PRISMA
PRESIDENTE LEGISLATIVO DE LUJO
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
No hay duda que el presidente de La Asamblea Legislativa, Francisco Antonio Pacheco, debe sentirse orgulloso por haber sido electo por tercer año consecutivo como presidente del primer poder de la república, pero más satisfechos debemos sentirnos los ticos de saber que sus compañeros diputados lo eligieron por mayoría, porque este señor -con sus errores y aciertos- ha intentado darle señorío a un recinto que ha sido desdibujado por muchos legisladores que llegan a calentar la curul, o a hacer “funciones” más propias de un circo que de un lugar donde debería estar la gente más capacitada de un país.
Don Francisco Antonio seguramente puede quedarse todos los cuatro años como presidente legislativo, porque tiene los conocimientos y el fuelle necesarios para hacerle frente a un trabajo desgastante y muy sacrificado que solo la gente con más “espuela política” e inteligencia saben sacar adelante para el bien de todos los costarricenses. No más empezando su tercer año como presidente legislativo se comprometió con el pueblo a aprobar los proyectos de ley cuyo fin sean fortalecer la seguridad ciudadana, para lograrlo manifestó que con mucha humildad pedirá los votos a sus compañeros legislativos sin importar el color político que tengan.
Precisamente eso es lo que hace a un hombre más grande, la humildad es una de las virtudes más importantes que pueden tener los seres humanos, y don Francisco ofrece “trabajo de carpintería” con el único fin de lograr consensos para aprobar las leyes necesarias y devolverle la tranquilidad a los ticos... sí... sí; esos costarricense como usted o como yo, que vivimos encerrados entre rejas y alambre navaja para que no nos roben las cositas que tanto nos ha costado adquirir, o los que salimos a las calles con el temor de que nos maten por un celular o por una billetera sin un cinco, porque aquí los ladroncitos asesinan hasta por una moneda de cien colones.
Sabemos que el trabajo de don Francisco será duro y laborioso, pero la responsabilidad debe asumirse como un compromiso de los 57 diputados, porque de nada valdrá el esfuerzo de un Directorio Legislativo si los compañeros lo traban con actitudes y mezquindades políticas más propias del siglo pasado que de un mundo donde todo debe marchar a la velocidad de la luz. El actual directorio legislativo es de lujo, en la vicepresidencia tenemos a la economista Maureen Ballestero, quien tiene una energía contagiosa, en la primera secretaría se ubicó Hilda González, de experiencia y trayectoria probada, en la segunda secretaría fue electo el pastor Guyón Massey -único integrante del directorio que pertenece a un partido diferente al de gobierno, y que fue elegido en ese cargo por tercer año consecutivo-, por algo será, en la primera secretaría suplente quedó Sandra Quesada, educadora de gran renombre nacional, y en la segunda secretaría suplente, Olivier Jiménez, hombre disciplinado, laborioso y muy emprendedor, de ellos solo podemos esperar cosas buenas para Costa Rica.
Ojalá los “don no”, esos señores que ni pican leña ni prestan el hacha, hagan un esfuerzo para no entrabar la Asamblea Legislativa con cerros de mociones absurdas, porque el país ya está cansado de las majaderías de siempre. Señores, si queremos que un gobierno democrático funcione debemos dejarlo trabajar, porque en este país muchos buenos proyectos se quedan en los archivos únicamente porque a algún diputado “tontín” se le ocurre “joder la paciencia”.