• Parrita, tras la tormenta
ENTRE BARRO, AGUA Y NECESIDAD FAMILIAS LUCHA POR SOBREVIVIR
SILVIA COTO ROJAS
scoto@diarioextra.com
Fotos: Juan Carlos Rubí
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Los baldes y mangueras fueron los mejores aliados para sacar el agua de las viviendas.
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El puente sobre el río Parrita tiene daños en el centro de la estructura, sin embargo el paso está abierto para los vehículos.
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En Pueblo Nuevo y Sitradique el nivel del agua no baja.
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PARRITA. Después de horas de diluvio, tristeza y desesperación, el sol volvió a salir para centenares de familias en el sector de Parrita, sin embargo no a brillar pues el recuento de los daños recién empieza.
Los primeros datos indican que más de 1.330 familias vieron cómo la tormenta tropical “Alma” hizo de las suyas provocando que perdieran sus pertenencias y ahora clamen por comida, ropa pero sobre todo por recuperar sus humildes casitas.
Ayer el amanecer fue distinto, pues parece como si Dios hubiese castigado a la lluvia y exigido al sol salir para que poco a poco la tierra se tragara el mar que el cielo había derramado, los refugiados en los albergues salieron con sus rostros llenos de pánico ante el temor de llegar a ver lo que quedo de sus viviendas.
De sus ojos bajaban lágrimas y suspiros, sus pies se atascaban en el barro impidiéndoles llegar a su destino, mientras que en sus manos cargaban la energía con la que intentarían salir adelante tras la tempestad.
Pese a la desesperación al tener que volver a empezar de cero los parriteños tienen fe de que las autoridades no les den la espalda, en este momento que para ellos es la emergencia más grande de los últimos 30 años en ese cantón.
Las distintas comunidades poco a poco recuperan el agua, y la luz pero los servicios telefónicos siguen caídos, el puente Parrita ha sido reabierto pero la mayor desgracia en este momento es ver a los niños clamar por comida, a los bebés llorar por falta de leche y pañales, aunque la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) entregó víveres parece que estos no serán suficientes por lo que si usted desea ayudar puede presentarse a cualquier comité de la Cruz Roja del país para brindar su granito de arena.
Los grandes y pequeños comerciantes a punta de palas tratan de sacar el barro de sus negocios, sin embargo las pérdidas son millonarias.
“No nos queda más que limpiar a ver qué podemos rescatar, la naturaleza se mostró con mucha fuerza este año”, mencionó Dinorah, propietaria de Autorrepuestos La Costa.
En algunas comunidades el agua bajó pero dejó barro mientras que en otras como en Sitradique y Pueblo Nuevo se mantiene.
Impacto de “alma”en parrita
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ALBERGUES
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Personas
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Escuela de Pueblo Nuevo
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280
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Iglesia Jericó en Los Ángeles
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130
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CNP de La Julieta
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15
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Iglesia Sitradique
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500
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Salón Comunal Playón Sur
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50
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Asodipa
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49
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TOTAL
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1024
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*Fuente: Cruz Roja y CNE
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“SE LLEVÓ MI CASA Y ME MATÓ LAS GALLINAS”
Sentada frente al cauce del río en una mecedora con una bolsita entre las manos, con lágrimas encontramos a doña Iris Emilia vecina de Pueblo Nuevo a ella el agua se le llevó su casita de latas y todo lo que había en ella. “Cuando vine en la mañana me topé la refrigeradora flotando, me entró un dolor terrible en el corazón llegué hasta donde dejé mi casa y el río se la había llevado, mis gallinitas tampoco estaban la correntada me las mató, no tengo familia, no sé adónde iré”.
“ME DESTRUYÓ LA COCINITA CON LA QUE HACÍA LAS TAMALEADAS”
Con la mano en el corazón y escasos 10 metros de la orilla del río Parrita se encontraba en su casita de madera doña Rosalina Sevilla otra víctima más del paso de “Alma”. “Yo vivo con mi hija y mi yerno, nosotros tuvimos que salir corriendo, el agua casi nos tapaba, solo pudimos sacar ropita, pero mire el agua se me llevó la cocina y la licuadora con la que yo preparaba todo para hacer mis tamaleadas que eran la única manera de ganarme unas moneditas”, señaló con la carita llena de tristeza. A esta humilde mujer le duele lo que está pasando pero más la falta de comida y agua.
“VOY A TENER QUE COMER CUSUCO”
Don Memo también perdió su casa pero según él al mal tiempo buena cara, por lo que antes de afligirse por lo sucedido prefiere echar para adelante sin recordar el ayer. “A todos nos golpeó la tormenta pero Dios es bueno, vea me encontré este cusuco que es muy sabroso y servirá como alimento, o tal vez me lo deje porque son muy mansitos, me costó un mundo atraparlo”.
“Necesitamos ayuda”
Adán Antonio Barrantes, de tres meses, en manos de su madre adoptiva Shirley, no tiene pañales, ni leche, sus pequeñas ropitas quedaron inservibles, pues la casa en la que viven quedó inundada por el barro. Adán fue víctima de la lluvia, pues en el momento en que su familia evacuaba la casa cayeron al agua, afortunadamente él fue rescatado a tiempo y la situación no pasó a más.
RECUENTO DE LOS DAÑOS
• Decenas de casas desaparecieron
• El puente Playón a San Isidro colapso.
• 1 kilómetro completo del acueducto de barrio Vasconia al Playón Sur ya no existe
• En Playón Sur la carretera se hundió dejando la comunidad incomunicada.