San José, Costa Rica, Sábado 8 de noviembre de 2008, 12:29:14.


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EL SAPO, LA ROSA,Y LOS INTERESADOS

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

En este mundo materialista en el que vivimos, las personas se vuelven cada vez más interesadas y si usted tiene dinero o posibilidades de ayudar en algo, lo saludan con mucho cariño y respeto, pero si por el contrario está desempleado, o anda en algún apuro económico, cuando le ven venir se cambian de acera porque “ahí viene aquel pelado con su montón de problemas”.

Así es la vida de ingrata... cuando les presentan a alguien lo primero que hacen es mirarlo de arriba a abajo para determinar si tiene posibilidades de ser adinerado, luego le consultan directamente: “¿De qué familia es usted?”. A muchos no les importa usted como persona, sino por lo es o podrían obtener a través suyo, dependiendo de los títulos y la apariencia podríamos encontrar amigos rápidamente, pero cuidado, porque recuerden que más de uno con apariencia de “sapo” termina siendo el Príncipe Azul. Historias hay muchas, ahí tenemos en San Carlos a Tulito, un humilde señor que vino a San José a comprar un carro último modelo, y no se lo vendieron por su apariencia campesina, claro, el que le hizo semejante desplante “se jalaba luego las mechas” cuando otro compañero -de esos buenagente que todavía quedan- le atendió amablemente sin dejarse llevar por su aspecto, logrando realizar la gran venta y ganándose una buena comisión.

Sinceramente no me acostumbro a vivir en este mundo donde dominan los interesados, “los trepadores”, a quienes no les importa llevarse entre las “patas” a quien sea con tal de lograr ascensos y aumentos de salario, en eso se han convertido una buena parte de seres “humanos”, lástima que la amistad, los principios y los valores son “cualquier cosa”. Pero no todo está perdido, aún quedan algunos “amigos de verdad”, gente que “se saca el bocado de su boca” para ayudar al necesitado sin importarle si está bien vestido o si huele a perfume de marca, a ellos debemos imitar si queremos tener paz en nuestro corazón.

Con el fin de que germine la semilla del amor y la solidaridad en su corazón, hoy compartiré con ustedes un lindo mensaje que me envió por correo don Leonel Solís Ramírez. Resulta que había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al saber que era la rosa más linda y grande del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.

Un día notó que a su lado siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie quería verla de cerca. Indignada ante lo descubierto, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: -“Está bien, si así lo quieres lo haré.”
Poco tiempo después, el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió al verla totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: -“Vaya que se ve mal. ¿Qué le pasó? La rosa contestó: -“Es que desde que te fuiste, las hormigas me han comido día a día y nunca pude volver a ser igual”. El sapo sólo contestó: -“Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín”.

¿Entendieron el mensaje? Muchas veces despreciamos a los demás por creernos superiores, más bellos, o simplemente porque no nos sirven para nada ya que no tienen dinero, olvidamos que hay cosas más importantes.

Comprendan que Dios no hace a nadie para que sobre en este mundo. Todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás, o algo que enseñar; por eso nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona que hoy despreciamos sea el sapo que ocupamos para mejorar nuestra vida.


 
 
 


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