PRISMA
LES GUSTA QUE LOS ESTAFEN
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Los ticos somos tan particulares que la mayoría caen en la misma trampa una y más veces. Por hacer las cosas a la carrera, aunque sean conscientes de que están mal, luego, cuando ya no hay marcha atrás, empiezan a quejarse porque han sido estafados, por supuesto que la culpa se la tienen que achacar a las autoridades de su propia negligencia. Nos advierten una y mil veces los cuidados requeridos a la hora de comprar o vender, y sin embargo muchos se hacen los majes, o piensan que “a mi no me puede pasar eso”, en algunas ocasiones, por apresurados, caemos como ingenuos en manos de los malhechores. Ellos nos ofrecen “la seca y la Meca” y todos sabemos que en la vida no hay nada gratis…
La nueva oleada de estafas con la venta de lotes, fincas, casas, carros, pantallas de televisión y otra serie de artículos, debe llamar a la reflexión para evitar caer en manos de los delincuentes, quienes logran hacer sus fechorías con la complicidad nuestra. ¿Por qué digo esto?, simple, porque nosotros les facilitamos todo para que ellos actúen sin ninguna complicación. Hay que tener siempre activado “el sospechómetro”, si ofrecen un televisor que vale en las tiendas de electrodomésticos ¢100 mil, en solo ¢5 mil, es porque de fijo se van a robar los ¢5 mil, eso es sencillo de entender.
Parece mentira que algunos adquieran propiedades como si estuvieran comprando yuca o plátanos en la Feria del Agricultor. Pagan sin saber lo mínimo, no consultan los datos oficiales en el Registro de la Propiedad, se apresuran para “aprovechar la oferta” y al final ¡a llorar como idiotas! Que cuesta consultar los antecedentes de la propiedad como: dueño, anotaciones, cargas, servidumbres, medidas, permisos o visados municipales; ¡más ahora!, con el recurso de la computación ni se ocupa abogado y lo podemos hacer desde la casa o desde un café internet.
Coloquen los pies sobre la tierra: si el comprador no está capacitado para conocer todas las circunstancias que rodean a un bien inmueble, simplemente que confiese su ignorancia y contrate los servicios de una persona especializada para que le oriente, de todas formas en Costa Rica hay exceso de abogados.
Pero ¿qué pasa?, que por ahorrarse unos miles de colones, “se la juegan” y al final descubren que lo barato sale caro. Entiendan que los estafadores son ingeniosos, brillantes, lo pueden llevar en avioneta a ver desde el aire la propiedad que le quieren vender y cuando usted paga y va por tierra a apropiarse de sus nuevos bienes se da cuenta que le vendieron el mar, o que la finca es de otro señor, ¿y el trinquetero? Encuéntrelo y le damos una recompensa.
¡Señores... entiendan que las súper gangas no existen, jamás nos van a vender una casa que vale ¢40 millones en ¢100 mil!
Pero bueno...lo importante es aprender a desconfiar de todo, si quien le trata de vender algo se molesta porque usted le pide “papeles y más papeles”, tranquilo, eso quiere decir que el negocio no es claro y por lo tanto es mejor no efectuarlo…