San José, Costa Rica, Miércoles 25 de junio de 2008, 17:18:23.


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“LE DOY A MIS HIJOS LO QUE A MÍ NO ME PUDIERON DAR”

Por Mario Ugalde C.

Subdirector
mugalde@diarioextra.com

Los padres de familia debemos tener muchísimo cuidado con la forma elegida para criar y educar a los hijos, porque muchos papás arrastran frustraciones de su infancia y las quieren evitar en sus muchachos, evadiendo enfrentar una realidad que no quieren ver pero que sufren en carne propia, eso ocurre por estar justificando nuestros fallos con la trillada frase: “Yo les doy todo lo que a mi no me pudieron dar”. Y es que no hay duda que el amor a nuestros hijos nos ciega haciéndonos olvidar lo que verdaderamente los hará felices.

Es muy común en estos tiempos que los padres de familia -principalmente los de recursos económicos-, “construyan” a los niños un mundo irreal sacado de cuentos de hadas, aislándolos así de la realidad de la vida. Cuando tarde que temprano el cuento termina, nuestros retoños se enfrentan a un mundo que desconocen, incomprensible para ellos, lleno de trampas y callejones sin salida que no saben sortear, con las consecuencias que quisimos evitarles. El problema se presenta porque confundimos el amor y la responsabilidad con los recursos materiales.

Desafortunadamente quizá estamos demasiado ocupados y por eso no nos damos cuenta de lo que ocurre en nuestra propia casa. Es triste saber que hombres honestos y talentosos descuidan la formación de sus hijos, y cuando por fin abren los ojos es demasiado tarde. Por desgracia esa es la vida de cientos de padres de familia atrapados en una agenda saturada de trabajo y de compromisos fuera de casa. Papás que compensan la falta de atención con bienes materiales. Los inscriben en “las mejores escuelas”, los rodean de lujos y comodidades pensando que con eso ya cumplieron con su tarea, cuando lo único que están logrando es formar niños que desconocen el hambre, y por eso tiran lo que no les gusta a la basura aunque esté bueno.

Estos son “los hijos tiranos, pequeños monstruos insoportables y prepotentes” que sufrirán y harán sufrir a sus semejantes porque desde pequeños se han salido con la suya. Muchachitos que creen que sentir frío o calor es cuestión de aire acondicionado, que el cansancio sentido se limita a caminar unas cuantas cuadras porque no hallaron estacionamiento frente a la discoteca, jovencitos que piensan que el trabajo de los padres es firmar cheques para que ellos tengan todo lo que se les antoja.

¿Qué posibilidades tienen nuestros hijos de convertirse en hombres y mujeres de bien si los papás les damos todo pero no los educamos? ¿Qué personas estamos formando si con nuestra actitud les mostramos que el dinero es lo más importante en la vida?
Todos los padres quisiéramos desaparecer el sufrimiento de los hijos, el exceso de sudor, de esfuerzo, las carencias económicas, pero tengamos cuidado porque quizá esas realidades no los hagan felices de momento, pero a la larga puedan forjarlos como hombres y mujeres de bien.

Aprovecho esta oportunidad para recomendarles que hagamos un alto en el camino, y corrijamos nuestros errores como papás para evitar que los niños tengan un futuro infeliz. Recuerden que ningún dinero compensa un abrazo, un beso, o un consejo oportuno, de nosotros depende que se conviertan en hombres y mujeres de bien.


 
 
 


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