DEMOCRACIA Y LIBERTAD EN JUEGO
Carlos Federico Smith
La recomendación original no fue de don Luis Alberto Monge, cuando dijo algo como que la democracia era una especie de planta, que requería de mucho cuidado para sobrevivir. Ojalá que él mismo no olvide lo que una vez dijo, pero lo cierto es que en estos momentos todo perfila hacia la necesidad de renovar el cuidado de ese espécimen político tan valioso: la democracia es muy escasa en el mundo y ciertamente muy frágil.
En América Latina el principio que conforma una democracia liberal está en juego. Me refiero a nuestro derecho a que se respeten la dignidad humana, la vida, la libertad religiosa, política, económica, de asociación y de expresión. En síntesis, un conjunto de salvaguardas contra el poder tiránico y arbitrario potencial del estado. Los liberales pensamos que la democracia es el mejor sistema posible para cambiar gobernantes sin mediar la violencia. No hay democracia si existe un partido político único ni tampoco en que una mayoría pueda conculcar, por simple mayoría de votos, nuestros derechos básicos. Hablamos de una democracia liberal cuando el poder descansa en el pueblo y en donde se garantizan los derechos humanos fundamentales. Y para refrenar los apetitos del estado, con Montesquieu, hemos abrazado la idea de la separación de los poderes públicos.
Este sistema está en peligro en América Latina pues, astutamente, las fuerzas populistas fascistoides han hecho uso de la democracia en cuanto decisión mayoritaria para elegir a un gobierno. Pero, una vez en el poder, empiezan a eliminar las libertades y los derechos de las personas. Basados en la premisa básica liberal, de que el poder reside en el pueblo, se ha elegido a ciertos políticos quienes luego transforman el sistema libre que los eligió, haciendo un mamotreto de la idea de una democracia liberal. Estos erosionan el respeto esencial a los derechos fundamentales del hombre, a la igualdad ante la ley, a la libertad de los individuos, a la propiedad y al libre mercado.
Les hablo de los Castros, los Hugo Chávez, los Evos, los Ortegas y los Correas. Estos ven como algo natural la expansión indefinida del poder estatal y para ello han logrado cambiar sus constituciones nacionales para adaptarlas a sus visiones populistas fascistoides, principalmente buscando reelegirse casi sin límite de tiempo alguno, pues, como iluminados fascistas, consideran que su liderazgo sustituye a un obsoleto sistema político democrático de frenos y contrapesos. Estos líderes de nuevo cuño viven y provocan crisis permanentes en sus países y en la región para justificar su papel de hombres indispensables y sin intermediarios ente ellos y la nación. Por eso buscan que haya tan sólo un partido único- que apoye su labor mesiánica. Es el fascismo de nueva ola, un nuevo socialismo, como se jactan de llamarlo, el que hoy recorre el continente y ante el cual ya estamos advertidos.
En ocasión de celebrar 50 años de defensa de la libertad, ANFE ha organizado el seminario “Amenazas a la libertad y la democracia en América Latina,” en una actividad gratuita (incluido el almuerzo) y abierta al público. Será el martes 28 de octubre de 8 a 3 p. m. en el Country Club y tan sólo se requiere, dado el cupo limitado, reservar en los teléfonos de ANFE 2253-4460, 2224-7350 u 8376-1947, o por el fax 2253-4497.