• No se puede bañar y duerme en el piso
CUBANA VIVE DESDE HACE 15 DÍAS DENTRO DEL AEROPUERTO
• Pide refugio porque salió huyendo de su país.
MARCELINO RIVERA SALAZAR
mrivera@diarioextra.com
Fotos: Graciela Solís
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La desertora cubana conversó con DIARIO EXTRA ayer en el aeropuerto Juan Santamaría. Mientras sostiene la Biblia, se niega a regresar a su país por miedo a un castigo.
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Fue fácil ubicarla. Un recorrido por las salas de abordaje del Aeropuerto Juan Santamaría nos llevó hacia ella. Una silueta marcada debajo de una pequeña sábana, unas almohadas que se esparcían por el piso y una cabellera rubia y alborotada -como la habían descrito- fueron las señas. Yuderci Abralantes García, es una mujer cubana, que ya cumple quince días de vivir en las salas de abordaje del aeropuerto, pues huyó de su país para pedir refugio en Costa Rica, pero su caso aún se encuentra en estudio.
No puede salir de la terminal aérea, por lo que su vida es pasearse por el Santamaría y dormir en el frío piso.
Dos ojos la vigilan de cerca. La aerolínea Taca, le mantiene un custodio durante las 24 horas. La misma empresa, con la cual ella viajó desde La Habana, se ha hecho cargo de la alimentación de la mujer.
Su historia se conoce con solo estar unos minutos en espera de abordar un vuelo. El rumor corre rápido. Por eso no falta quien le colabore con comida o dinero, “pero le pido a la gente que rece por mí”, dijo la cubana a DIARIO EXTRA.
Y no es para menos. No es común ver a alguien durmiendo en el aeropuerto, a la espera de una respuesta, que para ella sería la llave hacia una nueva vida.
A sus 30 años sueña con trabajar en el país, aplicar su carrera de comercio y estudiar más. Mientras tanto su sueño lo concilia en una silla o una alfombra, sin saber si se quedará en el país o regresará a Cuba, donde posiblemente la castigue la justicia por desertora.
PIDE REFUGIO
DIARIO EXTRA se acercó a la mujer que ha robado la atención de los pasajeros y funcionarios del Santamaría. Su interés no era otro más que salir de Cuba para encontrar un mejor camino de vida.
“Yo vine a Costa Rica para pedir refugio y que me ayuden porque la situación en Cuba es muy difícil. Este es un país libre, con libertad de expresión y donde las personas tienen la oportunidad de superarse”, dijo Abralantes, mientras sus ojos brillaban.
Para ir al baño, debe ser escoltada, si quiere comer, también. Pero las complicaciones no terminan ahí. No existen duchas dentro del Aeropuerto por lo cual debe ingeniárselas para asearse en un lavatorio.
“Me han tratado bien aquí, aunque me tienen a la espera de una respuesta en Migración. Por mientras le pido a Dios que me dé fuerzas porque yo a Cuba no quiero regresar”, agregó sin soltar ni un solo instante la Biblia, libro que no para de leer.
Pese a lo que ha pasado, no duda en que su vida cambiará en Costa Rica.
“Antes de venir a este país leí mucho sobre él. Sé que es un lugar con muchas posibilidades de surgir. No me arrepiento de haberme venido de Cuba, no deseo volver. Si regreso tomarán represalias contra mí, hasta la cárcel, porque allá castigan a los que desertan del país”, mencionó.
En Real Campiña, en la ciudad cubana de Cienfuegos, donde creció desde niña, dejó a su madre y un hermano, “a quienes extraño, pero me hago la fuerte”.
Sobre su futuro si se quedara en el país, Abralantes dijo que ya tiene amigos residentes en Costa Rica, de quienes conoció las oportunidades de crecimiento que tendría aquí.
“No sé cuánto pueda aguantar aquí, solo Dios sabe. Confío en que las autoridades ticas me den refugio y esa oportunidad que tanto espero”, declaró.
“Si me dicen que debo volver a Cuba, ese sería el momento más triste de mi vida, ni me lo imagino porque sé que sufriría mucho”, agregó.
NO SE HACEN CARGO
El jefe de la policía de Migración, Francisco Castaing, mencionó a DIARIO EXTRA que desde hace unos meses, la Dirección General de Migración tomó la decisión de que no podía hacerse cargo de los extranjeros que llegaban al país a pedir asilo.
“La gente viene y pide refugio y resultan ser una carga para el país.
Las aerolíneas deben hacerse cargo de la alimentación y los custodios”, mencionó Castaing.
Señaló que no pueden llevar a todas las personas que piden refugio al Centro de aprehensión en el Aeropuerto, por los altos costos económicos.
“Hubo un momento en que las redes de coyotaje se aprovechaban. Apenas llegaba el extranjero, ya había un abogado esperándolo e interponía el recurso. Era un problema identificado”.