PRISMA
CONSTRUIR EN ZONAS DE RIESGO POR NECESIDAD
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Contéstese la siguiente pregunta: ¿ustedes creen que si la gente que vive a la orilla de los ríos o debajo de los puentes tuvieran oportunidad de construir su casa en un residencial estarían sufriendo calamidades? Verdad que no, porque una cosa es exponerse a riesgos por necesidad y otra muy diferente hacerlo por gusto. Estoy completamente seguro de que nadie en su sano juicio estaría dispuesto a exponer a su familia al peligro.
Pero diay, si no hay de otra se debe poner buena cara y tratar de salir adelante con lo que tenemos, por supuesto, sin perder la esperanza de un futuro mejor. Sin embargo, no deben quedarse ahí aguardando que las cosas les caigan del cielo, porque seguramente morirán sentados y cansados de esperar que lleguen “las vacas gordas”, así no se ganan las cosas en la vida, hay que trabajar fuerte para salir del hambre y darle a nuestra familia una mejor calidad de vida.
A raíz de los estragos que han causado las inundaciones provocadas por las lluvias caídas en los últimos días, he escuchado a algunos decir que las personas afectadas que aparecen en las fotos y tomas de televisión son las mismas del año pasado, y que los pueblos anegados son los de siempre, “por qué no se van de ahí”, dicen los más ligeros de palabra. Sencillo, porque no tienen para donde, por supuesto que a los que la pasan sequitos durante toda la temporada de invierno les queda muy sencillo hacer semejantes afirmaciones, pero si no hay alternativa, ¿qué “carajo” van a hacer?
Ahora bien, si el Gobierno les dio casa en otro lugar donde esas familias no corren ningún riesgo, y se quedan ahí por gusto, deberían denunciarlo públicamente porque no es justo que los cuerpos de socorro tengan que multiplicar esfuerzos por culpa de unos despreocupados a quienes no les importa ni su propia vida, pero hasta donde entiendo ese no es el caso de la mayoría de familias que cada año pierden los pocos objetos de valor que con gran esfuerzo han logrado adquirir.
Como dice el pueblo: “la necesidad tiene cara de perro”, por eso la gente más humilde de Costa Rica anda de aquí para allá y de allá para acá buscando la posibilidad de encontrar el sitio adecuado para instalarse y darle techo digno a su familia. Entiendo que trasladar comunidades enteras para otro lugar es sumamente caro, pero el Gobierno debe hacer el esfuerzo para que cada año sean menos las personas que pierden su casa porque el río se la llevó, no tienen que hacer todo el trabajo de un solo tiro, pero si este año trasladan hacia un lugar seguro a 50 familias, es un alivio; y el año entrante no tendrán que volver a lo mismo con ellos, y por supuesto estar atentos para que otras personas no lleguen a instalarse en el mismo lugar, porque entonces de nada serviría la solución de vivienda que acaban de entregar.
Entiendo que muchos, con tal de cumplir el sueño de tener casa propia no miden los riesgos y consecuencias de construir en “cualquier parte”, por eso se ubican en laderas, a la orilla de los ríos y hasta debajo de los puentes, pero debemos tener mucho cuidado porque la vida está sobre todas las cosas materiales, de ahí que hay que tener precaución porque no vale la pena perder un hijo, hermano, padre o amigo, por ubicarse en un lugar no apto para construir una casita, ya que al final de cuentas nos quedaremos sin lo poco o mucho que invertimos en la compra de materiales para levantar “el rancho”, y con un enorme dolor por la pérdida de un ser querido.