
LOS SISTEMAS PIRAMIDALES (2)
Los sistemas piramidales prometen a quienes se integran a ellos obtener grandes ganancias, sin requerir más que pocas horas al día, siendo usted su propio jefe y disponiendo de tiempo para usted mismo y su familia (esas son declaraciones típicas de las empresas con esquemas piramidales).
Pero las experiencias de miles de personas que se han visto defraudados e incluso estafados por afiliarse a empresas con esos sistemas demuestran que para quienes están en la base de la pirámide las cosas son muy diferentes.
Ante todo, en la base de la pirámide no se obtienen ganancias, sino pérdidas. Para empezar, hay que hacer una inversión inicial (en ocasiones muy fuerte), por un producto que no suele ser de buena calidad o no es fácil de vender (o ambas cosas). Además, como parte de la dinámica del negocio, se le suele pedir al aficionado que compre materiales diversos, como cassettes motivadores, implementos como pizarras y material audiovisual, pines y distintivos, que a veces terminan costando cientos de dólares (o miles de colones, en nuestro caso).
La ganancia, en realidad, no está en el producto a vender, sino en “construir su red”, es decir, en afiliar a una determinada cantidad de personas (por ejemplo, cinco). Luego se debe procurar que esos cinco afilien a su vez a otros cinco. Pero el “mercado de candidatos” se satura rápidamente. Por ejemplo, si yo en Costa Rica inicio un sistema piramidal con redes de cinco miembros, ocurriría lo siguiente: mis primeros cinco serían el primer nivel, esos afiliarían a cinco cada uno (25 miembros en el segundo nivel), cada uno afiliando a sus cinco… etc. La progresión sería así: primer nivel, 5; segundo nivel, 25; tercer nivel, 125; cuarto nivel, 625; quinto nivel, 3125; sexto nivel, 15.625; sétimo nivel, 78.125; octavo nivel, 390.625; noveno nivel, 1.453.125; décimo nivel, 9.765.625 (duplicando la población del país, o sea que es imposible). De hecho, estudios han determinado que si a usted le toca incorporarse a la empresa más allá del cuarto nivel o quinto, nunca verá grandes ganancias, y más bien empezará a perder.
Y no sólo perderá en términos económicos. También lo hará en otras áreas de su vida, de las que hablaremos mañana.
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