente riesgo de un posible descenso en la próxima temporada.

O sea, ¿en qué puede mejorar realmente la Liga manteniendo al Popeye? Sólo queda mantener la esperanza de otra hombrada como la del subcampeonato a pura inyección mental de nuestros jugadores para que por horrores tácticos, y curiosamente mentales en el Ricardo Saprissa, perdamos la final otra vez. Este proceso parecía haber empezado bien hace unos meses, pero ahora vamos como el cangrejo, hacia atrás.

Debe darse un cambio de timón. Pero un cambio bien pensado. Analizar objetivamente quién podría ser el sustito. Ojalá un estratega capacitado, y lo más importante, con experiencia. Que cuente con un historial de éxitos que lo fundamenten como un entrenador competente para dirigir un cuadro como la Liga.


Estudiante de Ciencias Políticas de la UCR y asociado activo de LDA


 
 
 


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