PRISMA
NO DEBEMOS “ACELERAR” EL CRECIMIENTO DE LOS HIJOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay duda que los tiempos han cambiado, en algunos aspectos para mejorar y en otros para empeorar la sobrevivencia humana. Por ejemplo, en la época de mi abuelita, los bebés nacían con los ojitos cerrados y los abrían más o menos una semana después, ahora todo es diferente; los niños nacen con los ojos abiertos, caminan antes, hablan y preguntan cosas demasiado pronto, esto se debe a que el avance de la ciencia va tan rápido que los bebés inician el proceso de aprendizaje desde que están en el vientre de la madre, ahí “escuchan” música y tienen sensaciones que en otra época ni por la mente nos pasaba que podrían ocurrir.
¡Eso es maravilloso!, ya no debemos esperar el nacimiento para saber si es niño o niña, en fin... pareciera que nuestros infantes maduran más rápido, pero eso no significa que debemos insertarlos al proceso educativo antes de tiempo. Más bien tenemos que esperar a que estén “maduros” para que desarrollen a plenitud sus aptitudes y habilidades y no generarles una frustración.
Tengamos mucho cuidado... porque quizá por hacer una gracia le podríamos generar a nuestros niños un daño irreparable, y eso sí que sería imperdonable. Los procesos de maduración de los infantes han sido estudiados desde hace muchísimos años, y está comprobado que para cada nivel se ocupa una edad, eso no se puede cambiar únicamente porque a algún padre de familia se le ocurre, o cree que tiene en su casa un “genio”.
Los estudiosos de la Educación Preescolar de Costa Rica y el mundo, consideran que ingresar antes de tiempo al proceso estudiantil no es recomendable, según ellos, los niños deben tener un desarrollo normal de acuerdo a su edad, por eso es mejor esperar el lapso recomendado por los expertos en lugar de someter a los “bebés” a pruebas de aptitud con el fin de que los acepten antes en el maternal, kinder, o escuela.
Y es que los investigadores consideran que “estar listos no es repetir números, letras y colores; también es necesario que los niños estén preparados emocionalmente”. De ahí que “los papás fiebres” -que quieren ver a su hijo uniformado- deben tener cuidado porque acelerarle el proceso de aprendizaje a los niños no necesariamente es lo más conveniente, la estimulación temprana podría contribuir a que “le robemos etapas importantes a los infantes”.
Por eso ahora, que se acerca la época de matrícula para el próximo año, antes de exigir en los centros educativos la aceptación de nuestros niños sin que tengan la edad, sería mejor recordar que “a mayor edad más éxito escolar”, o como dicen los ticos... “despacito y con buena letra”, no permita que su terquedad ocasione que los niños se aburran de la escuela antes de tiempo, de todas formas, la experiencia de los especialistas indica que “tarde o temprano los niños recuperan el tiempo que se les ha quitado”.
Por supuesto que tampoco hay que caer en los extremos, impidiendo que un niño ingrese a primer grado únicamente porque le falta un día para cumplir la edad requerida. No es posible que les rechacen la matrícula porque les falta una semana para cumplir con el requisito de admisión, dejemos de ser tan extremistas y entendamos que todo puede hacerse, pero con medida.