San José, Costa Rica, Miércoles 22 de octubre de 2008, 09:11:10.


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PRISMA

EN MEDIA CALLE POR PREMATRÍCULA

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los costarricenses humildes cada día sufren más. Tras de que les ha tocado una vida sumamente difícil, todavía cuando buscan alguna posibilidad de tener un futuro más esperanzador deben enfrentar una serie de obstáculos. Como es posible que tengan que pasar cinco y más días a la intemperie, enfrentando las inclemencias de la naturaleza frente a las instalaciones de un colegio para lograr un espacio y poder matricular a sus hijos en el centro educativo más cercano a su hogar.

Por qué el Ministerio de Educación Pública (MEP) no llama a cuentas a los directores de esos centro de enseñanza para que cuando se formen esas enormes filas repartan de una vez una ficha y con eso aliviar un poco el sufrimiento de muchos papás y mamás que tienen que sacar días de vacaciones en sus trabajos para que sus chiquitos no se queden sin espacio y logren ingresar al colegio el próximo año.

De todas maneras la educación es un principio constitucional y como tal debe garantizársele a los ciudadanos un espacio, entendemos perfectamente que hay instituciones a punto de reventar, pero si únicamente van a aceptar a 100 muchachos, pues simple y llanamente reparten esas fichas dándole prioridad a los vecinos del centro de enseñanza, y los otros que se matriculen en otro sitio. ¿Por qué primero los del vecindario? Sencillo, con eso las familias no tendrán que incurrir o gastos adicionales como transporte, o alimentación.

¿Pero que ocurre en Colegios como el Redentorista San Alfonso, en Desamparados de Alajuela? Diay, que seguramente los responsables de la institución nunca han pasado calamidades y por eso les importa “un pepino” que los padres de familia tengan que pasar hambre y frío para lograr un cupo para los chiquillos. Ustedes creen que esa gente está ahí porque les gusta acampar, ¡qué va!, permanecen en ese lugar porque no tienen dinero para matricular a sus hijos en colegios privados.

Este problema no es nuevo, cada año cuando se acerca la prematrícula, vemos a los papás, abuelitos, tíos y otros familiares, ubicándose en tiendas de campaña o improvisando “tugurios” con bolsas plásticas en las afueras de los colegios, cuando tienen que hacer alguna “necesidad”, deben ir a las casas vecinas a pedirle ayuda a algún buen samaritano. Esa es la tragedia que afrontan miles de costarricenses que lo único que buscan es mejorar las condiciones de vida.

Por supuesto que el Gobierno central debe “meter la mano” para poner fin a esa situación, porque es muy contradictorio que nos digan una y mil veces que el “futuro de Costa Rica está en la educación” y cuando los muchachos van llenos de entusiasmo a estudiar, deben hacer una serie de “peripecias” para obtener un espacio en las instituciones públicas.

Pónganse las “pilas”, si lo que faltan son instalaciones educativas, pues “raspen la olla” y las construyen inmediatamente, o amplíen las que ya existen, para que ojalá el próximo año no se quede ni un solo muchacho sin poder estudiar por falta de espacio, o porque se cansó de mojarse en las afueras de los colegios “suplicando” un lugar para estudiar. Sinceramente da tristeza ver a esas mamás con sus chiquitos mojándose y pasando hambre durante días enteros para lograr matricular a sus muchachos. ¡Muchos están peor que los damnificados en las zonas desastre!


 
 
 


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