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• Ex ministro Fernando Berrocal, tras conocer correos de las FARC:

“AHORA EL PAÍS SABE QUIEN DIJO LA VERDAD Y QUIENES MINTIERON”

Gerardo Ruiz Ramón
gruiz@diarioextra.com
Foto: Graciela Solís

Fernando Berrocal (der.) afirmó que las pruebas le dan la razón sobre el grado de penetración de las FARC en Costa Rica, al mismo tiempo que obligan a sus detractores a dar mayores explicaciones. En la gráfica lo acompaña William Gómez, director de DIARIO EXTRA.
El ex ministro de Seguridad Pública, Fernando Berrocal, arremetió contra aquellos que desmintieron los argumentos que usó para apuntalar sus advertencias sobre el grado de penetración delincuencial y política de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Costa Rica.

Tras conocer el documento clasificado donde el fallecido Raúl Reyes —segundo al mando del grupo narcoterrorista— menciona 36 veces a Costa Rica en sus comunicaciones privadas, Berrocal, sin sutilezas, afirmó que los bocones y mentirosos son otros.

¿Qué opinión le merece el documento facilitado por la policía colombiana en el cual se revelan los contactos políticos de las FARC en Costa Rica?
-Las evidencias y las pruebas, que son contundentes, me dieron la razón. Ahora el país sabe bien y con certeza quien dijo la verdad y quienes mintieron. Fracasaron en su campaña de deslegitimación y de presentarme como un Ministro de Seguridad que hablaba sin documentos de respaldo. Hasta bocón y mentiroso me dijeron. Los bocones y mentirosos, sin lugar a ninguna duda, son otros.

Los costarricenses saben que solo cumplí con mi trabajo y llevé a cabo una lucha sin cuartel contra el narcotráfico y la inseguridad ciudadana, pero además, dije la verdad y no engañé a nadie. Eso es lo que el pueblo costarricense sabe y lo que entendió y agradece, estoy feliz. Ese respaldo sincero, expresado de mil maneras, es mi orgullo y mi más grande honor.

¿Cree que ahora acabará lo que usted insiste en llamar campaña de difamación en su contra, después de darse a conocer las comunicaciones de las FARC en las que se menciona a costarricenses?
-Lo que es un hecho es que también fallaron en la campaña de difamación. Todo se les devolvió porque no tengo nada que ocultar, ni en mi vida personal y familiar, ni en mi vida profesional como abogado y periodista, ni en mi vida política cuando he ocupado funciones en el sector público.

Es que nada les pegó: ni la historia de los chalecos policiales en que el tráfico de influencias les salió por otro lado, ni el supuesto escándalo por la donación sin costo alguno para el Estado de 18 jeeps Land Rover, tres microbuses Mercedes Benz y dos camiones para el transporte de la Policía de Fronteras, ni lo último de mi amigo y amigo del Presidente Oscar Arias, don Leonardo Patterson, ni el informe tipo Gestapo sobre mis bienes y los de mi familia en que solo se les olvidaron los dos perros y el gato de mi casa, que el ex ministro de Seguridad, Rogelio Ramos, llevó a los despachos de todos los Diputados en la Asamblea Legislativa.

Nada les pegó y nada les va a pegar, porque camino siempre con la cara en alto, sin ocultarme de nadie ni avergonzarme de nada, porque sé que cumplí mis deberes y que cumplí con el pueblo costarricense. Mis detractores, por el contrario, tienen mucho que explicarle a la Comisión Investigadora sobre las relaciones de las FARC en Costa Rica.

¿Se arrepiente de algo de lo que dijo aquel 15 de marzo en Santo Domingo de Heredia en torno al caso de la penetración de las FARC?
-No me arrepiento de nada. Costa Rica, en verdad, fue víctima de una estrategia de penetración de las FARC y el narcotráfico desde el año 2000 en dos escenarios de acción: en el criminal del negocio vil e ilícito de la venta de droga, así como en un escenario de naturaleza distinta, propiamente político, organizado por la Comisión Internacional de las FARC, lideradas por Raúl Reyes y Rodrigo Granda.

En el primero les ganamos la batalla, al decomisarles casi 65 millonarias toneladas de droga, quebrarles 50 redes internas de distribución y venta, incautarles más de $ 13 millones de dólares, lo cual es una fortuna, y destruirles un esquema de re-exportación de cocaína desde Costa Rica hacia 27 países que están perfectamente identificados. Fue un trabajo enorme.

