• Nueve horas de intensa cacería
ANIMAL DE METRO Y MEDIO PROTAGONISTA EN LA “LAGARTEADA 2008”
Roberto López A.
Colaborador
Fotos: Extra TV 42
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El momento de la verdad, los lagarteros alzan el preciado trofeo: un lagarto de metro y medio.
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GUANACASTE. Tras nueve horas de ardua cacería, los “lagarteros” de Ortega, Guanacaste, ya tenían en su poder su acostumbrada presa del Viernes Santo: un lagarto de metro y medio de largo.
Álvaro Cascante saltó al agua, con él unos 24 valientes más serían los encargados de conseguir el ansiado trofeo de ese día santo: “Gracias a Dios ya lo tenemos, fue difícil, se escondió en una cueva, pero ya lo llevamos para que todo el pueblo lo observe, y lo estamos cuidando muy bien”.
La actividad en esta oportunidad se inició en el “ Charco de Ortega,” río donde el Jueves Santo vieron al lagarto, indicaron Miguel Ángulo y Víctor Ortega, lagarteros; sin embargo, estos y otros de sus compañeros tuvieron que emplearse a fondo para conseguir al animal.
Las horas pasaban, pero la fiebre por la lagarteada no desanimaba a familias enteras y el extenso público que soportó los 35 grados centígrados de un picante sol con tal de ser testigo del instante de la captura.
Las familias acampaban a orillas del río -en Ortega- nadie quería perderse detalle del acontecimiento del año en esta comunidad pampera, y es que la celebración centenaria iniciada por “Wicho Cascante” es toda una fiesta.
En carros y camiones a través de los sembradíos los curiosos espectadores se abrían paso para la caza del lagarto, de un río se iban para el otro porque el protagonista de esta historia se resistía a hacer su aparición.
Parecía que las intenciones que tenía el Ministerio del Ambiente Energía y Minas (Minae) de aguar la actividad estaban dando resultado, kilómetros recorridos y nada de lagarto.
Según fuentes del evento, en esta ocasión no solo hubo que luchar contra el calor y el tiempo para lograr conseguir al reptil, sino también contra el propio Minae, ya que a poco tiempo para el desarrollo de la celebración ese Ministerio se negaba a conceder el permiso porque, supuestamente, durante la captura se ocasiona maltrato a las especies.
Este Viernes Santo había empezado complicado ya para los lagarteros, por los malos agüizotes; no obstante, el momento esperado: Álvaro Cascante y Yamil Castro ataban con una soga a un lagarto de metro y medio de longitud, luego de sacarlo de una cueva a orillas del revuelto río.
Las sirenas de las unidades de la Fuerza Pública y Cruz Roja resonaban anunciado la conclusión exitosa de la celebración, y los 25 hombres serían recibidos como héroes por todos los pobladores para dar fe de la hazaña, aunque, en, esta ocasión, una iguana era más grande que la “fiera de metro y medio”, indicó Alexander Padilla, uno de los lagarteros.