San José, Costa Rica, Lunes 30 de junio de 2008, 15:14:19.


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TICOS AFIRMAN ESTAR SEXUALMENTE SATISFECHOS

• En Latinoamérica se consume una Viagra cada dos minutos.

• Más de tres millones de latinos han sido tratados problemas de disfunción eréctil con “el diamante azul”.

Karen Fernández Monterrosa
kfernandez@diarioextra.com

Genaro Cuesta, director médico de Pfizer para Centroamérica y República Dominicana.
De acuerdo con el estudio Avaliar, realizado con el patrocinio de Pfizer en Centroamérica, a un total de 1 642 pacientes, los costarricenses, superan por más de diez puntos porcentuales, la media de satisfacción sexual en la región.

De la encuesta realizada, un 34.4 % de los ticos se declara muy satisfecho con su vida sexual actual, contrario al 24% de promedio de la región.

A su vez, respondieron en un 31.2 % que sus parejas están muy satisfechas con la relación sexual, contra un 22.6 % de los demás países. Sin embargo, se contradicen al afirmar en un 22.5% que se sentiría insatisfecho o muy insatisfecho si tuviera que pasar el resto de su vida con su función sexual actual.

Siete de cada diez costarricenses consultados estiman que la disfunción eréctil afectaría fuertemente la relación con su pareja, así como su autoestima.

Un 56.9 % de los participantes nacionales se manifiesta siempre capaz de obtener y mantener una erección (superando ampliamente la media de 46.2% en América Central). En el otro extremo, un 28% reporta que solo a veces o del todo nunca es capaz de obtener y mantener una erección (frente a un 34% en la región de América Central).

Además, los ticos están bien informados sobre los tratamientos para la disfunción eréctil al afirmar en un 90.7% conocer alguno, de los que sobresale Viagra con 79 % y de ellos, al menos un 21 % admite haber recurrido a las tabletas orales como tratamiento para algún grado de la enfermedad.

Al igual que en el resto de la región, en Costa Rica la búsqueda de opciones de tratamiento es marcadamente más frecuente cuanto más severo es el cuadro de disfunción eréctil.

Al igual que sucede en el resto de la región, en nuestro país, quienes padecen de algún nivel de disfunción eréctil y no han buscado ayuda, han dejado de actuar creyendo que este padecimiento es algo normal que viene con la edad, asumiendo que podría ser algo pasajero que desaparece con el tiempo o, simplemente, debido a la falta de confianza para iniciar el tema de conversación con el médico.

IMPOTENCIA ¿UN PROBLEMA DEL PASADO?

Hace diez años, antes de que saliera al mercado Viagra, admitir que se tenían problemas de erección era todo un drama para los hombres, sin embargo, con la aparición “del diamante azul” como se le ha denominado, ya no solo ha desaparecido el término impotencia, sino también que el temor y la ignorancia sobre la enfermedad han disminuido.

En la década de los 90, la disfunción eréctil, se definía como la incapacidad para alcanzar o mantener la erección del pene lo suficiente para el desempeño sexual satisfactorio, centralizándose meramente en lo funcional, actualmente se le da mayor imporancia al placentero desempeño sexual en la pareja, indicó el doctor Genaro Cuesta, director médico de Pfizer para Centroamérica y República Dominicana.

Ahora ya los pacientes hablan abiertamente sobre el tema con sus médicos, por lo que éstos últimos deben considerar cuales son aquellos aspectos que influencian positivamente la relación de pareja, comentó Jorge Ancona, director regional de Marketing de Pfizer.

Al acercar el médico a la pareja se permite establecer una relación de confianza que constituye la base fundamental para emprender un tratamiento exitoso contra la disfunción eréctil, que pasa por algunas etapas: Considerar la firmeza de la erección como un componente fundamental del tratamiento, mejorar la confianza y la autoestima del paciente y aumentar la satisfacción sexual de los dos miembros de la pareja, para finalmente lograr controlar la enfermedad.

Antes de Viagra, no existía el término médico de disfunción eréctil, ésta se denominada impotencia, por lo que se trataba como un estigma que generaba alta vergüenza y frustración, agregó Ancona.

Durante el lanzamiento de Viagra en 1998, se involucró a los médicos y se les explicó a los pacientes que este padecimiento afecta a más del 50 % de los hombres de 40 años o más, pero que tiene solución si es tratado adecuadamente.

¿CÓMO AFECTA LA ENFERMEDAD A LOS HOMBRES?

La mayoría de los hombres no piensan que sufren la enfermedad pero están insatisfechos con su vida sexual, por lo cual deben acercarse al médico y asistir a una terapia en pareja para tener una mejor vida sexual y entender que la firmeza es clave en las relaciones sexuales.

David Barrios, médico y sexólogo mexicano, en 1998 comentaba que: “Cuando sobreviene la disfunción eréctil, el varón siente perdida su hombría, reduce su autoestima, utiliza en ocasiones la proyección defensiva, culpando a su pareja de la pérdida de la erección y de paso tratando de ocultar su miedo. Tiene oscilaciones de carácter, suele enojarse y agredir, angustiarse sin manifestarlo, deprimirse y, a veces, buscar otras parejas para satisfacer su machismo y reafirmar su virilidad”.

