PRISMA
NADIE LE HACE CASO A LA RESTRICCIÓN VEHICULAR
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Razón de sobra tenían nuestros antepasados al decir que en Costa Rica no había escándalo que durara más de tres días, porque en tiquicia anunciamos algo con bombos y platillos y en muy poco tiempo la gente se hace la maje, irrespetando la “orden” de los gobernantes y de paso echando a perder algo que quizá sería beneficioso para todos. Lo anterior viene al caso a propósito de la restricción vehicular para ingresar a San José de acuerdo al último número de la placa de su vehículo, no hace ni tres meses que entró en vigencia y ya nadie le hace caso.
Sí, sí, esta semana las presas regresaron a las diferentes calles y autopistas de Costa Rica, resulta que venía de Alajuela hacia el centro de San José y el “molote” de carros era asfixiante, para “matar el tiempo” fui contando los vehículos que estaban incumpliendo el decreto que prohíbe ingresar a la capital a los carros que correspondía al martes -placas 3 y 4- y ¡adivinen que!... cuando me cansé de contar llevaba más de 100, lo peor del caso es que en todo el trayecto entre Alajuela y San José no había un solo oficial de tránsito.
Que pena que estas situaciones ocurran en tiquicia, porque sinceramente ya muchos nos estábamos acostumbrando a guardar el carro una vez por semana con tal de ver las carreteras descongestionadas y de paso ahorrarnos unos cuantos colones para beneficio de todos, pero a como están las cosas seguramente muy pronto el caos será peor que antes. Así es el país donde sobran las leyes pero nadie las cumple.
Por supuesto que buena parte de la responsabilidad la tienen las autoridades del tránsito, ya que los operativos de control deben ser permanentes y no una vez cada tres meses. ¿De qué valió que los primeros días colocaran hasta 10 tráficos en cada rotonda si ahora no hay ninguno? ¿Dónde están? No lo sé... seguramente hay escasez o cumplen otras misiones especiales, pero comprendan que los seres humanos -más los ticos- solo entienden por las malas, entonces es mejor que les estén haciendo el parte todos los días, aunque sea de ¢5 mil cada uno, tal vez con eso comprendan que la ley fue hecha para respetarla.
Desde un principio la gente sabía que “la incomodidad” sería solo por un rato porque aquí todo es un puro vacilón, y si a eso le agregamos que “no tenemos suficientes inspectores para evitar que los usuarios hagan lo que les da la gana” pues aceptemos de una vez que el resultado de la restricción vehicular terminará siento un completo fiasco, donde los que cumplimos somos los mismos “tres gatos” de siempre.
Por supuesto que hay otras cosas que solucionar... por ejemplo, ¿cómo pretenden que más usuarios viajen en la misma cantidad de autobuses que existían antes de la restricción?, otra cosa importante es que el presidente Oscar Arias Sánchez anunció la eliminación del cobro en los peajes para evitar las filas que ahí se forman, sin embargo, lo que hicieron fue cambiar los horarios, y en el de Saret -rumbo a Alajuela- ahora hay que pagar a partir de las siete de la noche, vieran la tragedia cuando llueve... por cancelar ¢75 las filas son interminables y cuando hay aguacero -como el pasado lunes- la gente termina “empapada”... todo por recaudar unos pocos colones que seguramente no alcanzan ni para el sueldo del que entrega los tiquetitos. Así es este país de “vacilón”.