
Doble Filo
Se busca Imperio
Edgar Espinoza
En vista de que Estados Unidos está en las últimas como imperio, es urgente buscarnos otro que lo reemplace pues, tras toda una historia humana arrimados siempre a alguno bizantino, incaico, faraónico, persa, romano, napoleónico, zarista y hasta el matrimonial, nos vamos a sentir muy huérfanos sin una potencia encima.
•••
Si bien estamos dispuestos a escuchar ofertas, a los imperios emergentes que nos las hagan se les aclara que no es tampoco que nos vayamos a entregar a cualquiera por un fajo de bonos ni cosa que se le parezca, mucho menos bajo secreto bursátil, pues, además de nuestro orgullito tropical, para cotizarnos mejor en el mercado de la sumisión tenemos así callo gracias a la vieja bota del imperialismo yanqui que de algo nos ha servido.
•••
Mal que bien, estamos tan familiarizados con este que, así, de repente, cuesta asimilar un mundo sin el apabullante dominio que tanto nos atraía de sus vitrinas, novedades, consumismo y vida fashion. ¡Cómo no recordarlo siempre por sus hamburguesas trotonas, su pato Donald, su Nueva York sicalíptico, su rock subversivo, su Casa Blanca de Marilyns Monroes, y, más recientemente, por su inefable Bush number two.
•••
Peor aún, cuesta imaginarse a Estados Unidos reducido a un país del montón, como nosotros, viviendo de la caridad internacional debajo de los puentes, sin un dólar para el bus, el cigarro o el café, y víctima por rebote del mismo rasero con el que por siglos sometió a tantos pueblos, aunque, pensándolo bien, quizá sea justo lo que necesite para entenderlos mejor y reconciliarse con todos.
•••
¡Quién iba a creerlo: Estados Unidos apuntando sus misiles hacia fuera y el germen de su colapso bien larvado bajo su propio pellejo!
•••
Sea como sea, las cartas están sobre la mesa y la cosa aquí es, a tono con la genética del poder, irnos alineando al imperio que más nos convenga. ¿El chino? Está por verse, pues si bien ya lanza hombres al espacio, organiza olimpiadas de fantasía y estimula nuestro poder adquisitivo con baratijas, escupe mucho, es supersticioso y come ratas flambée y eso cuesta digerirlo.
•••
¿El europeo? ¿Otra vez? No, gracias. Todavía estamos pagando los platos rotos. Y ni hablar del imperio de la fe, condenado por los siglos de los siglos al dogma fanático. El “chavismo” no hubiera estado del todo mal de no ser por la patológica locuacidad de su apóstol quien igual se declara hoy maoísta, peripatético o bohemio, que caballero mariano.
•••
De ahí que, a falta de otro imperio que nos programe la existencia a futuro, a la larga tengamos que hacernos a la idea de lanzarle en cualquier momento una tabla de náufrago al “viejo conocido” Tío Sam, dándole fiado, organizándole teletones y hasta bailándole por el sueño de reconstruir desde las cenizas su catedral financiera.
•••
Por lo demás, no veo problema. Como aliados, somos chirotes, es decir, dóciles y amasables, aunque la utopía, por excelencia, siga siendo no depender de nadie así tengamos que cambiar otra vez la altisonancia del TLC por nuestro “arrocito y frijoles”.
ed10545@gmail.com