LOS COSTARRICENSES SE DOLARIZAN…OTRA VEZ
Carlos Federico Smith
Ya el 7 de marzo del 2003 el Fondo Monetario señalaba “el impacto adverso del alto grado de dolarización del sistema bancario… [y] urgía a las autoridades tomar pasos para enfrentar la dolarización…”. Posteriormente insistía en julio del 2004 que “a fines del 2003 la dolarización financiera continuaba profundizándose y que cerca del 60% del crédito al sector privado estaba denominado en moneda extranjera”. Y recomendaba que, para revertir la dolarización, se requería “llevar a cabo una estrategia amplia para reforzar la confianza en el colón… así como asegurarse de que los riesgos por la intermediación del dólar se internalizaran plenamente”. También la empresa Fitch Ratings en el 2006 expresó sus preocupaciones por nuestro alto grado de dolarización informal.
El Banco Central, ante las sugerencias del Fondo para desdolarizar, se apresuró a señalar que era la oportunidad de recuperar sus posibilidades de manejo de la oferta monetaria. Dicho y hecho: Introdujo el hoy desprestigiado sistema de bandas, presuntamente como parte de la solución al problema de la creciente dolarización.
Muchos meses han pasado desde el inicio de dicho experimento, por lo que vale la pena preguntarse si hasta la última fecha en que se tienen datos públicos ha disminuido la dolarización. Para enero del 2007, poco después de iniciadas las bandas, la riqueza financiera mantenida en moneda distinta al colón era de casi un 46%. A enero del 2009 era de más o menos un 46%. ¿Podemos decir, por tanto, que las bandas contribuyeron a desdolarizar la economía? Con estos datos diríamos que “en casi nada”, y más bien debe señalarse que a enero del 2008 el monto comparativo fue de algo más de un 41%, lo cual muestra que, de nuevo, hay una fuerte tendencia hacia la dolarización, pues ya regresamos a los niveles de cuando se inició el régimen de bandas.
Otra cifra interesante que ayuda a darse cuenta del fenómeno de la dolarización es la liquidez monetaria según moneda. Después de haber llegado a una proporción del 47% en moneda extranjera a finales del 2006, cuando se introdujo el sistema de bandas, el año siguiente se redujo hasta llegar a un 42%, pero en el 2008 aumentó de nuevo a un 47% y a mediados de marzo del 2009 llegaba casi al récord de la década, con un 49%.
No dudo de que el país esté de nuevo en un proceso de dolarización, reflejo de una desconfianza creciente acerca del valor del colón con respecto al dólar. Si a estas cifras uno agrega que, según el indicador denominado ITCER (Indice del tipo de cambio efectivo real), que a pesar de sus limitaciones es un indicador útil del alineamiento del valor del colón con respecto al dólar, la moneda nacional está hoy sobrevalorada en casi un 20%, lo que podría indicar una fuerte desalineación a favor del colón y que hace necesario un ajuste hacia el alza en el precio de la divisa. Por otra parte, los prospectos de la balanza de pagos para este año no parecen ser muy propicios para asegurar que habrá un incremento significativo en las entradas netas de dólares. Así entiende uno la urgencia con la que el gobierno desea la aprobación por el Congreso de empréstitos internacionales como forma de asegurar reservas internacionales que le permitan mantener sobrevalorado al colón.