• Un tiempo para vivir la Pasión y resucitar con Cristo a una vida nueva
SEMANA SANTA DÍA A DÍA: SU SIGNIFICADO Y COSTUMBRES
Betania Artavia
bartavia@diarioextra.com
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El Viernes Santo la Iglesia recomienda asistir a las procesiones, pero más aún a la lectura de la Pasión, a las 3 de la tarde. Ese día deben imperar el silencio y el recogimiento.
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La única procesión oficial de la Semana Santa es la del Domingo de Ramos, en la que se recuerda cómo Jesús fue recibido en Jerusalén como un rey por los mismos que luego pidieron su muerte.
La Semana Santa es el tiempo de reflexión sobre la pasión, muerte y resurrección de Jesús, cada día tiene un significado diferente y una forma de celebrarlo propia. Todos son importantes porque juntos forman un todo, aunque el Sábado Santo es el que tiene mayor peso.
La noche del Sábado Santo se conmemora la resurrección de Jesús y sin resurrección no tendría sentido la fe y no habría esperanza de la vida después de la muerte.
Durante este tiempo litúrgico la Iglesia se viste con diferentes colores, establecidos por el Libro de Liturgia y Cánticos. El color sirve para adornar el espacio litúrgico y para llamar la atención sobre la naturaleza de la estación o de la fiesta que se celebra; algunos expresan dolor, otros alegría.
DOMINGO DE RAMOS: EL RECIBIMIENTO AL REY
El Domingo de Ramos se recuerda cuando Jesús entró a Jerusalén en medio de cantos, el pueblo lo recibió con mucha alegría lanzando flores a su paso y tendiendo palmas y túnicas.
Durante la misa se bendice la palma que reciben los fieles y el resto es quemado para la Cuaresma siguiente, de ella se obtiene la ceniza con que se hacen las cruces el Miércoles de Ceniza.
Tiene como fin conmemorar la entrada triunfal de Jesús, la llegada de Cristo Rey. Ese día los templos, ornamentos y el sacerdote se visten de color rojo por la fiesta que vive la Iglesia en honor al Cristo declarado rey.
DE LUNES A MIÉRCOLES SE UTILIZA PÚRPURA
De Lunes a Miércoles Santo no hay mayor actividad, excepto las liturgias normales que cada día se realizan en los distintos templos; sin embargo, cada día tiene un significado propio.
El Lunes Santo es un día crucial, no tanto en los festejos y liturgias sino en su significado histórico. Tras haber pasado la noche en Betania, Jesús vuelve a la cercana Jerusalén y se dirige al templo, pero lo encuentra convertido en un mercado, lleno de comerciantes dispuestos a hacer negocios entre ellos.
Viendo el fatídico espectáculo que tenía enfrente, Jesús se enfrenta a los vendedores y los echa del lugar, argumentando que era un lugar sagrado al que había que respetar, un lugar donde se iba a rendir culto.
Estos son días para reflexionar sobre el periodo de sufrimiento del Señor y cómo sacrificó su vida para salvar la de toda la humanidad, borrando con su sangre el pecado original.
Se recomienda que la familia reunida lea y reflexione la pasión y muerte de Jesús, así como hacer alguna oración y ante todo aprovechar ese tiempo para, reunidos, aprender a seguir el camino trazado por Cristo con su sangre.
Desde el lunes comienza la abstinencia de carnes rojas y también el ayuno, que tiene como fin hacer un sacrificio para prepararse a recibir a Cristo. Los niños y los ancianos están exentos del ayuno.
MARTES SANTO ANUNCIA SU MUERTE
El Martes Santo es el día del anuncio de la muerte del Señor. Ese día Jesús estaba en casa de Simón el leproso, a quien había curado, y durante la cena llegó María, una de las mujeres bíblicas, se tiró a los pies del Señor, echó perfume a los pies de Jesús y lo secó con su cabello.
Al ver esta escena, las personas de la casa se encolerizan con ella, diciendo que el perfume podría haber servido como mercancía para vender y beneficiar luego a los pobres, pero ante el asombro de los comensales Jesús la defiende diciendo: "Esto ha sido como una preparación para mi entierro".
Según la historia, es en ese momento cuando Jesús anuncia su muerte, causando un gran pesar entre sus discípulos.
El Miércoles Santo es el día de la entrega y la traición, se recuerda el momento en que Judas, uno de los 12 discípulos del Señor, se pone de acuerdo con los enemigos de Jesús y se ofrece a entregarlo a cambio de 30 monedas de plata. Es el comienzo de la mortal confabulación.
