
LOS SISTEMAS PIRAMIDALES (3)
Hemos venido explicando por qué los sistemas piramidales son identificados como estafas en varios países del mundo.
El punto es que las ganancias no se basan en el producto o servicio a vender (a diferencia de las redes de mercadeo, sistema similar, pero cuya ganancia se basa en la venta del producto), sino en la afiliación de nuevas víctimas (a partir de ahora, vamos a llamarlas así).
Y las llamamos así porque en eso se convierten. Según los estudios que se han realizado a nivel psicológico y sociológico sobre quienes ingresan a un sistema piramidal, el mismo está construido de modo tal que el individuo se va involucrando mental y emocionalmente de modo tal que se vuelve una obsesión capaz de destruir su vida.
Para empezar, a menos que uno esté entre los primeros en iniciar la pirámide, la misma se satura tan rápido que si usted ingresa pocos meses después de iniciada la compañía, pronto se dará cuenta de que o bien muchos de sus prospectos ya han escuchado del asunto (acaso siendo también víctimas del sistema) o bien es tan difícil encontrar nuevos candidatos que el esfuerzo de construir su red deja de ser la presunta “ocupación de tiempo libre” para convertirse en algo en lo que se invierte un gran segmento, precisamente, de ese tiempo libre (hay que organizar charlas para presentar el producto, para lo cual hay que sacar las citas, preparar el lugar, etc.). Al final, entonces, las promesas de disponer pronto de su tiempo para estar con su familia y para el ocio (que suelen acompañar a las campañas promocionales de este tipo de empresa) se vuelven todo lo contrario.
Como si fuera poco, como la persona usualmente busca primero a amigos, familiares, conocidos, en su desesperación (porque está probado que en la mayoría de los casos se entra en desesperación al no ver resultados) se vuelven tan insistentes que ese círculo cercano termina por rechazar su presencia, diplomáticamente o de manera más ruda.
Pero lo peor es el adoctrinamiento, muy similar al de una secta fanática. Se sabe que cuando el cónyuge no participa del sistema, y se queja por las pérdidas económicas y emocionales del que sí participa, a este se le adoctrina diciéndole que “no escuche las voces negativas” y cosas de ese tipo.
El resultado final es una persona angustiada porque no consigue las metas previstas, que pierde contacto con sus amigos y familiares, mientras sigue “invirtiendo” (perdiendo) dinero.
Y, por cierto, ¿cómo pierde dinero, si supuestamente el sistema está diseñado para que todos ganen? Eso es lo que veremos mañana.
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