• Ex candidato Ricardo Toledo habló con DIARIO EXTRA en el hospital:
“DIOSITO ME NALGUEÓ POR MAL PORTADO”
Gerardo Ruiz Ramón
gruiz@diarioextra.com
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Toledo aseguró que su esposa, Martha Lora, fue el más grande apoyo para enfrentar la crisis de salud que vivió. (Foto: Gerardo Ruiz R.)
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Dos infartos en menos de una hora no lograron frenar la risa contagiosa y los comentarios ingeniosos de Ricardo Toledo Carranza.
Así lo comprobó ayer DIARIO EXTRA cuando el ex diputado y ex candidato presidencial nos recibió en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Calderón Guardia, donde se encuentra internado desde el domingo 27 de abril.
Allí, vestido con la típica pijama celeste de hospital y en pantuflas, Toledo nos confesó los planes que tiene para aprovechar su segunda oportunidad de seguir viviendo, entre ellos, seguir en la política.
Hace una semana usted sufrió dos infartos cardiacos ¿Qué testimonio tiene que contarnos Ricardo Toledo después de esta experiencia?
-Uno se siente como Superman hasta que le pasa algo que lo devuelve a la realidad. Los seres humanos somos muy dados a pensar que una enfermedad o un accidente le puede pasar a cualquiera menos a nosotros mismos. Pero cuando uno es el que está en este tipo de situaciones, entonces se empieza a cuestionar un montón de cosas.
¿Valora más los pequeños detalles de la vida una persona tras sufrir dos infartos?
-Uno, hasta que se ve en estas, es cuando empieza a valorar la salud.
Esto lo obliga a uno a revisarlo todo. Yo sufrí dos infartos hace una semana, tal vez perdí el conocimiento por un momento tras el segundo ataque cardiaco y mientras estaba semiinconsciente, oía a los doctores decir que me daban 5 minutos de vida, mi presión sanguínea cayó hasta 29, es decir, ya me iba de este mundo.
Esa cercanía con la muerte, la verdad, no me dio miedo, me dio tranquilidad, pero uno sí empieza a echar la película para atrás, a pensar en su familia, en los nietos que pude no haber conocido, y bueno, a pesar de la inconsciencia uno medita en lo que pudo no haber hecho en vida.
Ahora sí, el dolor físico, ¿cómo carambas se siente un infarto?
-Mire es terrible, porque primero me empezó un cosquilleo en las piernas, luego me subió al brazo izquierdo, ya para entonces me desmayé y empecé a vomitar y me empezó un dolor impresionante en el tórax. Se siente como si uno tuviera un elefante sentado encima del pecho, ahí ya estás infartado.
Es curioso, porque al menos en mi caso, el cuerpo me avisó antes que algo andaba muy mal. Recién había terminado de jugar un partido de básquetbol y yo traté de buscar una aspirina, traté de pedírsela a la gente que estaba conmigo en ese momento, pero hablaba muy mal. Sin duda ha sido el dolor físico más terrible que he sentido en mi vida, no se lo deseo a nadie.
¿Se puede comparar esta etapa que está viviendo, posterior al infarto, con un 31 de diciembre cuando la gente se pone metas para el año nuevo y dice, no volveré a hacer aquello y haré más de esto otro?
-Lo que pasa es que en año nuevo uno sabe que si no cumple las metas que se puso, no pasa nada. Con un infarto, si no cumplo las metas, diay me voy. O sea, tengo que hacerlas realidad.
El Señor lo que hizo fue darme un par de fajazos, me nalgueó. Es como cuando uno coge al hijo y lo castiga.
¿Le teme a la etapa de cambios radicales que empezó después de haber sufrido ese serio quebranto de salud?
-No veo como un cambio radical en mi vida, el dejar de fumar o buscar un sustituto de la sal. Seguiré comiendo, sin abusar, las cosas que me gustan, seguiré siendo un hombre normal y corriente.
No creo que por haber sufrido un infarto sea la mitad de la persona que era antes. Ahora, presiento que viviré más que alguien que nunca haya sufrido un infarto, porque estaré en control médico.
Ese catéter que me insertaron en el corazón, me lo llevo de recuerdo para mi casa y lo tendré cerca para cuando tenga ganas de portarme mal, para recordar lo que me sucedió.
Se dice que uno viene a este mundo con un propósito y no se va hasta haberlo cumplido ¿Qué cree usted que todavía le queda pendiente?
-Sí, me lo he cuestionado. Hace un año Dios me protegió a mi esposa y a mi hijo de los hechos tan fatídicos que sucedieron en mi casa cuando se metieron a robar.
