PRISMA
LO QUE “HE APRENDIDO”
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
El ser humano se pasa gran parte de la vida mortificándose por pequeñas cosas. Algunos son tan negativos que ven solo lo malo, en lugar de abrir los ojos y el corazón para descubrir las grandes bendiciones que nos ha dado Dios, o la vida… Si el techo de su casa tiene una gotera empiezan a renegar y a maldecir a “medio mundo”, por qué en lugar de eso no agradecen al Señor por tener una casita donde pueden compartir momentos felices con su familia, otros le echan la culpa a Dios porque se estalló una llanta del vehículo en el que viaja hacia su trabajo, en ves de decir “gracias señor por darme un carrito cuyo único problemita es una llanta ‘pinchada’”. ¡Ven como hay muchas maneras de enfrentar la vida!, por eso la felicidad depende de nosotros, veamos el vaso por la mitad de agua casi lleno, en lugar de verlo medio vacío, con solo eso mejorará nuestro ánimo.
Claro, que muchas de esas cosas se entienden cuando adquirimos experiencia y por eso hoy compartiré con ustedes lo que “he aprendido” de la vida, léanlo con atención y coméntelo con sus familiares y amigos, estoy seguro que de algo les servirá, y como dice mamá: “quién quita un quite” y encuentre el camino hacia la felicidad.
¿Saben qué he aprendido? que nadie es perfecto hasta que se enamora. He aprendido que la vida es dura pero yo lo soy más…
He aprendido que las oportunidades no se pierden nunca, sino que las dejamos marchar, y por eso las aprovecha otro con deseos de superación.
He aprendido que cuando siembro rencor y amargura, la felicidad se va a otra parte.He aprendido que necesito usar siempre palabras buenas y expresarlas con cariño porque mañana quizás se tengan que tragar. He aprendido que una sonrisa es el modo más económico para mejorar mi aspecto. He aprendido que no puedo elegir como me siento, pero siempre puedo hacer algo para mejorar mi estado de ánimo.
Por supuesto que he aprendido también que cuando mi hijo tiene mi dedo entre sus deditos, me tiene enganchado a su vida.
He aprendido que todos queremos vivir en la cima de la montaña, pero la felicidad se pasa mientras la escalamos.
He aprendido que se necesita gozar del viaje y no pensar sólo en la meta.
Y lo más importante: he aprendido que es mejor dar consejos sólo en dos circunstancias... cuando son pedidos y cuando de ello dependa la vida.
Por eso he aprendido que entre más aprovecho el tiempo, tengo más felicidad, si soy positivo mi vida mejorará, y lo más interesante, si irradio felicidad contagio a mi familia y a quienes me rodean, por eso a partir de hoy decidí cambiar la cara de amargado por una que mantenga una sonrisa permanente, espero que hagan lo mismo y no sufran, porque aquel que sufre es un acomplejado que por ver los pequeños inconvenientes que se presentan en la vida no disfrutan las grandes cosas que Dios nos entregó.
Solo espero que usted algún día pueda decir con orgullo... “yo también he aprendido”.