• Parritilla, Aserrí:
POR CELOS MATÓ MUJER Y A AMIGA QUE LA DEFENDIÓ
• Apuñaló a hombre y a cuchilladas le partieron la nuca.
PAOLA HERNÁNDEZ CHAVARRÍA
phernández@diarioextra.com
Fotos: Oldemar Siles
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El crimen conmocionó al pueblo de Parritilla, en Aserrí. Agentes del OIJ levantaron los cuerpos.
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Los malditos celos enloquecieron a un hombre que sin pensarlo dos veces desató un río de sangre en la humilde comunidad de Parritilla, en Aserrí, donde asesinó a puñaladas a su mujer y mató a una amiga de ésta por defenderla.
Marta Lorena Bustos Traña, de 21 años, por un ataque de celos de su marido decidió abandonarlo el pasado domingo para quedarse junto a sus dos hijos en la casa de su amiga Vilma Cruz Morales, de 31 años, en la finca de Roque Matra.
Según versiones de testigos, Juan Antonio Hernández Rivera le había advertido a su mujer que se vengaría porque el domingo, cuando regresaba de jugar un partido de fútbol, encontró a Bustos conversando con un muchacho, por eso sacó un cuchillo y como loco empezó a corretearlos.
La promesa de venganza de Hernández se cumplió porque ayer a las 5 de la madrugada los vecinos lo observaron merodeando el lugar donde se encontraba la mujer.
Hernández con un filoso cuchillo de hoja 12, con sus ropas sucias y unas viejas botas de hule, llegó hasta la pequeña casa donde al ver a su mujer, quien estaba junto a cinco menores alistándose para ir a abonar matas de café, no lo pensó y le incrustó el puñal en el pecho varias veces hasta dejarla muerta boca abajo en la cocina, sin importarle los gritos de sus propios hijos, quienes estaban aterrorizados.
SE HINCÓ Y MURIÓ
Cruz al percatarse de la agresión decidió intervenir pero el hombre le propinó una puñalada en el abdomen, por eso cayó tendida sobre la cocina de su casa.
Aún malherida, a como pudo la mujer corrió unos 50 metros hasta la casa de Guadalupe Bustos, hermana de Marta, adonde entró, cerró la puerta, puso una silla entre la pared y la puerta, donde se acuclilló y murió en esa misma posición.
“Temprano yo lo vi a él por la quebrada espiando por una mata de chayote, cuando me vio se sonrió conmigo, no me imaginé que iba a pasar algo así.
Al rato, cuando se dio la desgracia, vi a uno de los niños abrazando a la mamá, le decía: ‘Mamá, mamá, no quiero que te mueras’”, relató Keilyn Balladares.
ENFRENTAMIENTO A CUCHILLAZOS
Antonio Cruz Morales, padre de Vilma, chapeaba cuando escuchó los gritos de los niños, se percató del hecho, en ese momento vio a Hernández que corría como alma que lleva el diablo, por eso al tratar de detenerlo, éste lo atacó.
Cruz le metió a Hernández un machetazo en la nuca y al tratar de huir el agresor le pegó dos estocadas en la espalda, por eso cayó afuera de la casa de su hija.
Sin darse por vencido y malherido, Hernández se metió el ensangrentado cuchillo en una bolsa trasera del pantalón y caminó varios metros hasta toparse con su ex patrón Carlos Manuel Prado, a quien le pidió que se detuviera.
REGALÓ A SUS HIJOS
“‘Le pago para que me lleve a la policía, quiero entregarme, me jalé una torta, maté a mi mujer, a Toño y a la hija. Se me metió el diablo y no me aguanté más, ella me quería dejar. Déjese a mis chiquitos, se los regalo’, me dijo. Después me miró fijamente y me dio ¢20 mil”, narró Prado.
Prado le dijo que en ese momento no podía, que esperara y en pocos minutos regresaría, pero cerca de la escuela local la unidad 1092 de la Fuerza Pública, al mando del oficial Arturo Calvo, se lo topó y procedió a detenerlo.
“No lo vi herido ni armado, le dije que se tirara al piso, después fue que le vimos la cabeza cortada, entonces pedimos una ambulancia”, declaró el oficial.
Hernández fue trasladado bajo custodia policial a la Clínica de San Marcos de Tarrazú y posteriormente al Hospital Max Peralta de Cartago, mientras que al capataz Cruz, Prado lo encontró malherido y sin pensarlo lo subió al carro y lo llevó al centro médico en condición delicada.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) se encargó de levantar los cuerpos de las mujeres y trasladarlos a la Medicatura Forense, mientras se está a la espera de que se le interponga alguna medida cautelar al agresor.
La pareja tenía de dos hijos, Jessica, de siete años, y Junior, de dos. Ellos tenían cinco años de trabajar como recolectores de café en la finca. A Vilma le sobreviven tres pequeños de cuatro, tres y un año.
¿QUIENES ERAN?

• NOMBRE: Marta Lorena Bustos Traña
• EDAD: 21 años
• VECINA DE: Parritilla, Aserrí
• OCUPACIÓN: Recolectora de café
• NOMBRE: Vilma Cruz Morales
• EDAD: 31 años
• VECINA DE: Parritilla, Aserrí
• OCUPACIÓN: Recolectora de café