• Menor de 16 años muere en intento de bajonazo, Tibás:
LIQUIDAN CACO DE 6 PLOMAZOS
FABIÁN MEZA
fmeza@diarioextra.com
Fotos: Adolfo Alvarado
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Sobre el cruce entre el barrio Virginia, Moravia y Florida de Tibás quedó abatido de seis plomazos el caquito. Agentes de la policía custodiaron el cuerpo.
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Apresurado y nervioso se tiró de la parte trasera de una moto blanca. Su compañero de “faena” lo esperaba con el vehículo encendido. A gritos, le dijo a la víctima de turno que no pusiera resistencia, le pidió que se bajara de su lujosa motocicleta.
Como el hombre no quiso por las buenas, se llevó la mano derecha a la espalda, buscando un revólver calibre 38 especial que traía ceñido al pantalón, sostenido por la faja.
La víctima del fallido bajonazo fue más rápido y ante el primer mate del caco sacó un arma automática.
Quince tiros, casi su edad. “Sonaba como si estuvieran pegando un techo a martillazos”, explicó un vecino del barrio tibaseño Virginia, lugar del crimen.
Seis entraron al tórax del ladrón, cuando ayer soplaba el frío de las 5.20 de la tarde.
“Tenía la cara de chiquillo”, agregó el vecino, quien al oír los martillazos de la muerte salió a ver y lo encontró agonizando. Ya no quedaba nadie.
Con tan solo 16 años, Christopher Castillo Fernández cayó abatido cuando trató de robar una moto utilizando la violencia.
Su compañero hampón aceleró la moto, lo dejó ahí para no correr la misma suerte. Varios de los balazos iban dirigidos a él pero no lo alcanzaron.
El que mató también aceleró, en sentido opuesto, desapareció sumido aún en un estado de emoción violenta.
Delroy Hernández, jefe policial, confirmó que el cuerpo que se encontraba debajo de la sábana era de un delincuente.
“No es ningún angelito, es reconocido por la policía. Iba a hacer lo que lamentablemente está de moda: un bajonazo, pero la víctima lo mató”, explicó Hernández, según la versión que dio un paramédico privado que logró ver todo lo ocurrido.