Los especialistas coinciden sin discusión en que la disfunción eréctil es un problema de salud pública. Según la encuesta global Better Sex, en Latinoamérica, los hombres mayores de 25 años quieren mejorar su vida sexual y los mayores de 40 años tienen algún grado de disfunción eréctil, y han confirmado que poner más énfasis en el diagnóstico de este problema, ha llevado a muchos médicos a detectar a tiempo enfermedades en sus pacientes, que todavía no se habían manifestado clínicamente, como diabetes o hipertensión. 
Es decir, la disfunción eréctil se ha convertido en un marcador de padecimientos subyacentes no diagnosticados, comentó la doctora Carminta Abdo, sexóloga y psiquiatra de la Universidad de Sao Paulo.

MÁS DE 3 MILLONES HAN USADO VIAGRA

Se estima que actualmente más de tres millones de hombres han sido tratados con Viagra en Latinoamérica, lo que indicaría que cada dos minutos se consume un tratamiento.

Desde la salida del medicamento se han prescrito más de 20 millones de pastillas, solo en Latinoamérica y es que el hecho de que empiece a actuar 15 minutos después de ingerido y se mantenga su efecto hasta por cuatro horas, puede ser uno de los elementos que generen su preferencia entre los consumidores.

Esto debido al óxido nítrico, uno de sus componentes, el cual es un poderoso vasodilatador y sustancia natural que abre las arterias produciendo que llegue más sangre a los tejidos entre ellos los del pene para lograr la erección.

El Sildenafil principal componente de Viagra ha permitido a hombres y mujeres de esta región del mundo ejercer plenamente el derecho a su salud sexual pues permite erecciones seis veces más firmes que quienes no lo consumen.

Las erecciones, se miden en una escala de firmeza que permite identificar su calidad. Cuando alcanzan grado 4, llegan al nivel óptimo de firmeza. “El diamante azul” es capaz de lograr erecciones grados 3 o 4 hasta en un 85 % de los casos.

Otro estudio -realizado con 2 849 pacientes- indica que el 96 % de los hombres que se cambiaron al medicamento fabricado por Pfizer, dijeron estar muy satisfechos con la firmeza obtenida durante sus erecciones.

Y es que 73 por ciento de estos aseguraron tras el cambio de tratamiento que lograron erecciones más firmes, 94 de cada 100 indicaron tener una actividad sexual más natural y 92 por ciento dijo que Viagra era un medicamento más eficaz.

Pero como todo medicamento tiene efectos secundarios y se ha descubierto que este produce enrojecimiento facial en el 11 % de sus consumidores, principalmente en los de tez blanca, también puede producir dolor de cabeza en igual porcentaje o acidez en un grado menor.

¿QUIÉNES PUEDEN USAR VIAGRA?

La pastilla puede ser utilizada por cualquier hombre adulto que sufra disfunción eréctil, sin importar el grado de la enfermedad (leve, moderado o grave), incluso si sufren alguna otra enfermedad como diabetes, depresión, obesidad o hipertensión, siempre y cuando sea prescrita por un médico quien recomiende la dosis y momento adecuados. El uso de Viagra y de nitratos orgánicos en cualquier presentación y en cualquier momento, está contraindicado.

Dado que existe un grado de riesgo cardiovascular asociado con la actividad sexual, se debe considerar el estado cardiovascular del paciente antes del inicio del tratamiento. Aquellos individuos que se considere están en riesgo, deben consultar a su médico antes de tomarla.

No se recomienda su consumo en pacientes con un episodio previo de neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica.

OTROS TRATAMIENTOS PARA LA DISFUNCIÓN ERÉCTIL

Antes de Viagra, la principal opción terapéutica para esta enfermedad eran inyecciones en el pene, dispositivos para erección por bombas de vacío, implantes o supositorios uretrales. Estos eran tan agresivos o costosos, que muchos varones preferían renunciar a la vida sexual cuando presentaban los primeros problemas con la firmeza de su erección, explicó el urólogo mexicano José Antonio Medina .

En el caso de las inyecciones, sumado al dolor que ocasiona, existe el peligro de que la aguja lesione la arteria central del pene ocasionando hematomas importantes que a veces requieren cirugía de urgencia y el uso prolongado de este tratamiento provoca que el tejido cavernoso útil para la erección se transforme en tejido fibroso, haciendo que la erección sea cada vez más deficiente. Las bombas al vacío se componen de cilindros que proporcionan una presión negativa sobre el miembro y hacen que haya mayor afluencia de sangre venosa, por eso se les conoce como erecciones frías y para que no se fuge la sangre es necesario colocar unas cintas en la base del pene para mantener la erección.

En algunas ocasiones, personas muy mayores o con un alto grado de ebriedad, olvidan quitarse la cinta y se ha reportado necrosis del pene.

Las prótesis es el último escalón que puede llegar a tener el paciente y son cilindros colocados adentro del pene sustituyendo el tejido cavernoso con una bomba colocada en la región testicular, la cual activa una bombita que se encuentra en la parte baja del vientre y llena los cilindros de líquido para provocar la erección.

Pero todos son instrumentos mecánicos con un sin fin de funciones y es muy fácil que fallen, además de que su costo oscila entre los siete mil y diez mil dólares, sumados a la hospitalización y demás costos médicos.


 
 
 


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