Ahora me salva a mí de morir de dos infartos, entonces yo lo que le pido al Señor es que me diga qué es lo que me falta por hacer, porque cuando estuve en plena crisis yo me rendí por el dolor y le dije que si era su voluntad llevarme, que así fuera. Entonces ahora le pregunto a Dios, ya que no me llevó, que me diga por qué me dejó aquí.
¡Diay tal vez Dios quiere que me haga sacerdote o pastor! El Señor sabrá.
Aquí en la Unidad de Cuidados Intensivos se ven muchas cosas dolorosas, el viernes ingresaron a un señor que sufrió un infarto y la madrugada del sábado falleció.
Yo sufrí dos infartos y aquí estoy, debe ser que friego mucho y Dios no quiere que vaya allá arriba a molestarlo.
¿Qué le dice un fumador de años que ya tiene dos infartos a cuestas, a una persona que recién acaba de adquirir ese hábito?
-Que deje de fumar inmediatamente, que no vale la pena. Es un vicio muy traicionero que no hace daño al principio.
La gente dice, “diay voy a fumar un año y después lo dejo”, eso no es cierto porque el cigarrillo es sumamente adictivo. Hasta la gente que ha sido alcohólica dice que es peor dejar de fumar que abandonar el trago.
Se supone que llevándote un cigarrito a la boca uno libera el estrés, pero es un enemigo silencioso que te va matando.
Conocemos a un Ricardo Toledo hiperactivo y bromista. ¿Un infarto es capaz de cambiar esos matices de su carácter?
-No jamás. Usted sabe que esto más bien me va a dar más ánimo para hacer un montón de cosas que tal vez ya las había sacado de la lista. Si todavía estoy aquí vivito y coleando digo, bueno, aquí vamos.
¿Va a seguir cantando en karaokes?
-¡Ah claro que sí, me encanta! Eso no me afecta el corazón, más bien me lo alegra y también seguiré jugando básquetbol, más despacito, eso sí.
¿En política, qué es lo más similar a un ataque cardiaco que le ha tocado vivir?
-¡Ay Dios mío! Sin duda la crisis que atravesó el Partido Unidad Social Cristiana en las elecciones pasadas. Para mí eso fue similar a un ataque cardiaco.
Hablando de política. ¿Su corazón socialcristiano cómo está don Ricardo?
-Está muy dolido, tanto como lo que sufrí en mi vida personal. Creo que mi partido ha cometido errores y la verdad que, así como el que fuma paga con un infarto, la Unidad también la está pagando muy caro.
La Unidad, al igual que yo, sufrió un infarto. Lo que pasa es que yo ya estoy saliendo de cuidados intensivos, mientras mi partido todavía está grave.
Si no hay un cambio a lo interno en su integración y en sus hábitos, la Unidad no logrará sobrevivir. Mientras eso no suceda, yo no podré estar en ese partido.
Según su criterio ¿qué arterias tiene bloqueadas este país? ¿Qué malos hábitos pueden causarnos un infarto como nación?
-Sin duda alguna la inseguridad es nuestro principal problema, porque es mortal. De nada vale que gocemos de crecimiento económico todos los años, o estar repartiendo viviendas o abriendo colegios si la delincuencia nos está ganando la batalla. El presidente Oscar Arias ha hecho un buen gobierno, pero nos queda debiendo en combate a la delincuencia, no lo juzgo a él porque no es una situación fácil. Nada ganamos, como país, en seguir invirtiendo en educación para los muchachos, si esos muchachos encuentran que es más fácil robar que ir a trabajar.
Yo no creo que la pobreza sea la culpable de esta ola de delincuencia. Los muchachos que están robando y matando en este momento son de clase media y lo hacen para tener un mejor carro, para comprar drogas o para tener un mejor celular. Los que andan matando no son los costarricenses que no tienen nada que comer, son muchachos entre los 20 y los 30 años que quieren tener lo mejor sin trabajar. Esa es la arteria que hay que sanar. Allí es donde hay que meter el catéter.
¿Quiere volver a ocupar un cargo público?
-Sí…sí quiero. Mientras he estado aquí en el hospital me han llamado muchos amigos y yo creo que sí me voy a reincorporar a la vida política. Yo siempre he querido lo mejor para mi país. Los partidos políticos que tenemos actualmente están colapsados, por eso estamos planificando dar la lucha desde una nueva trinchera. Creemos que va a ser algo muy interesante, algo que Costa Rica no ha visto en los últimos 30 años. Vamos a innovar dentro de muy poquito.
¿Qué le recomienda al presidente Oscar Arias para que no sufra un infarto?
-¡Que no vuelva a abrir un periódico ni vuelva a ver noticias!
¿Y a Luis Fishman, su adversario político?
-¡Diay, como el anuncio! ¡Luis…vete de vacaciones. Vete de vacaciones! (se carcajea).