PRISMA
“POBRECITOS” LOS TRÁFICOS
Por Mario Ugalde C.
Subdirector
mugalde@diarioextra.com
Nuestros apaleados y señalados inspectores de Tránsito enfrentan una verdadera calamidad, resulta que aunque se ven bien vestiditos, con su uniforme de reglamento y sus botas muy lustradas, viven unas necesidades “de padre y señor mío”. Quizá los de San José no, pero en la zona rural la situación es verdaderamente catastrófica, la mayoría de ellos usa el mismo uniforme hasta tres días seguidos porque no tienen más, se mojan en los aguaceros porque las capas están rotas, y aquellas bonitas botas al mejor estilo de Poncharello -el motorizado de la serie de televisión “Chips”- las tienen que comprar de su “mezquino” sueldo de ¢300 mil por mes porque en el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) si acaso les da un par cada dos años.
Eso no es todo, hay delegaciones que cubren cuatro cantones con únicamente dos unidades que la mayoría de veces están varadas porque se las enviaron de segunda mano. El colmo es que un tráfico me contó que a ellos les llegó una moto y el mismo día que la estaban inspeccionando para mandarla a recorrer calles se quemó, por supuesto que las grúas último modelo existen, pero son utilizadas por los jefes -por lo menos eso es lo que me dijeron- que pena ¿verdad? Les agrego que cuando la ministra Karla González o la viceministra Viviana Martín van de gira por el país... inmediatamente los “jefes” de delegación envían a sus oficiales a que se ubiquen a la vera del camino para que ellas crean que la situación está mejor que en Inglaterra, pero la realidad es muy diferente.
A unos los envían a realizar los operativos “a pata”, no crean que estoy mintiendo... otro tuvo que irse a perseguir un carro que se dio a la fuga en autobús porque nadie le quiso dar el aventón, ¡qué barbaridad! Como si eso fuera poco, la mayoría de choferes los ven como delincuentes, la gente cree que todos piden “mordidas”. No estoy comentando que eso no se dé, lo que estoy defendiendo es que la mayoría de ellos son gente honesta y preocupada por el bienestar de los conductores, porque no los dejamos de “humillar” y en vez de eso buscamos la forma de que les aumenten el sueldo y les den mejores equipos para que puedan cumplir mejor con su misión.
Tengan mucho cuidado porque poner la seguridad vial de Costa Rica en manos de gente con mucha voluntad pero con cero recursos es demasiado peligroso. Suena chistoso, pero cómo se les ocurre enviar al Zurquí a unos oficiales en bus, ahí se exponen a todo tipo de riesgos, cómo van a perseguir a los “picones” sin motocicleta o sin patrulla. Que vergüenza que a estas alturas del siglo XXI tengamos que enterarnos que un buen samaritano le presta su carro particular a un tráfico para que vaya a patrullar porque le da lástima que ande a pie.
No sé que decir... pero el Director General de Tránsito debería darse una vueltita por las delegaciones para que conozca de primera mano las necesidades de los abnegados tráficos, no es posible que las pocas unidades que tienen asignadas estén varadas, unas sin llantas, otras sin sirena, no le cierran las ventanas, sin radio, sin aire acondicionado, en fin… están convertidas en unas verdaderas “carcachas”, y aunque no lo crean... casi todas tienen la revisión técnica al día. Dios guarde los detenga un tráfico porque seguramente les formula un parte o les decomisa el “perol”. ¡Ah... de una vez les digo... no me envíen derechos de respuesta con palabras bonitas, porque lo que queremos no es que hablen “paja” sino que le mejoren las condiciones de trabajo a los inspectores!