• Abogado les daba refresco con diazepam:
ADORMECÍA EMPLEADAS PARA ABUSAR DE ELLAS
CARLOS VARGAS SOLANO
cvargas@diarioextra.com
Foto: Graciela Solís
Ilustración: Germán Meza
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Las jóvenes afectadas firmaron ayer la denuncia. Los abogados Rodrigo Rosales (izq.) y Yashín Castrillo llevan el caso.
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Un abogado que suele contratar solo hermosas muchachas como asistentes fue denunciado por varias de sus ex empleadas porque aparentemente les suministró una sustancia somnífera (diazepam) mezclada en un refresco con el fin de abusar de ellas.
Las víctimas, jovencitas estudiantes de derecho, llegaron al bufete del acusado, en Los Yoses, con la ilusión de adquirir experiencia en el campo profesional pero en el camino se toparon con la peor de sus experiencias.
La denuncia por los supuestos hechos, en contra del hombre de apellido Argüello, fue planteada hace más de dos meses, pero ayer fue presentada ante los tribunales de justicia por los abogados Rodrigo Rosales y Yashín Castrillo, del bufete Rosales y Asociados, que lleva el caso.
En total son tres las afectadas que decidieron unirse para denunciar lo sucedido. Una de las víctimas es hija de una jueza, quien acudió a Rosales y Castrillo para demandar al supuesto abusador.
INCIERTO DESPERTAR
Un día de marzo de 2007, una de las denunciantes (cuya identidad omitimos) vivió su amargo capítulo. Tenía poco más de un mes de haber ingresado a trabajar con Argüello. Casi era la hora de salir, los demás compañeros ya habían abandonado la oficina y el jefe le dijo que debía quedarse laborando.
“Él (el abogado) me ofreció un jugo, no era de mi agrado pero yo me lo tomé por compromiso y por el calor que hacía. Me cayó mal, empecé a sentirme mareada, me sentía bastante mal, entonces bajé a pedirle ayuda.
Él me indicó que me recostara en la sala de espera, ahí me quedé dormida, tiempo después me desperté muy asustada realmente y con la ropa no como acostumbro usarla”, relató la afectada a DIARIO EXTRA.
La joven indicó que pese a sentirse extraña no pensó en que algo malo hubiese pasado. “Al principio no pensé en algo raro. Yo lo comenté con alguien y después me di cuenta de que había actuado igual con otras compañeras. Siempre tuve una espinita de que algo había pasado pero me lo guardé, después empecé a atar cabos de lo sucedido”, añadió.
Pese al incidente ocurrido esa tarde, la muchacha estuvo laborando en el lugar casi un año. Después se dio cuenta de que otra persona había denunciado a su jefe por un hecho similar.
AMARGA GIRA
Otra de las denunciantes recuerda con amargura el día en que su jefe la llevó a una gira de trabajo a Abangares, a mediados de marzo de este año.
“Cuando íbamos de camino, por el aeropuerto, él sacó una hielera y me dio un refresco, yo le dije que no quería, él me insistió mucho, entonces me pareció feo rechazar. Me tomé tres tragos y lo guardé en mi bolso, pero él me dijo que si no me lo iba a tomar que se lo diera para guardarlo en la hielera”, narró.
La afectada recuerda cómo de camino pasaron a una gasolinera, donde supuestamente el hombre volvió a ofrecerle el refresco. “Ahí, en lugar de continuar, apagó el carro, sacó los refrescos y me dijo: ‘Ahora sí me acompañás con esto’. Como yo estaba tan incómoda y como ese sabor ni siquiera me gusta me lo tomé lo más rápido que pude, luego guardé la botella en el bolso, pero él me la pidió y la fue a botar.
Continuamos la ruta, él insistió mucho en que me durmiera, en menos de diez minutos me entró un sueño muy fuerte, no me quería dormir porque él era mi jefe e íbamos solos en el carro. Cuando me di cuenta estaba cabeceando, él me daba palmadas en las piernas y me dijo que me durmiera tranquila, luego sentí la mano de él más cerca y yo me asusté, traté de quitarla pero no tenía fuerzas, mi cuerpo no me respondía”, agregó.
Según indica, los recuerdos siguientes son escasos, solo vienen a su mente algunas escenas “Yo no podía caminar, me tambaleaba”, dijo.
En la noche, al llegar a San José, la joven aún se sentía mareada, incluso el efecto continuó al día siguiente. Fue entonces cuando los familiares la llevaron a un médico, quien diagnóstico que le habían suministrado droga, una dosis muy fuerte porque incluso al otro día seguía afectada.
Tras lo ocurrido, la afectada inmediatamente puso la renuncia y después denunció los hechos.