En frío, ¿qué ganancias cree que, como país, nos puede dejar que se revelen contactos de las FARC con funcionarios públicos y políticos?
-De ahora en adelante todos estamos notificados de que las FARC y el narcotráfico son la misma cosa y eso es también un triunfo, porque ya no se podrán alegar gestiones políticas altruistas y propias de nuestras mejores tradiciones democráticas como excusa para tener contactos y relaciones con las FARC.

El que los apoya sabe ahora con certeza que las FARC son, desde el año 2000, un cartel del narcotráfico que se financia con el negocio de la producción, distribución y venta de drogas. Establecer ese límite me parece también un triunfo.

¿Hizo política usted mientras fue Ministro de Seguridad Pública?
-Como Ministro de Seguridad me dediqué únicamente a trabajar por el país y por los costarricenses y no a hacer política. La política o la politiquería la han estado haciendo otros, antes y después de mi salida del gobierno. Dediqué dos años de mi vida a trabajar en el tema de seguridad porque esa era mi obligación y porque para eso me nombró el Presidente.

Eso es lo que me tiene feliz. Lo otro, mi salida del gobierno, las campañas en mi contra, la jauría que me tiraron encima porque tenían miedo y las alianzas políticas impensables de los últimos tiempos, al peor y más desprestigiado estilo del Plusc, todo eso es simplemente política y así hay que entenderlo.

Si yo me hubiera dedicado a hacer política desde el Ministerio de Seguridad Pública, no se hubiera podido lograr la alianza de información policial que hicimos con Colombia y con los Estados Unidos, así como integrar y hacer efectivo y eficiente el trabajo interno de la Policía de Control de Drogas con la Fuerza Pública, la Sección Aérea, el Servicio Nacional de Guardacostas, la Policía de Fronteras, la Dirección de Inteligencia y Seguridad y el Organismo de Investigación Judicial. Fue a base de trabajo y de mística, con el apoyo de miles de valientes y esforzados policías, que se lograron éxitos que están ahí y que son cuantificables más que miles de palabras.

Usted nunca ha sido “arista”. ¿Por qué aceptó un cargo de ministro al presidente Oscar Arias entonces?
-Fue la coincidencia, en aspectos esenciales, con el pensamiento y la propuesta de Oscar Arias, en los temas de apertura, modernización e inserción en la economía internacional, así como su liderazgo indiscutible. Eso hizo que muchos liberacionistas que no veníamos del “arismo” puro y ortodoxo apoyáramos con entusiasmo, entrega y lealtad su candidatura. Por eso, en el plano político interno de Liberación Nacional, lo que ahora va a estar en debate, no es esta visión moderna y actual de la social democracia costarricense que la mayoría de los liberacionistas compartimos y que, como el propio presidente Arias lo ha dicho en sus discursos, se inició con la administración del presidente Monge y se profundizó con anterioridad durante los cuatro años del presidente José María Figueres. Las diferencias, en este aspecto esencial de naturaleza ideológica y de visión del país, solo están en razones de énfasis y de prioridades de la agenda de la Casa Presidencial, pero no en lo sustantivo.

¿Ha fallado el liderazgo político de Oscar Arias?
-Si Oscar Arias no hubiera sido el candidato de Liberación Nacional en el 2006, sin duda habríamos perdido las elecciones y, con ello, seguramente, habríamos entrado en una crisis terminal de sobrevivencia política.

Tres derrotas consecutivas habrían sido mortales y, aún así, en honor a la verdad casi perdemos las elecciones del 2006 frente a Otón Solís y el PAC. Esa es una realidad y no entenderlo es no entender, tampoco, que igualmente casi se pierde el referéndum sobre el Tratado de Libre Comercio y que nuestro pueblo tiene una cultura y un olfato político y ético que no admite exclusiones y que sabe distinguir la verdad de la mentira con mucha y sorprendente conciencia de la realidad y un increíble sentido pragmático de la vida que le dice, siempre, por donde ir, por quién votar y a quién entregar y en qué proporción el poder político.

