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• Increible, jueza dejó libre al agresor, Palmar Norte

EMBOSCÓ ESPOSA Y LE METIÓ 17 PUÑALADAS

FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: José Luis Calvo, corresponsal

Ana Rut Campos Esquivel fue estabilizada y vendada en la Clínica de Palmar Norte, debido a su delicado estado de salud debió ser trasladada al hospital Escalante Pradilla, en San Isidro de El General.
Artimaña. Le mandó a decir con un familiar que llegara a las 11 de la noche, frente a la sucursal de Coopealianza, en Palmar Norte.

Le ofreció dinero. Si llegaba puntual, él le iba a dar una suma en efectivo, billete sobre billete, algo así como la pensión.

Confiada. Ana Rut Campos Esquivel, de 31 años, salió de su trabajo como mesera en un restaurante de la zona y acudió al encuentro con su pareja, Minor Morales Morales, de 50 años, el mismo que tenía medida cautelar de no acercase a ella.

Emboscada. Él cruzó la calle para hablarle. Comenzaron a discutir. La hija de ella a su lado. Minor le reclamó supuestos encuentros ocasionales con otros hombres. Acusaciones que ella no se cansaba de negar.

Discutieron. Pasaron solo diez minutos. Sacó un cuchillo. No le importó que estuviera la niña. La tiró al suelo, saltó sobre ella y comenzó a meterle y sacarle el puñal, como si fuera un ritual.

Sobresalían del silencio los gemidos del hombre en su intento asesino, los gritos de dolor de Ana y de desesperación de la pequeña.

Diecisiete veces hundió el arma blanca.

Los alumnos del Colegio Académico Nocturno de Osa escucharon los alaridos de la hija de Ana, se percataron del intento de asesinato que ocurría en vía pública.

Le salvaron la vida. Entre todos se lo quitaron de encima.

Como un fantasma, Ana se levantó. Ríos de sangre brotaban de sus heridas. Caminó tratando de buscar la sede de la Cruz Roja, pero las fuerzas se le acabaron. Cayó abatida, en media calle, frente al motel “Tico Alemán”.

Inconsciente, ensangrentada, moribunda. Los socorristas la trasladaron a la clínica de Palmar Sur.

El minucioso chequeo médico confirmó que el cuerpo de Ana presentaba las 17 heridas. Estocadas en cara, cabeza, cuello, brazo izquierdo, los dedos, él tórax.

El doctor Mario Lara no dudó en remitirla al hospital Escalante Pradilla de San Isidro de El General.

Al final, el milagro y lo increíble, ella se recupera de la brutal agresión. Vive. Mientras que el cruel agresor fue capturado por la policía y la jueza, Rosa Isela Castillo Cordero, –como celebrando el Día de la No Agresión a la Mujer– lo puso en libertad…


 
 
 


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