LA INSTITUCIÓN DE LA EUCARISTÍA, UN ACTO DE AMOR
El Jueves Santo es uno de los días más importantes para la Iglesia porque se instituye el sacramento de la Eucaristía al recordar la última cena del Señor. Se realizan celebraciones por la mañana y por la noche.
En la mañana los sacerdotes participan en la celebración de la misa crismal, en la cual renuevan sus votos ante el obispo. Esta ceremonia tan especial solo se realiza en las parroquias, se hace con el fin de recordar la institución del sacerdocio.
Ese día también son bendecidos los óleos de los catecúmenos, de los enfermos y el Santo Crisma, que son los utilizados en los diversos sacramentos de la Iglesia. El templo se viste de blanco, al igual que los ornamentos y los religiosos.
El óleo de los catecúmenos se utiliza en el bautismo, pide la fuerza del Espíritu a través del óleo para que le dé fuerzas al que empieza el camino, luego se aplica el crisma al que ha sido bautizado.
En la antigüedad solo se ungía a los reyes y profetas, ahora los bautizados son ungidos sobre sus cabezas porque con el bautismo participan de Cristo y con Cristo son sacerdotes, profetas y reyes.
Por la tarde o noche se lleva a cabo la celebración en la cual se recuerda la institución de la eucaristía y se realiza el lavado de los pies, reforzando el mandamiento del amor y la humildad. Esta celebración es de asistencia obligatoria para los creyentes, no así la de la mañana.
VIERNES DE AYUNO Y DOLOR
El Viernes Santo se recuerda la muerte de Cristo, por eso en los oficios se venera la Santa Cruz pero no hay misa. Es un día de ayuno y abstinencia, no es un día para fiestas, licor o comilonas, más bien se espera que los creyentes realicen ayuno y abstinencia.
Solo los oficios que se realizan en el templo son obligatorios y consisten en la lectura de la Pasión, generalmente se realizan por la tarde. Ese día se eliminan todos los ornamentos, hasta los del altar mayor, con el propósito de que no haya nada que distraiga la atención de quienes recuerdan los sufrimientos de Jesús en su pasión.
Las procesiones propias del Viernes Santo son una costumbre española y no necesariamente son de asistencia obligatoria, como sí lo es la lectura de la Pasión, aunque sí revisten gran importancia porque sirven como parte del proceso de catequesis de niños y adultos al ir recordando lo vivido y reflexionando sobre ello.
LA NOCHE DEL AGUA Y EL FUEGO
El Sábado Santo se conmemora la resurrección del Señor. Para los creyentes la vigilia pascual es llegar a la cúspide de la celebración de la semana porque después de haber sufrido la muerte de Jesús se vive la resurrección.
La celebración del Sábado Santo se inicia con todo el templo a oscuras, mientras en las afueras se mantiene una hoguera, donde se encenderá el cirio pascual, que al ingresar al templo va dando luz, simbolizando a Jesús, luz del mundo.
En este día tan especial del año de la Iglesia se puede utilizar el color dorado. El blanco es el color alternativo, quizás con reflejos dorados. El color dorado indica que este día se celebra la reina de todas las fiestas en la Iglesia porque no puede haber alegría mayor que la resurrección.
FIESTA POR LA RESURECCIÓN
El Domingo de Resurrección, también llamado de Pascua, se recuerda la resurrección de Jesús, que fue anunciada en la celebración del sábado por la noche, cuando se bendice el agua y el fuego. Es un día de precepto, es decir, se debe ir a la misa y preferiblemente comulgar.
Es el momento de resucitar con Cristo a una vida nueva, alejándose del pecado y reconciliándose con los hermanos porque el perdón es fundamental para resucitar, así como Cristo perdonó a sus enemigos.
Ese día el templo se viste de blanco porque la fiesta continúa. Puede combinarse con el dorado, que representa la alegría de la resurrección, la cual no tiene comparación porque la fe cristiana no tendría fundamento si Jesús no hubiese vencido a la muerte y con ello abrió el camino a todos los creyentes hacia una vida después de la muerte.
Se celebra con una procesión que generalmente se realiza por la mañana, en algunos templos utilizan la imagen del Resucitado, un Jesús cubierto solo por un manto blanco: en otros prefieren una cruz con un manto blanco.
Es obligatoria la asistencia a la celebración litúrgica, no así la participación en la procesión.