¿Se van a revelar los liberacionistas que comparten su línea de pensamiento contra el impulso que está dando el presidente Oscar Arias a la precandidatura presidencial de Laura Chinchilla?
-Mire, este partido político que nos pertenece a todos los liberacionistas no es el PRI de México, por eso vaticino que va a ser objeto de una fuerte controversia interna en Liberación Nacional la precandidatura de Laura Chinchilla, porque en Costa Rica ningún Presidente de la República ha designado a dedo y hecho campaña abierta por su designada.

Eso no puede ser, como tampoco puede ser que el hermano del Presidente (Rodrigo Arias) quien, además, es el coordinador del Gobierno como una especie de Primer Ministro aceptado así por todos los otros ministros, y eso está bien por su capacidad y su experiencia, sin embargo, declare en un periódico que como por razones constitucionales no puede ser el candidato del 2010, entonces aspirará a encabezar la lista de Diputados a la Asamblea Legislativa, para lo que además también tiene impedimento legal.

Esa forma de hacer política y adelantar la campaña electoral, cuando a esta administración le falta hacer un gran esfuerzo para concretar realizaciones importantes y aún queda por delante la mitad del período de don Oscar, es a mi juicio un grave error político y de perspectiva de país, tanto como de sentido común.

Según su criterio ¿qué es lo que está fallando en Casa Presidencia?
-A veces y cuando veo el nivel de los actuales asesores de la Casa Presidencial y el pequeño círculo en el que se toman las decisiones, pienso en la falta y la diferencia abismal que haría un hombre del talento y la capacidad de John Biehl (fue asesor durante el primer gobierno de Arias, 86-90) cerca de Oscar Arias y de su hermano Rodrigo. Estoy seguro que no se habrían cometido tantos errores y horrores políticos y de concepto, como los que el país ha visto en los últimos meses.

¿Podemos ver a Fernando Berrocal liderar esa sublevación liberacionista contra los Arias?
-Abiertamente y lo dije en la Asamblea Legislativa, estoy a favor de la insurrección dentro del Partido Liberación Nacional. El gobierno tiene que dedicarse a gobernar y no a influir directamente en el proceso interno con su poder y por medio de la red de delegados presidenciales.

Opino que tanto Laura Chinchilla como Jhonny Araya, cuyas precandidaturas han sido declaradas abiertamente, tienen que dejar este mes sus funciones públicas y dejar de utilizar fondos de todos los costarricenses para promover su imagen e ir creando estructuras de apoyo y organización.

Eso es lo decente y lo ético. Además, eso es lo que les conviene políticamente, porque nadie en Liberación Nacional se va a tragar ni aceptar una imposición o una convención a la medida de la Casa Presidencial. Nunca fue así en el pasado y tampoco lo será esta vez.

La pelea se tiene que dar en la llanura, sin el poder detrás. Todos, a la vez, tenemos que irnos a los pueblos en busca del alma profunda del liberacionismo, a reencontrarnos con los mejores hombres y mujeres, a reorganizar las estructuras partidarias y abrirlas de verdad a la participación del pueblo y de la sociedad civil, sin exclusiones.

¿Qué recomienda a las autoridades de su partido para aplacar el descontento que usted asegura se siente a lo interno hacia los Arias?
-Hay que ir a buscar a los que permanecieron en el 2006 y a los miles de costarricenses que nos abandonaron y con razón, porque se les cerraron las puertas de la participación interna. Liberación Nacional tiene que volver a ser lo que fue, si quiere tener futuro y posibilidades de éxito electoral en el 2010. Si el proceso interno no es transparente y libre y, por el contrario, la Casa Presidencial sigue interviniendo como si el único tema de la agenda nacional fuera el control del poder hacia el futuro, el pueblo nos volverá la espalda y Liberación Nacional perderá las elecciones del 2010.

• “Las evidencias y las pruebas, que son contundentes, me dieron la razón”.

• “Hasta bocón y mentiroso me dijeron. Los bocones y mentirosos, sin lugar a ninguna duda, son otros”.

• “Ya no se podrán alegar gestiones políticas altruistas y propias de nuestras mejores tradiciones democráticas como excusa para tener contactos y relaciones con las FARC”.

• “Liberación Nacional no es el PRI de México, por eso vaticino que va a ser objeto de una fuerte controversia interna la precandidatura de Laura Chinchilla”.


 
 
 




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